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  • Día de la Maestra Jardinera: al amor y la empatía como formas de enseñar

    28/5/2020

    Paola Galiano, directora del Jardín 906, y SIlvana Al, directora y docente de “Barquito de Papel”, reflexionaron sobre el oficio de enseñar a los más pequeños.
    El 28 de mayo es declarado, en memoria de Rosario Vera Peñaloza, como “Día Nacional de los Jardines de Infantes” y “Día de la Maestra Jardinera” en Argentina.
    Precisamente en este país elegir ser docente, y en especial Maestra Jardinera, significa tener una vocación imprescindible, de un amor incondicional por la profesión y por todo lo que implica transitar el día a día en la institución.
    Se trata de un oficio muy difícil a la hora de desarrollarlo en la práctica más allá de las herramientas pedagógicas porque también implica interactuar con la familia de cada chico y chica, y atender cada realidad.
    Por ello, y celebrando su día conectadas por whatsapp con las familias por un lado y con el equipo docente por otro, dos docentes locales reflexionaron sobre la vocación de ser maestras jardineras y el desafío de estar ejerciendo tal oficio en esta pandemia, con los jardines cerrados y limitados sólo a la interacción virtual.

    Paola Galiano, directora del Jardín 906
    “Elegí esta profesión por vocación, de chica jugaba a ser maestra. La verdad es que no provengo de familia docente pero siempre imitaba a mi maestra, hasta me hice un pizarrón de chapa y jugaba a dar clases frente a mis muñecas. Luego estudié en el Instituto 15 de Campana y desde mi primer suplencia siempre tuve trabajo en diferentes jardines”, comentó Paola Galiano, directora del jardín de infantes 906 “Marta Salotti”.
    “Al 906 arribé en el año 2007 y me encanta, amo este jardín. Para mí es un orgullo estar aquí y me da mucha felicidad. Si bien estoy más en contacto con las maestras y con todo lo administrativo, siempre paso por las salitas. A veces escucho a alguien que llora, entonces salgo y pregunto a la seño si necesita algo. Por otro lado considero que también se trata de una tarea muy gratificante y una gran responsabilidad ser docente de Inicial porque todo lo que dice la seño para ellos es una de sus verdades más absolutas”, subrayó Galiano.
    “Nos da mucha emoción ver a los chicos que ingresan con chupete en sala de 2 y salen de sala de 5 con su primer cuaderno. O ver que llegan madres embarazadas a dejar a sus nenes y que luego también envían a este jardín a ese hermanito o hermanita. A todas las docentes que ingresan le digo lo mismo, y les decimos lo mismo con el cuerpo directivo; con esta profesión no te vas a ser millonaria, y hay que poner el alma, el cuerpo, entregarse y mantener el corazón abierto para dar y recibir amor ya que les estamos enseñando a los nenes y nenas a dar los primeros pasos en su aprendizaje y tenemos el placer de acompañarlos. Además les pedimos a las docentes marquen los límites que establece el jardín de forma cordial y cariñosa. Siempre pedir ayuda al cuerpo directivo u otras docentes y hablarles cariñosamente a los niños y niñas a la par de mantener un diálogo cordial y respetuoso con cada familia. Esto es algo fundamental”, consideró la directora del 906.
    Finalmente, y respecto a esta coyuntura tan particular como es la pandemia y la posterior cuarentena, Galiano explicó; “la verdad es que fue todo muy de golpe, fuimos el 17 de marzo, volvimos a ir el 18 y en la mañana de ese día nos informaron que no íbamos a poder ir más porque estábamos en cuarentena. A partir de allí comenzó un trabajo arduo de mantenernos comunicados con las familias, con las docentes y con los chicos y chicas. Al principio había mucha ansiedad de los nenes y tratamos de hablarles para que estén tranquilos, y a la par propusimos juegos, canciones que van planificado los docentes en función de la continuidad pedagógica. Además les sugerimos a las familias que realicen estas actividades de forma tranquila y que los incentiven a los chicos a trabajar en el marco de una rutina diaria. Lo importante es que los nenes y nenas estén bien. A la par, vamos comunicándoles las efemérides del calendario escolar que tratamos de seguir respetando y vamos cumpliendo con los actos que realiza cada sala”, detalló la docente; quien terminó agradeciendo a las familias y a las docentes de la institución por continuar dando clases en esta nueva situación que es inédita para la sociedad.

    Silvana Al, directora de “Barquito de Papel”
    “Hace 23 años que me desempeño como docente en este jardín, comencé mis primeros pasos como preceptora, luego pasé a sala de 4 y en diciembre del año pasado asumí el cargo de directivo, por lo tanto tengo doble cargo; el de sala y el de dirección. La verdad es que trabajar aquí es un placer porque somos una familia, nos conocemos desde hace mucho tiempo y la dinámica laboral es muy fluida”, comenzó diciendo Silva Al, directora de “Barquito de Papel” de Villa Fox.
    “En cuanto a la elección de esta profesión, decidí ser maestra jardinera porque desde muy chiquita me gustaron los chicos. Me encanta estar con ellos y lo que más me atrae e incentiva es la forma de ver el mundo que mantienen. Es sorprendente trabajar con ellos por su simpleza y su espontaneidad. Por ello considero que ser maestra jardinera es una vocación, porque además de enseñar se debe tener paciencia, tolerancia, empatía y comprensión, hacia los niños y niñas pero también comprender a sus familias. Creo que es un resumen de lo que significa ser maestra jardinera para mí; es decir tratar de comprender a todos, y eso implica amar lo que uno hace”, subrayó Silvana.
    “En cuanto a la realidad que estamos viviendo, tratamos de profundizar el trabajo en equipo, que esta pandemia nos una aún más como equipo docente. Para ello planteamos apoyo y capacitación contininua para el grupo de docentes y para el personal que trabaja en el jardín. En realidad se trata de un gran desafío para todos y todas, porque tenemos mucho que aprender. También nos proponemos darles ánimo a las familias, alentarlos a todos a seguir y realizar lo máximo que se pueda en función de continuar enseñando de forma virtual”, consideró la docente y directora de “Barquito de Papel”.
    Por último, agradeció a las familias, “que nos apoyan y se preocupan por la continuidad pedagógica, que envían fotos y videos sobre las diferentes actividades propuestas”.
    Sin dudas que la educación verdaderamente transformadora se inicia con el juego, con lo lúdico en estas salas de colores con dibujos y letras pegadas en las paredes. Y sin dudas, para que esta educación mantenga ese rasgo transformador debe continuar en el camino del juego como herramienta de aprendizaje y en el trato amoroso y respetuoso a lo largo de la primaria y la secundaria; siempre abiertos a enseñar con nuevas herramientas, a escuchar al alumno pero sin perder la pasión de ser docente y promoviendo una dinámica grupal docente clara y fluida.

    Mariela Coser, Silvana Al, Silvana Coser, Graciela Bochini, Daniela Gómez y Evelyn Paris del Jardín Barquito de Papel.
    Graciela Bochino, Daniela Gomez, Evelin Paris, Silvana Al, Silvana Coser, Mariela Coser del Jardín Barquito de Papel.
    Claudia Muño, Paola Galiano, Florencia Lista, Luján Crespo, Patricia Villarreal,
    Sandra Boujon, Silvina Lamberti, Andrea Calgaro, Carolina Van Loo, Leticia Mileni,
    Paola Fernández y Verónica Passamani del Jardín de Infantes Nº 906.