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  • Guardaparque: una profesión para valorizar en tiempos de crisis ambiental

    13/10/2020

    La sanción de la ley 12.103 el 9 de octubre de 1934, dio lugar a la creación de la Dirección de Parques Nacionales, que varios años más tarde pasó a llamarse Administración de Parques Nacionales y con ella, la creación del primer Cuerpo de Guardaparques.
    En el año 2018, se sancionó la Ley 27.456 para la creación del Parque Nacional Ciervo de los Pantanos en la ciudad de Campana. Una superficie de alrededor de 5.588 hectáreas en las que se encuentran ambientes representativos de las ecorregiones Delta e Islas del Paraná, Pampa y Espinal. Allí, integra el equipo de guardaparques Tomas Sorondo, oriundo del barrio de Once, en Capital Federal, quien se formó en la Tecnicatura Superior en Conservación, Uso y Control de los Recursos Naturales en la Fundación Perito Moreno, y que luego, en 2018, ingresó a la escuela de Guardaparques en Embalse, Córdoba, para convertirse en Guardaparques Nacional.
    “Elegí ser Guardaparques Nacional porque a diferencia de otros lugares de trabajo, ya sea provincial, municipal o en una reserva privada, acá hay un sistema de traslados donde luego de estar entre dos y cuatro años en un destino, tienes que trasladarte a otro. A mí me atraía eso, poder ir recorriendo y conociendo diferentes parques del país. También porque es una institución con más de cien años de historia y muy reconocida”, cuenta Tomás a LA VOZ.
    No son pocas las tareas que realizan los Guardaparques en su actividad diaria. Fundamentalmente, cuenta Tomás, se abocan al control y la vigilancia de las áreas protegidas, pero también realizan educación ambiental, participan en proyectos de investigación, de conservación, confeccionan cartelerías, alambrados o construyen senderos. “Otra de las tareas es el combate de incendios forestales, que últimamente está bastante intenso el tema.
    Hacemos todo lo que haya que hacer para colaborar con el funcionamiento operativo del Parque y para hacer nuestra misión principal, que es la de evitar y controlar y prevenir que la gente haga acciones prohibidas, para cuidar la flora y la fauna del Parque”.
    LOS INCENDIOS
    Tomás Sorondo hace referencia a la intensidad de los incendios que afectan a gran parte del país, que arrasan con la fauna, la flora y toda la biodiversidad presente en esos ecosistemas generando daños de magnitudes desproporcionadas. El Parque Nacional Ciervo de los Pantanos no fue la excepción: hace algunas semanas se registraron varios focos de incendios que mantuvieron en vilo a brigadistas, guardaparques, autoridades y a toda la comunidad ambientalista de la zona.
    En su análisis, Tomás sostiene: “Ojalá que sirvan todas estas crisis que se están visibilizando más que nunca; no es que están sucediendo ahora, porque siempre sucedieron, pero que nunca se las hacía públicas. Espero que se aproveche para sacar normativas, leyes que sirvan para mejorar el cuidado mediambiental.
    Por ejemplo, una Ley de Humedales, poner en funcionamiento de manera correcta la Ley de Bosques Nativos, y también tener una Ley de Educación Ambiental para ir formando a las futuras generaciones y que desde las escuelas que sea obligatorio. Porque si no siempre vamos a estar corriendo detrás de los problemas en vez de ir a la base, y la base de los problemas somos las personas”.
    En este sentido, el Guardaparques refiere que este escenario se revierte “educando a las personas, mejorando nuestro comportamiento con el medioambiente. Desde lo mínimo hasta lo máximo, desde no tirar papeles en la calle hasta no iniciar un incendio forestal para renovar las pasturas. Creo que hay que trabajar mucho con los ciudadanos y que es nuestro deber y obligación exigirles a los políticos que se ocupen de esto en las altas esferas y lo hagan cumplir, que sea algo serio y no simplemente una imagen. Todos los seres vivos dependemos del medioambiente, del planeta, y si no cuidamos esto ninguna otra actividad va a ser posible a futuro. También me parece que es muy importante valorar a todas las personas que trabajamos en la conservación y en pos del cuidado del medioambiente”.
    No es menor este comentario, y tiene que ver con la necesidad de impulsar mejoras en las condiciones de trabajo, de contratación, en las condiciones salariales, operativas, en la logística y el equipamiento de diferentes recursos materiales, así como también en la disposición de otros recursos en caso de que  sucedan emergencias ambientales.
    “Los brigadistas y los bomberos forestales no siempre están en buenas condiciones lamentablemente, eso hay que tenerlo presente porque es un trabajo muy noble y donde se exponen mucho todos y creo que hay que valorizarlo”, agrega Tomás.
    Desde que se decretó la medida de aislamiento social preventivo y obligatorio en el país, el Parque Nacional Ciervo de los Pantanos cerró sus puertas al público. Sobre ese nuevo escenario que se dio a partir de la pandemia, Tomás cuenta que en principio fue un alivio ya que a raíz del confinamiento, no tenían que lidiar con aquellas personas que concurrían al Parque a realizar actividades indebidas como la caza o la pesca. “A medida que fue pasando el tiempo empezamos a ver la otra cara de la pandemia, y es que la gente tenía la necesidad de salir y muchas veces los encontramos en el parque haciendo cosas no permitidas; eso fue un problema. También encontramos gente que se encontraba en situaciones muy precarias, comprometidas, que no podía desarrollar sus actividades laborales y tenían que recurrir a intentar entrar al parque para cazar o pescar y lamentablemente nosotros teníamos que hacer nuestro trabajo, que implicaba prohibirles eso”.
    En la actualidad, y con otra perspectiva, las autoridades del Parque y todo el equipo se encuentran trabajando para dejarlo en condiciones: “Ojalà que se pueda hacer para que la gente pueda venir a disfrutar de manera habilitada. Previo a abrir el Parque hay que aprovechar para avanzar en cosas que en lo cotidiano se complican y acomodar cuestiones que son importantes para el Parque y su futuro”.

    Los guardaparques se abocan al control y la vigilancia de las áreas protegidas.