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  • Economía argentina: los desafíos para crecer en 2021

    31/12/2020

    El año 2020 cierra con una contracción histórica del PBI, cercana a los 10 puntos básicos, con puntual y profundo impacto por las medidas de aislamiento social para enfrentar el covid – 19.Una gran población de analistas económicos prevé un rebote parcial de la actividad económica en términos generales para 2021, una reacción muy esperada luego de tres años consecutivos de caída. En el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central el consenso de las instituciones relevadas proyecta un repunte de la producción del orden del 4.8% para 2021, y en torno al 2.5% para 2022. Ambos valores insuficientes para recuperar lo perdido sólo este año.
    Los fundamentos para la reactivación en 2021 son evidentes: elevada capacidad ociosa (medios de producción sin utilizar), salarios en dólares reprimidos, mayor demanda por la recuperación global, tasas de interés internacionales cercanas a cero y precio de las materias primas en el mundo con sus mejores cotizaciones en siete años. Pero si bien podemos consentir una alta posibilidad de expansión el año próximo, surgen una serie de obstáculos (endógenos y exógenos)que deben considerarse para comprender algunas restricciones que deberá enfrentar la Argentina para consolidar una senda de crecimiento sustentable. Sin embargo, es difícil pensar que las cosas puedan complejizarse aún más.
    -Inflación: a partir de junio último la inflación comenzó a crecer mes a mes, para ubicarse seguramente en diciembre cerca del 4% respecto al mes anterior. Los analistas prevén para 2021 una inflación que podría acercarse al 50% anual, unos 12 puntos porcentuales por arriba de 2020. La normalización de las tarifas (o ir encauzando el atraso tarifario), la suba de los precios internacionales de alimentos e incrementos en los precios de bienes importados vía tipo de cambio, seguramente elevarán el piso inflacionario. Sin considerar los efectos de la política fiscal y monetaria, relacionadas a la necesidad de financiamiento del Tesoro.
    -Presiones Cambiarias:la relación entre el peso y el dólar evolucionó el último año a la par de la tasa de inflación. Pero un mayor ritmo en el aumento de los precios obligaría en tal caso a acelerar el ritmo de devaluación oficial. El ancla cambiaria fue el principal recurso de las autoridades económicas para postergar el impacto inflacionario de la emisión desmedida. No obstante, esto fue perdiendo efectividad con la caída de las reservas netas y por eso la inflación de transables se aceleró, como consecuencia de mayores expectativas devaluatorias. Todo indica que para el año entrante el camino elegido será similar a lo ocurrido hasta ahora; es decir, continuar con el esquema de “crawlingpeg” de microdevaluaciones diarias. Será fundamental que aparezca una mayor oferta de dólares para sostener el esquema cambiario actual. Las alternativas para que esto suceda pueden llegar a ser mejores que lo ocurrido en 2020, pero siempre insuficientes para pensar en resolver todos nuestros problemas. Lo más sano sería incrementar nuestro volumen exportable y una mejora aún mayor de los precios de nuestros bienes y servicios de exportación.
    -Déficit Fiscal:en este año de pandemia el déficit fiscal se incrementó hasta 8% del PBI, financiado principalmente con emisión monetaria del BCRA. Para 2021 el presupuesto nacional prevé un saldo deficitario de 4.5 puntos PBI. Difícil de cumplir para un año electoral. Dependerá también de la continuidad o no de las cuestiones sanitarias. Argentina no cuenta con financiamiento externo para cubrir su déficit operativo, por lo tanto, creo que se seguirá buscando financiamiento en pesos en el mercado, y reducir los adelantos del BCRA. Algo más saludable a lo sucedido en 2020.
    -FMI: El Gobierno procura alcanzar un acuerdo con el organismo para establecer un cronograma menos exigente para el pago de USD 44.000 millones que el organismo desembolsó en 2018 y 2019. Seguramente el FMI pondrá condiciones a un potencial acuerdo. Quizás pida cambios en el sistema previsional para ir convergiendo al equilibrio fiscal. Pero ese no es el único inconveniente en materia de gasto público. La cuestión es trabajar para hacer más eficiente el gasto, liberar recursos hacia el sector privado (menor carga impositiva y burocrática consolidada) y que estos puedan ampliar su capacidad productiva.
    Cristian Mazzola
    Lic. en Economía

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