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  • Los coloridos crepones que florecen en enero

    24/1/2020

    Es una especie originaria de China, Japón e Indochina. Dicen que los primeros ejemplares fueron los del Jardín Botánico. Hoy se los ve en las veredas de calles del centro y barriales, en plazas y jardines con sus flores lilas, blancas y fucsias. Son árboles urbanos no de gran copa ni altura, pero al llenarse de flores dan alegría a la vista. Pasa lo mismo con el jacarandá que florece en noviembre, los lapachos y las tipas que florecen en primavera. Pero es en enero, cuando el asombro lo provoca un árbol que llegó de China y se instaló de manera silenciosa como lo hizo el crespón.
    Sus flores son fucsias, violetas, lilas, rosas y blancas parecen de lejos racimos,
    y de cerca, flores de papel crepé: arrugadas y con bordes ondulados. Necesitan sol pleno para aparecer y lo hacen sólo ahora, en enero, mientras la mayoría de los árboles están estancados en un verde monocromo.
    El crespón casi no se ve en avenidas, aparecen en las veredas .
    ¿Cómo llegó a la Argentina? Su origen está en China, Japón y la península de Indochina. Hacia 1747 fue introducido en Europa. Desde ese continente saltó a nuestro país. En el Jardín Botánico hay crespones centenarios, del temprano 1900.
    No es un árbol histórico, sino moderno. De las décadas del 40 ó 50. Tal vez empezó a introducirse de la mano de viveristas alemanes,
    holandeses e italianos que lo trajeron.
    El crespón suele ser más alto cuando está en parques. Ahí puede alcanzar un máximo de nueve metros. Llegar a esa altura le demanda decenas de años.
    La belleza del árbol excede a sus flores: Su corteza es muy hermosa. Parecida a la del arrayán, con tonalidades amarillas y naranjas, y escamas. Sus hojas también son bonitas. En invierno, antes de caer, adquieren tonos otoñales, incluso rojos.

    Crepones en la vereda de Pinto y 19 de Marzo.
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