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  • Nelson Di Bello cumple hoy 90 años y lo festeja trabajando

    14/2/2020

    Si le dijéramos:
    “Hoy cumplís 90 años, Nelson….cómo lo festejás?
    Me imagino que no vas a trabajar, no?”

    Nos respondería:
    “Claro que sí, lo voy a festejar trabajando!”
    Y si le preguntáramos por aquellos secretos que más lo ayudaron a llegar a los 90 con salud, lucidez y tantas ganas de hacer….creo que confesaría que hay tres secretos: trabajar, trabajar y trabajar!

    Ese largo camino de laburo comenzó cuando tenía 15 años, cuando falleció su padre. Son 90 años de vida, 75 años de trabajo, un largo recorrido minado de anécdotas que le escuchamos contar a diario a los amigos y clientes que pasan en la tarde por su escritorio, buscando ayuda para comprar o vender su casa, o para construir un edificio….que parece ser lo que le apasiona….lo que más le gusta….o le gustará más el fútbol….o el boxeo….o qué sé yo?
    La cuestión es que esa larga vida parece haber estado signada por aquel proverbio: ”vale más una arruga en el trabajo, que la marca de un tajo en la pelea”
    Desde muy joven amó la precisión y el detalle…habrá empezado esa pasión cuando siendo aprendiz de dibujante en el Arsenal de Marina le encomendaron despiezar y dibujar una a una las partes del reloj suizo que entonces daba la hora oficial?
    Profesor en el Colegio Industrial. Una foto que hay en una de las paredes de su escritorio lo recuerda con el puntero en la mano…. Y también lo evoca sonriente, con mirada pícara su ex alumno Rulo Tuculet cuando dice: “nos tenía a hilo Nelson, nos retaba cuando no estudiábamos….” como si Nelson le fuera a pegar con el puntero de la foto.
    El celo eterno por aprender y enseñar se refleja claramente en decenas de cuadernos y libretas en los que volcó prolijamente sus notas. Suele ocurrir que le preguntan algo, cualquier cosa, las busca y las encuentra entre sus notas….como la marca de yerba mate que le recomendaron en una obra en el año 1956, por ejemplo. Nobleza Gaucha!
    Aprender y enseñar, decíamos. Justamente, preocupado por el alto grado de analfabetismo entre los albañiles, al ver firmar a uno de ellos con el dedo, organizó una escuela en la que les enseñaba interpretación de planos mientras el maestro Pécora se ocupaba de que completaran sus estudios primarios. Esa escuela funcionó en el Círculo Popular de Cultura, institución a la que Nelson le dedicó largas horas: dibujando los planos para concluir el Auditorio Vicente Primavera, excavando pala en mano los fines de semana junto con otros jóvenes voluntarios y convocando luego a tantísimas personalidades de la cultura. Entre muchos otros Nelson recuerda haber presentado a escritores y poetas como Victoria Ocampo, Jorge Luis Borges y Rafael Alberti; pintores como Juan Carlos Castagnino, Raúl Soldi, Lino Enea Spilinbergo, Antonio Berni, y hasta el General Moshé Dyán, el Zorro del Sinaí que protagonizara la Guerra de los 6 Días. Eran los tiempos en que esos jóvenes que donaban sus horas para finalizar aquel auditorio, también solían sentase alrededor de una mesa de la confitería Mimo y pasar la noche en vela leyendo un libro en voz alta hasta terminarlo.
    Gran asador, por su churrasquera pasaron entre costillitas y choripanes servidos uno a uno por él mismo,Eduardo Buscaglia conversando de sus pinturas de paisajes del Ñacurutú y Virgilio Expósito, hablando de su hermano, Homero, de sus músicas y cantando Chau No Va Más!
    Se destacó en el fútbol, tanto, que hasta hoy, su contemporáneo Miguel “Chiche” Apesteguía suele recordar los tiempos de “centrojá” de Nelson diciendo: “para pasarlo al Negro se necesitaban dos como él, era muy guapo Nelson, pero también muy limpio”.
    Al igual que su padre, Emilio, también fue Concejal y donaba su sueldo a pesar que tenía dos trabajos adicionales para poder hacer frente a los gastos de su hogar recién formado….. como si resonara en el fondo de su conciencia la sentencia clara de Leandro Alem….”que se rompa, pero que no se doble”.
    Con gran orgullo suele recordar que le tocó dirigir el primer edificio de propiedad horizontal de Zárate en la calle 19 de Marzo y que diseñó e implementó el sistema de compuertas que hizo posible que Reysol siguiera produciendo en la gran creciente del Paraná en el año 1966 después de enfrentarse nada menos que con el dueño, el opulento Conde Chipino Matarazzo, que vino desde Brasil porque desconfiaba de la propuesta del joven Nelson que mostraba planos y cálculos que probaban que aún con el agua a 1.2 metros sobre el nivel del piso, entrando en bote, la fábrica podía seguir produciendo. Y así fue. Justamente en Reysol conoció a quien luego sería su socio hasta su fallecimiento, el Arquitecto Raúl Enrique Castagnino con quien construyera una veintena de Edificios Arteza
    Y ya llegando a los 90 no le corrió el pecho ni al Sanatorio del Río, ni a Zárate Chico ni a Witcel….es que pareciera que grita “no pregunto cuántos son sino que vayan saliendo los trabajos, los proyectos!”
    Hasta hoy, escribe en este diario La Gaceta de la Construcción e incansable, “amenaza” con tener su propio blog, tal vez sin saber exactamente qué es un blog…..es que aquel que se pasó los primeros 90 años de su vida anotando y aprendiendo permanentemente tiene que aprovechar al máximo los próximos 90 años para escribir y enseñar sin tregua.
    Feliz cumple Nelson te desean: La Voz, Jorge y Virginia y todos los lectores!