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  • Crece el malestar por demoras en respuesta al pedido de reaperturas

    3/11/2020

    Por distintas instancias pasó el diálogo entre los propietarios de gimnasios, centros de actividad física y fitness durante las últimas semanas, en aras de alimentar un trabajo conjunto con la Municipalidad para lograr la reapertura de los locales con la implementación de un protocolo y las correspondientes medidas sanitarias.
    El vínculo sufrió varios traspiés. A pesar del intenso trabajo llevado a cabo en los gimnasios para adecuar las instalaciones a lo que demanda la coyuntura con la pandemia de Covid 19, las respuestas tardan en llegar y para muchos de los propietarios y trabajadores -tras haber soportado la inactividad por más de siete meses- la situación ya es insostenible.
    El pasado sábado los vecinos que desarrollan su actividad comercial en ese sector publicaron una extensa solicitada en este medio donde expusieron la cronología de esta relación con las autoridades en busca de una salida consensuada a la agobiante situación. Pero el diálogo no se reabrió.
    Una escenario similar atraviesan comercios gastronómicos, canchas de fútbol, espacios culturales, entre otros, que a pesar de no ser ajenos a la situación, también necesitan generar el sustento diario que permita, por un lado, garantizar su subsistencia; y por el otro, evitar que el comercio que llevan adelante -y que tanto cuesta sostener en las condiciones socioeconómicas actuales que arrastra hace años el país- no caigan en desgracia y deban bajar las persianas. Se repite como un adagio entre varios comerciantes que “comercio que cierra sus puertas, es un comercio que no vuelve a abrir”. Muchos sostienen que el horario fijado para la apertura no les alcanza.
    El sinsabor de los sectores que hoy reclaman la atención de las autoridades tiene su fundamento. Sostienen que, atentos a la difícil situación sanitaria que atraviesa el mundo, era previsible un golpe en las actividades producto de la pandemia.
    Por eso, muchos de ellos esperaron con paciencia que disipe el horizonte. Pasó el otoño, pasó el invierno y se transita la mitad de la primavera sin que eso ocurra.
    Este escenario, convive con otra realidad que también genera preocupación y que tiene que ver con fiestas clandestinas, actividades al aire libre sin ningún tipo de cuidado, reuniones en espacios públicos sin distanciamiento social y hasta partidos de fútbol en espacios públicos y privados con decenas de personas sin medidas de seguridad. Esto genera malestar en propietarios de canchas de fútbol, quiénes ven como la gente se juntar a jugar este deporte y ellos siguen sin poder abrir.
    Por lo pronto los teléfonos siguen encendidos y a la espera de un llamado de las autoridades para avanzar en medidas concretas sin más dilaciones; de lo contrario, y tal como adelantaron hace algunos días los gimnasios y centros de actividad deportiva, avanzarán con la apertura de sus locales, que ya cuentan con varias reglas de bioseguridad que en muchos casos recibieron los elogios de funcionarios de gobierno y legisladores que recorrieron las instalaciones.

    La gente se sigue juntando masivamente pero muchos actividades continúan restringidas.