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  • Un recurso de amparo trabaría el traslado de los boliches a la zona de la Costanera

    14/2/2020

    La intención del Municipio de llevar los boliches a la costanera no es nueva, como tampoco la idea de zonificar a las confiterías bailables.
    Este tema, según el archivo del Concejo Deliberante, data de 1990. La ordenanza 2639 de ese año estipula que “el área para la radicación de establecimientos de confiterías bailables, boites, cafés concert, salones de alquiler para fiestas particulares y otros locales similares de recreación nocturna será la correspondiente a la zonificada según Ordenanza N°1994, modificada por Ordenanza N° 2477 de julio de 1988”.
    Esta ordenanza del año 88, desafecta toda la zona de la costa, conocida como “La Carbonilla” como área residencial urbana y las incorpora como “Área Complementaria de la ciudad de Zárate, destinada a Zona de Recuperación para Usos Recreativos (ZRUR)”.
    Este es el primer antecedente que configura la voluntad municipal de llevar los boliches a la costanera. Políticamente los sucesivos intendentes, Aldo Arrighi, Oscar Morano, Omar Bernués y ahora el propio Osvaldo Cáffaro lo tuvieron presente.
    Sin embargo en el año 2003, el Concejo Deliberante también aportó su postura, y mediante la Ordenanza Nº 3399, especifica la voluntad de sectorizar a este tipo de emprendimientos en un lugar determinado; sin embargo la zona propuesta era la Antártida Argentina a la cual la marcaba como zona provisoria hasta tanto no se avance con el saneamiento y la parquización de aquella zona donde antes existió el barrio “La Carbonilla”.
    “La zonificación en un mismo lugar permitiría agrupar la actividad, crear un foco comercial de importancia para la zona admitida y evitar la problemática histórica que provoca la concentración de este tipo de actividades en una zona de alta densidad demográfica. Resulta evidente que la mayoría de los comercios instalados para desarrollar la actividad antes identificada se encuentran habilitados municipalmente, previo a la promulgación del Código de Planeamiento, lo que le permitió continuar la actividad sin que se produzca la descentralización buscada. Y la única manera de lograr la descentralización expuesta, es reconociendo los derechos de los titulares de las habilitaciones, y otorgándoles un plazo para que los mismos se instalen en las zonas permitida”, expresaban los Considerandos de la ordenanza.
    Finalmente se les otorgaba un plazo de tres años para que todos los comercios que desarrollen la actividad recreativa de baile, boites, y otros centros de diversión nocturna, que se encuentren habilitados en zonas no permitidas por el Código de Planeamiento, se reubiquen en zonas aptas conforme la legislación en uso.
    Aparte el Ejecutivo podía resolver la baja de la habilitación municipal a los comercios que no tramitaran en tiempo y forma el cambio de domicilio hacia las zonas permitidas y, de la misma manera, el Ejecutivo podía otorgar exenciones fiscales, y/o conceder permisos de uso temporario.

    Vuelven a poner en agenda el traslado de los boliches.

    El recurso de amparo

    En el medio de esta serie de prórrogas legislativas, también un abogado particular impuso un recurso de amparo, a pedido de un ex boliche nocturno, sobre la posibilidad de que los locales nocturnos se muden a la costanera por voluntad municipal, citando el derecho adquirido de los comerciantes en sus locales y el lucro cesante que generaría cerrar sus puertas y abrir desde cero en otro lugar. Además, lo que el municipio nunca detalló es el esquema económico que significará mudar un boliche céntrico a la ribera; ¿Se les cederá un terreno público? ¿Es prioritario esto o destinarlo para viviendas? ¿Están dispuestos los comerciantes a mudarse realizando una nueva y millonaria inversión en estos tiempos magros para el sector? ¿Qué garantías presenta el municipio para que un privado haga una inversión de este tipo en otro lugar?
    Lo cierto es que con el recurso de amparo vigente, si un comerciante se niega, el Municipio no podrá hacer nada al respecto; ya que el plazo de mudanza de aquella ordenanza del año 2006 está “caído” porque no se trató más en sesiones ordinarias.
    Y son las declaraciones del propio Ejecutivo municipal las que vuelven a poner en la agenda pública la necesidad de sectorizar un nuevo lugar por los diferentes hechos de violencia que vienen suscitándose en nuestra ciudad y, principalmente, como respuesta al asesinato de Fernando Báez Sosa en Villa Gesell por un grupo de jóvenes zarateños.

    Un largo camino de prórrogas para “sacar” a los boliches de la zona céntrica de la ciudad

    En el año 2003, la zona elegida para el traslado de los boliches era la Antártida Argentina (ver página 14) hasta tanto no se avance con el saneamiento y la parquización de aquella zona donde antes existió el barrio “La Carbonilla”.
    Una vez cumplido este plazo de tres años que el Municipio les otorgaba a los boliches como plazo para su mudanza a la Antártida Argentina, comenzó un largo derrotero de “prórrogas”. En julio de 2006, cumplido este plazo de tres años, se aprobó la ordenanza 3670, prorrogando por 3 años más el tiempo perentorio para que se muden los boliches pero ya aclaraba que la zona debía estar prefijada por el municipio. Por lo tanto se descartaba tácitamente su posible mudanza a la avenida Antártida Argentina.
    A la par, también entró en vigencia la ordenanza 3404, del año 2003; que se trató de un primer acercamiento a un código nocturno en la cual se especificaban y se diferenciaban los requisitos para la habilitación de confiterías bailables, pubs, bares y salones de fiestas. Asimismo las nuevas normas de seguridad que debían adoptar.
    Pero como la mayoría de los locales de esparcimiento nocturno invirtieron en nuevas normas de seguridad, el Ejecutivo en la ordenanza 3670 del 2006 los condonaba, y les permitía otros tres años más de plazo viendo la “buena voluntad” de los boliches.
    “Ha sido insuficiente sancionar y promulgar una norma, y establecer solamente zonas permitidas para el desarrollo de esta actividad sin el acompañamiento de un plan estratégico respectivo que hubiere generado las condiciones necesarias a los fines de alentar la inversión privada de nuevos emprendedores o posibilitar la reubicación de los actuales titulares de las habilitaciones, hecho que se trasluce en la inexistencia de solicitudes de cambio de domicilio por parte de los titulares de los comercios de recreación nocturna actualmente habilitados”, agregaba la ordenanza 3670 del 2006.
    Además los concejales pedían al Municipio que trabaje en la formulación y ejecución de un plan estratégico que contemple la opinión y los intereses de los distintos actores públicos y privados involucrados, “de manera que permita arribar a la solución integral de esta problemática teniendo en cuenta infraestructura, medio ambiente, posibilidad de acceso a inmuebles, planificación presupuestaria necesaria para promover el desarrollo de la actividad en las zonas permitidas”.
    Como corolario de esta ordenanza “patearon la pelota” a julio del 2008. Y a partir de allí se fue prorrogando, siempre aclarando que el Municipio se arrogaba la potestad de decidir la zona a instalarse. Aunque siempre, y en cada ordenanza, se reconocía la necesidad de zonificar a los boliches por los hechos de violencia que se suscitaban en la desconcentración.
    CODIGO DE NOCTURNIDAD QUE ESTA VIGENTE
    La prórroga alcanzó al año 2012, cuando se sancionó un nuevo Código de Nocturnidad que actualizaba normativas referidas a la nocturnidad y a las medidas de seguridad de los locales nocturnos para su habilitación y su funcionamiento. Pero a la par de este nuevo código, no volvieron a prorrogar la Nº 3399.