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  • Reiki, yoga, pilates y estudios de danza: Otras actividades también piden volver a funcionar con clases presenciales

    13/10/2020

    Con la flexibilización de nuevas actividades y la posibilidad de que vuelva, oficialmente, la actividad en los gimnasios bajo un estricto protocolo sanitario; la realidad vuelve a manifestarse compleja y diversa dado que otras actividades que involucran la actividad física aún siguen “paradas” desde el mes de marzo.
    Y no se trata sólo de actividades que involucran al cuerpo sino también a la expresión artística y lo terapeútico. Es el caso del yoga, de los espacios de danza, de reiki, de pilates y de acrobacia.

    Trabajadores de la Danza piden que se habiliten sus actividades

    El pasado sábado se celebró el Día Nacional de la Danza y varios artistas nucleados en el Colectivo de Trabajadorxs de la Danza de Zárate se manifestaron frente a la Municipalidad a raíz de la crítica situación laboral que atraviesa el sector, ante la falta de habilitaciones para el desarrollo de su actividad.
    Con la medida de aislamiento social preventivo y obligatorio por la pandemia varias actividades quedaron sin la posibilidad de ejecutarse ante los altos índices de contagio comunitario tras la irrupción del Covid 19. Pero con el correr de los meses, paulatinamente se fue flexibilizando la cuarentena con la apertura de espacios públicos, comercios y sitios gastronómicos como bares y restaurantes.
    En este marco, trabajadores y trabajadoras de la Danza continúan esperando los permisos que los habiliten para desarrollar su arte, pero sobre todas las cosas, para poder retomar su actividad laboral como base de su sustento diario.
    “Desde mediados del mes de marzo nuestra actividad laboral se encuentra prácticamente suspendida. La mayoría de nosotros dictamos clases de distintos estilos de danza, algunos pocos podemos dictar clases on-line pero la afluencia del público se vio extremadamente mermada, tornándose en un ingreso económico ínfimo, conllevando al cierre total de algunos Estudios”, señalaron y agregaron: “Asimismo, realizamos y participamos de eventos, shows, espectáculos de toda índole. Todas las acciones que contemplan nuestro espectro de trabajo aún no han sido autorizadas para volver a desarrollarse normalmente y, por lo tanto, nuestra fuente de trabajo e ingresos económicos se vieron afectados sobremanera”.
    Durante la manifestación, llevada a cabo en horas del mediodía, se acercaron funcionarios municipales del área de Cultura que pudieron dialogar con las y los artistas, quienes hicieron entrega de un proyecto protocolar al Municipio “para la urgente reactivación de nuestra actividad y la consecuente activación económica”.

    Espacios de danza: Tres directoras de Escuelas opinan sobre cómo volver a dar clases

