Los frentistas tienen el recuerdo que desde hace seis años atrás, la calle Moisés Lintridis, está permanentemente llena de agua por una pérdida que nadie sabe identificar, ni siquiera las cuadrillas de Aguas de Zárate.
“Cuando rompen y arreglan en un lado, la calle se seca pero al cabo de unos pocos días vuelve a brotar agua por otro lugar. Entendemos que la calle está tan rota y el agua ha socavado tanto el pavimento, que ya afectó a todo el caño que pasa por debajo”, comentó indignado un vecino.
El intento tránsito de los micros del SIT y de los colectivos de fábrica, además de la circulación de muchos vehículos que se dirigen al cementerio los fines de semana, termina por completar un panorama de mucha complejidad para una calle que necesita ser arreglada con urgencia, dado que han ocurrido repetidos accidentes de bicicleta por el afianzado verdín que ya forma parte del lecho.
En la actualidad los frentistas han ingresado reiteradas notas por mesa de entradas en el municipio a la espera de respuestas.











