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  • La pandemia frenó el impulso inicial para la incorporación de trabajadores al sector nuclear

    19/5/2020

    Dos días antes del decreto de aislamiento social obligatorio a raíz de la pandemia de Covid-19; el gobierno nacional decidió reactivar las obras en el reactor nuclear de potencia CAREM 25 y en el edificio para el ASECQ en Atucha, con la creación de una nueva Unidad de Gestión que se encargue de la extensión de vida de Atucha I; un proyecto que está previsto para el año entrante y cuya documentación y desarrollo en ingeniería ya fue desarrollado y presentado.
    La empresa Nucleoeléctrica Argentina SA (NASA) será la encargada de reactivar estas obras en el reactor nuclear de potencia CAREM 25 y en el edificio para el Almacenamiento en Seco de los Elementos Combustibles Quemados (ASECQ). Actualmente la empresa opera las tres centrales nucleares argentinas y tiene como accionista mayoritario al Estado nacional.
    En aquel anuncio, el secretario de Energía de la Nación, Sergio Lanziani, sostuvo: “estamos convencidos de que hay que poner el énfasis en seguir con nuestro Plan Nuclear y tener a la generación nucleoeléctrica como una de las reservas de potencia y energía. Este sector es fundamental y vital para los intereses del país”.
    Y lo esencial de este anuncio para la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA) Seccional Zárate y para el mundo obrero regional es que el anuncio, además, incluye la reactivación de obras públicas paralizadas por incumplimientos de las empresas contratistas. De este modo, se abre la posibilidad de un aumento de los niveles de actividad, la diversificación de las áreas de de trabajo y la generación de proyectos a futuro.
    Asimismo, posibilitarán la creación de empleos calificados y beneficiarán las contrataciones en el partido de Zárate y sus alrededores.
    Una de las dos obras que se retomarían, en principio, sería el proyecto Carem 25; el primer reactor nuclear de potencia íntegramente diseñado y construido en la Argentina ubicado al lado del complejo nuclear de Atucha.
    La ley nacional 26.566, promulgada en diciembre de 2009, declaró de interés nacional el diseño, ejecución y puesta en marcha del Prototipo de Reactor CAREM bajo la órbita de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), facultando al organismo a celebrar los contratos que resulten necesarios con Nucleoeléctrica Argentina.
    “A partir de la cuarentena está avanzando todo muy lentamente, y es lógico porque esto detuvo a todo el país. De nuestra parte, los trabajadores estamos dispuestos a volver al trabajo con todas las precauciones que se deben tomar en la cuarentena y respecto a las condiciones bio- sanitarias. Hay protocolos de sanidad que estamos dispuestos a respetar”, aseguró Julio González, titular de la Uocra local.
    “Actualmente ha comenzado la reapertura del Carem con la incorporación de algunos compañeros y calculamos que la contratista Conuar llegará a incorporar a la dotación total en breve. A la par, hemos iniciado charlas con Nucleoeléctrica y con el ministerio de Energía y de Trabajo para la reincorporación de la totalidad de trabajadores. De hecho como los trabajos civiles tardarán cerca de tres meses en iniciarse, según las estimaciones tras la pandemia, hemos pedido un salario de sostenimiento hasta tanto arranque el proyecto. Por lo menos para que los trabajadores puedan paliar la actual situación para el arranque del proyecto.
    Piletas y nuevos proyectos
    El edificio para el Almacenamiento en Seco de los Elementos Combustibles Quemados (ASECQ) es otra de las obras claves para la continuidad de la operación de las centrales nucleares Atucha I y Atucha II, en tanto que el proyecto de extensión de vida de la Central Nuclear Atucha I permitirá que la primera central nuclear de potencia de América Latina continúe operativa.
    Pero para ello se debe construir un edificio para almacenar allí los combustibles radioactivos quemados.
    Allí también el ritmo se desaceleró en el marco de la pandemia pero Nucleoeléctrica está avanzando en dialogar con diferentes empresas contratistas que estarían en condiciones de culminar piletas ASECQ. Allí, la idea es que se reincorporen a todos los trabajadores que quedaron cesantes a partir de la desvinculación de las firmas Techint y Caputo.
    Pero no se trata sólo de reactivaciones y acondicionamientos lo único que celebró la UOCRA en materia laboral, sino que la en la Asamblea de Accionistas de Nucleoeléctrica realizada a mediados de abril, se decidió también relanzar la “Unidad de Gestión Proyectos Nucleares”, dependiente del Directorio de la empresa, que contará con las herramientas administrativas necesarias para la ejecución de los proyectos. Esta unidad ha sido fundamental para la construcción y puesta en marcha de Atucha II y ahora se pretende avanzar en la concreción de nuevos proyectos energéticos.
    Fue en el año 2006 que se creó, dentro de Nucleoeléctrica Argentina, esta Unidad de Proyectos Nucleares, que tenía como finalidad concluir las obras de Atucha II y encarar nuevos proyectos, entre ellos, la construcción de las nuevas centrales nucleares acordadas con China. Esta nueva área, aglutinó una capacidad técnica que permitió, entre otras cosas, capacitar a 5 mil trabajadores en distintos oficios relacionados con esta actividad.
    Sin embargo, en diciembre de 2015, a poco de asumir el Gobierno anterior, se produjeron los primeros despidos y posteriormente renunciaron cinco directores de NASA. El nuevo directorio decidió dar de baja la Unidad de Proyectos Nucleares y la convirtió en una dirección con menor capacidad y presupuesto, y decidió desligar a 240 trabajadores especializados.
    Uno de los primeros desafíos de esta unidad será encarar, en primera instancia, la extensión de vida de Atucha I.