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  • La glicina colma de flores la primavera

    3/10/2020

    Ahora sí!!!, la primavera se instaló con todo su colorido y esplendor porque florecieron las glicinas, esos etéreos ramilletes azulados y perfumados que causan admiración en esta estación del año.
    La wisteria, o glicina es una maravillosa enredadera capaz de cubrir cualquier fachada, adornándola sin escatimar recursos con sus enormes racimos de flores colgantes.
    La glicina es una planta leñosa de potente crecimiento, que en ocasiones acaba incluso por alcanzar forma de árbol. Sus posibles quince metros de altura la hacen adecuada para cubrir todo tipo de estructuras (pérgolas, muros, fachadas…) tan solo se le debe facilitar un lugar firme por donde trepar y ella irá ascendiendo abrazándolo con sus tallos.
    Además de vigorosa, esta trepadora es resistente y longeva; con los cuidados adecuados (buena luz y alimento) es capaz de vivir hasta los cien años -antes de marchitarse te acabarás cansando de ella.
    La glicina es originaria de China y pertenece a la familia de las leguminosas. Sus hojas son compuestas (tienen entre siete y trece foliolos) que pierde al llegar el otoño. Razón por la que no molestar al bajar las temperaturas. Entraría en el selecto club de las que dejan pasar los rayos del sol durante el invierno.
    Las flores de la glicina se abren a principios de la primavera (incluso antes de que surja su denso follaje) saturando el ambiente con su perfume. No debes perderte entonces sus largos racimos colgantes de color violeta, malva o el azul – y en algunas variedades también deblanco- que se pueden admirar hasta bien entrado el mes de octubre.

    La glicina es una planta leñosa de potente crecimiento, que en ocasiones acaba por alcanzar forma de árbol.

    La Glicina historica zarateña

    En el patio de la Quinta Jovita, sede del Museo Histórico de Zárate, existe una frondosa glicina que cubre la pérgola central, enredada entre jazmines blancos que dan color y perfume al espacio.
    Es un árbol histórico para los zarateños y tal vez tan antiguo como la casa misma que data de mediados del siglo XIX propiedad de don Manuel de la Torre. En su inmenso tronco rugoso se le ha colocado un cartel de referencia que cuenta que esta glicina histórica ha sido testigo de las visitas del prócer Domingo Faustino Sarmiento en las tardes de verano de 1885, de las muchas celebraciones familiares de los de la Torre, de alguna payada de Gabino Ezeiza en 1901, y que recuerda el abrazo que le diera a su enorme tronco, aquel pariente lejano de la familia que fue el escritor Jorge Luis Borges cuando en ocasión de dictar una conferencia en 1967 en el Círculo Popular de Cultura visitara a los de la Torre.
    Hoy por razones extraordinarias consecuencias de la pandemia de Covid-19, el Museo permanece cerrado al público, por lo que este año no admiraremos la famosa glicina que sin duda floreció, en soledad, extrañando esas voces amigas que siempre inundaron el patio de la bella casona y se cobijaron bajo sus ramas añosas y admiradas.

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