    Marina Pertuso: clases por zoom porque el 2020 ya está perdido

    Marina Pertuso sigue el legado del Instituto de Danza “Maridelfa Orlandi”; entidad que funciona en nuestra ciudad desde hace más de sesenta años formando alumnos y alumnas en la danza clásica y contemporánea.
    Y por primera vez en toda su trayectoria, debió parar y suspender la muestra anual en el Teatro Coliseo a raíz de la pandemia y la correspondiente cuarentena. “Optamos por dar clases online para no interrumpir la cursada. Sin embargo rápidamente nos dimos cuenta que iba a ser todo un desafío esta nueva modalidad”, comentó Marina Pertuso, profesora de danza egresada del Teatro Colón.
    “Hoy tengo alrededor de 35 alumnos de los 120 que teníamos antes de la pandemia. Doy clases en Campana, en Lima, en Capilla, en Maschtwitz y en Zárate. De ahí sumaba todo ese número. Hay alumnos y alumnas de entre 3 a 50 años y organizados en varios grupos. Pero muchos abandonaron por este año, otros abandonaron y retomaron porque vieron que algo debían hacer a nivel físico y mental. Y así va fluctuando el número. Sin embargo esto tiene repercusiones de todo tipo. Es una situación ingrata y económicamente terrible. Somos uno de los tantos rubros que la estamos pasando mal”, se lamentó Pertuso.
    “La verdad es que todos queremos abrir, con protocolos, pero queremos abrir. Quizás con grupos reducidos pero necesitamos retomar las clases de forma presencial dado que la danza clásica y la contemporánea requieren técnica. Requieren corregir detalles en todo el cuerpo y es difícil hacerlo online. Se puede por zoom, pero no es lo mismo. Nosotros optamos por ver otras cosas, otros aspectos de la enseñanza. Sin embargo las clases no se desarrollan de la manera intensa que se requiere. Aparte renegamos con la conectividad porque muchas veces la conexión es lenta o no podemos conectarnos de la mejor manera con las alumnas pero seguimos adelante”, agregó.
    A la par de las clases, debieron aprender todo un mundo nuevo sobre la posibilidad de conectarse mediante diversas plataformas y adaptar los contenidos a esta nueva modalidad a distancia. “Hacemos videos, coreografías y estamos preparando una muestra de fin de año online”, subrayó entusiasmada; descontando que el 2020 ya está “perdido” para retornar las clases presenciales.

    Danza contemporánea: reinventarse con nuevas alternativas

    Hace dos años la bailarina, Karina Guzmán, conformó un grupo de danza contemporánea; el cual desde marzo está “parado” en cuanto a los encuentros presenciales. Fue así que cada uno, en su casa, comenzó a reinventarse para analizar las alternativas de seguir con las clases. “Aparte no podemos realizar coreografías porque el alumno está solo en su casa y es él quien debe cuidarse el cuerpo al no poder corregir detalles técnicos. Entonces esta situación de tomar clases desde la casa genera aún más responsabilidades para el alumno; además de tener que involucrarse en su propio proceso emocional al mover el cuerpo dado que es muy difícil conectarse con otro compañero a través de una pantalla”, agregó.
    “La pandemia ha generado un cambio en las estructuras mentales de las personas. Y creo que a ningún profesor le serviría una clase de cuatro alumnos que tienen miedo del contacto físico desde la perspectiva pedagógica. Justamente trabajamos en esto para que la persona deje de sentir miedo; que pueda superar sus limitaciones y expandirse desde su interior a través del movimiento. Por lo tanto, más allá de los protocolos y las ganas de volver de todos los profesores, también está otra situación como desafío, el temor de las personas al contacto físico luego de tantos meses de permanecer prácticamente aislados. Es algo que debemos plantearnos como profesores `puertas adentro’”, concluyó Karina Guzmán.

