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  • Carlos Gardel: el inmigrante que se convirtió en la máxima voz y mito del tango

    11/12/2020

    Carlos y su madre Bertha Gardès llegaron a Buenos Aires en 1895 desde Francia para probar suerte, pero desde la mañana en que pisaron tierra argentina iniciaron una vida distinta y difícil: el pequeño Carlitos debió ser entregado al cuidado de las amigas de su madre para que ella pudiera dedicarse al extenuante oficio de planchadora.
    Según relatos, su infancia tuvo más de un sobresalto. A los siete años se sentaba en las puertas de calle a cantar y enseguida lo rodeaba un mundo de muchachitos y daba recitales amateurs en casas de familias.
    Como la mayoría de los niños, aquel muchachito morocho, peinado con raya al medio, bastante gordito y de andar desenfadado, pasaba gran parte de su tiempo en la calle, obsesionado en la búsqueda de la oportunidad de hacer algún dinero. A veces mezclándose con amistades no muy santas, que le ocasionaron dificultades con la policía.
    En ese mundo de contrastes, fue tomando contacto con el lunfardo, con payadores, con músicos de todo tipo y condición.
    En el Abasto conoció al payador José Betinotti —autor de Pobre mi madre querida— que escuchaba al jovencito con verdadero cariño, a Gabino Ezeiza, a quien siempre consideró como el mejor cantor de Argentina. También tenía amistad con los primeros bailarines de tango: El Cachafaz, Tarila, El Escoberito, El “Flaco” Alippi y el “Negro” Pavura. Ellos y sus parejas crearon la coreografía que hoy se sigue bailando. Entonces la letra del tango era divertida, provocadora y en la mayoría de los casos, muy soez.
    EL ENCUENTRO CON RAZZANO
    Una noche de 1911, se produce un encuentro significativo con el cantor José Razzano en la casa del pianista Gigena, detrás del Mercado de Abasto. Aquella reunión dio sus frutos y años más tarde nacía el dúo Gardel-Razzano. El auge del dúo, comienza en diciembre de 1913 en el Armenonville, de allí al teatro, a las giras por toda Argentina, Uruguay, Brasil y Chile.
    En 1917, Carlitos incorpora un nuevo estilo en el tango y populariza los versos del tango Percanta que me amuraste, titulado definitivamente Mi noche triste. Comienza a dar sentimiento y emoción a la forma de cantar el tango, dando vida a un nuevo género musical: el tango canción.
    El 9 de abril de ese año, junto a su inseparable compañero Razzano inicia las grabaciones para la discográfica Max Glücksmann (luego Nacional, luego Nacional Odeón). Los primeros discos salen a la venta en julio e impulsan la difusión del dúo cuya fama comenzaba a crecer. En 1923 llegan a España y desde entonces el tango se enseñoreó en la garganta de Gardel, afirmando su prestigio de intérprete excepcional. Para 1925, habían grabado más de 350 matrices y publicado 171 discos.
    En junio de 1927, a bordo del “Conte Verde”, Gardel viaja a Europa por tercera vez: después de una etapa consagratoria en España intenta la conquista en París y el año 1928 se torna en el más fructífero de su carrera. Ya es un hombre de mundo, atrayente y popular. Su nombre está en las más importantes carteleras de París y “su” tango conquista a los franceses desde cada escenario.

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