    Lado B- Estudio de Danza: es difícil sostenerse

    Flavia y María Eugenia Burgueño crearon el espacio de danza “Lado B”, en una transitada esquina de Villa Fox. Allí asisten decenas de alumnos y alumnas con interés en la danza clásica y contemporánea.
    “Llegamos a dar una semana de clases y debimos cerrar por la cuarentena. Y a partir de allí comenzamos a tratar de sobrellevar la situación desde lo pedagógico, lo económico y todo lo que tiene que ver con las emociones de las alumnas y los alumnos teniendo en cuenta las diferentes edades.
    “Otras de las medidas que debimos adoptar fue bajar la cuota mensual ya que nos parecía que no era la misma calidad de la clase el hecho de hacerlo de forma virtual. No obstante, muchas alumnas no continuaron porque no les gustan las clases virtuales o por otros motivos que tenían que ver con la conectividad de cada hogar. Aparte, y en cuanto a las dinámicas de trabajo, debimos modificar las clases.
    Resulta muy difícil. Están en sus casas, no tienen barra, no tienen el piso adecuado. Tampoco hacemos giros o saltos porque nos dificulta mucho la corrección de la técnica ya que la idea es que tampoco se lesionen. Otra de las situaciones que tomamos en cuenta es escuchar a las alumnas . Nos parece adecuado que si ellas necesitan hablar, brindarles ese espacio. Creo que es nuestro rol como docentes en la pandemia, más allá de impartir una técnica. También buscamos hacer otro tipo de actividades paralelas.
    Finalmente se refirió a lo económico y cómo afecta para profesores que alquilan un espacio y tratan de mantenerlo con las clases online al permanecer cerrado. “La situación es muy complicada, ya que la danza y otras actividades recreativas, artísticas o deportivas, fueron las primeras que debieron suspender las familias en función de subsistir. Es así de clara y llana la situación. Si bien la danza es una actividad que siempre estuvo complicada por la fluctuación de alumnos, en nuestro caso sólo lo que recaudamos nos alcanza para pagar el alquiler del salón. Decidimos priorizar eso ya que hace años que estamos en el mismo lugar; sin embargo uno se cuestiona mes a mes si seguimos alquilando o no. Es así, mes a mes. Por lo menos tenemos la posibilidad de continuar dando clases, aunque sea de forma remota. En cambio hay otras profesiones que no tienen esta alternativa”, concluyó Flavia Burgueño.

    Yoga: la matrícula se mantuvo con la no presencialidad

    El centro de Yoga “Namasté” nació en el año 2000 en nuestra ciudad y desde entonces es un núcleo de evolución espiritual dónde se transmiten las enseñanzas del Yoga, terapias para la salud y el bienestar general. Año tras año ofrece clases y la posibilidad de cursar el profesorado. Además, en cada temporada retoma sus actividades de servicio, con la idea de brindarle a la sociedad herramientas simples y efectivas para mejorar su calidad de vida. Fue así que surgieron las clases abiertas para la comunidad y los voluntariados del servicio comunitario; como el brindado por profesores de este centro en la cárcel de Campana, con clases abiertas para los internos.
    Teresa Bustingorría (Tryam Devi Dharmanath) es su directora y coordina junto a su familia la sede oficial local y las formaciones que allí se brindan.
    “Este año, más allá de la no presencialidad, la matrícula se mantuvo en aumento y se ha mantenido constante el número de estudiantes de años anteriores. La razón es que inmediatamente se ofreció un amplio abanico de actividades online con el objetivo de la continuidad pedagógica. Fue así que hemos incorporado clases grabadas, clases presenciales virtuales, tutorías por aplicaciones, encuentros de profundización por zoom, y prácticas grabadas y en vivo. Y para las residencias docentes también estamos utilizando todas las aplicaciones disponibles. Desde el primer día, nosotros y todos nuestros estudiantes, han manifestado un gran compromiso para aprender el uso de las distintas aplicaciones virtuales y poder llevar adelante cómodamente la formación en este 2020. En Zárate, aún no están permitidas las clases en los salones de yoga, por eso brindamos la suscripción a una plataforma donde subimos ocho clases de distintos estilos y metodologías yóguicas. Las personas que acceden mensualmente, además, pueden ingresar a todo el contenido de las clases de los meses anteriores. Estas clases están grabadas para que los practicantes puedan hacerlas cuando puedan y las veces que las necesiten”, detalló Teresa Bustingorria, directora de la sede oficial local.
    “También brindamos clases de Natha Yoga, o de alguna de nuestras especialidades, por Facebook Live.

    Pilates: acomodarse a la nueva realidad

    María José de Pedro es profesora de Educación Física. Personal Trainner e Instructora de Pilates de máquina y Pilates suelo. Pero debió acomodarse a la nueva situación de que sus alumnos y alumnas no poseían estas máquinas. •”Cuando empezó la cuarentena hubo que acomodarse para lograr que el pilates, en sí mismo, no pierda su esencia, al tener que compartirlo mediante una pantalla. Así que con varias dudas y miedos, y en verdad como se pudo, en marzo comenzamos a dar clases vía zoom. En principio creímos que esto iba a ser algo de uno o dos meses. Pero al día de hoy, seguimos las clases por esa vía. Obviamente todo se fue transformando mucho en el transcurso de los meses. Al principio fue rarísimo y hasta incómodo no poder asistir físicamente a los alumnos, realizar las correcciones técnicas en el cuerpo. Y hacerlas vía zoom, con indicaciones verbales, fue muy estresante. La dinámica y la organización de las clases también empezaron a cambiar mucho, y a medida que los alumnos se amigaban o se negaban con la metodología de estas clases por internet, comencé a transitar un cúmulo de sentimientos como profesora. Me surgieron miles de dudas y muchos momentos de frustración; sensaciones por las cuales pasamos todos desde que arrancó la pandemia. Pero bueno, empecé a dar clases desde un lugar completamente nuevo y desafiante. Nunca me imaginé que iba a poder dar clases por internet, pero acá estamos”, relató Majo de Pedro.
    “Con respecto a volver a las clases presenciales me parece que se debería volver a corto plazo. Obviamente con el protocolo sanitario y las medidas necesarias, pero creo que es necesario porque somos parte fundamental para la salud. Es sano que las personas puedan hacer actividad física para combatir cualquier enfermedad. Obviamente que dependerá mucho de cada alumno o estará en cada persona si quiere retornar a la actividad de manera presencial o de manera online. Pero todos los que nos dedicamos a la salud desde diferentes diferentes deberíamos reabrir nuestras puertas. Esto también es salud”.

    Reiki: en espera de la vuelta a clases presenciales

    Otra de las actividades terapéuticas que viene creciendo es el reiki, una actividad que conoce bien Delia Gassmann. “Trabajo con Reiki, hago sesiones, y en un primer momento debí parar con toda mi actividad. Pero hace poco más de un mes comencé a hacer sesiones presenciales con todos los cuidados y los protocolos. También estoy abierta a la posibilidad de realizar reiki a distancia, que es otra forma de llevar a cabo esta práctica; siempre y cuando la otra persona acceda. Tampoco pude retomar los seminarios para las personas que quieran iniciarse en reiki. No obstante, sigo trabajando con mucha alegría pese a todo y aprendiendo mucho”, comentó.
    “Otra actividad que desarrollo es la terapia sonora con cuencos tibetanos y japoneses, que trabajan con sus diferentes frecuencias. También lo hago con campanas tubulares, tambores y otros instrumentos no metálicos que intervienen en una sesión denominada `masajes sonoros’. De la misma forma doy talleres usando la voz y el sonido los cuales, por el momento, también se encuentran suspendidos pero a la espera de que podamos reiniciar en breve las sesiones, los seminarios y los talleres presenciales”, concluyó.

    Acroyoga: Las clases virtules son un desafío

    Las personas que realizan acroyoga conforman una comunidad enorme en Zárate, la cual ha crecido mucho como disciplina en el último tiempo. Los primeros grupos arrancaron en el año 2009 y hoy una de las referentes de la actividad es Yanina Romani. “Nuestro ser experimenta un constante dar y recibir, apoyar y ser apoyado, desarrollar la sensibilidad uno con el otro. Esta disciplina, el acroyoga, atrae a las personas en un modo especial de unión. A través del contacto, la comunicación y el juego se generan amistades y un fuerte sentido de comunidad. Por eso dar clases virtuales fue todo un desafío para quienes hacemos acro. No obstante, durante la pandemia estuvimos participando de festivales solidarios vía web y aprovechando el tiempo para realizar talleres online. La verdad es que esperamos con muchas ansias volver a las clases presenciales con los protocolos y las disposiciones que aconsejen. Tal vez con menos cantidad de personas pero es fundamental el contacto en una actividad como la nuestra”, expresó Yanina Romani.

    Trabajadores de la Danza reclamaron frente al Palacio Municipal.