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  • No hubo suspensiones ni despidos en la industria química

    13/2/2021

    “El sector químico hasta marzo del 2020, venía bien. No teníamos problemas dentro de las fábricas, no había problemas con la producción ni conflictos laborales. Y luego de declarada la pandemia, tampoco se han complicado las cosas; ya que la producción de las agroquímicas y de las petroquímicas se vuelcan, en su gran mayoría, al mercado externo”, consideró el secretario general del Sindicato del Personal de Industrias Químicas y Petroquímicas de Zárate, Néstor Carrizo.
    “Somos un sector que no ha recibido el golpe que lamentablemente ha afectado a otros rubros. De hecho la producción de las químicas es estable y no hubo suspensiones ni despidos. Actualmente en el partido hay radicadas muchas empresas químicas multinacionales que exportan, y creo que esto se debe mucho al actual valor del dólar. Y tanto los salarios como los insumos resultan ser baratos para las empresas”, explicó el sindicalista.
    “Sangría química” y nuevas perspectivas de inversión
    El cierre de la empresa TFL, en marzo de 2015, fue el inicio del proceso de desinversión en nuestro Partido llamado “sangría química”, en el cual muchas firmas multinacionales fueron, de forma paulatina, cerrando sus puertas y yéndose de Zárate y de la región.
    Primero fue TFL, que despidió a 120 trabajadores. Luego fue Quipro, en Campana, con el cierre en el mes de diciembre de 2016; Atanor de Baradero en mayo del año 2017 y Carboclor, ubicada en Campana, que terminó despidiendo a 170 trabajadores en julio de ese mismo año. El corolario de un año negro para los trabajadores químicos fue Lanxess, quien en diciembre del fatídico 2017 cerró su planta en Zárate, dejando sin empleo a 170 trabajadores.
    A la par, la otra empresa de Campana que decidió reducir su plantilla de personal fue Bopp (ex Sigdopack) con 70 obreros y Bunge, la firma estadounidense que planteó el despido de 170 empleados en enero de 2018.
    En abril de ese año, también se retiró oficialmente de Zárate la firma Rohm and Haas; que despidió un total de 32 empleados químicos y otros 50 fuera de convenio.
    “Las multinacionales, desde su casa matriz, siempre están mirando a las variables macroeconómicas de un país para tomar decisiones de irse o quedarse. Y la verdad es que frente a eso, como sindicato, no podemos hacer mucho. Sólo bregar por los intereses y los derechos de nuestros compañeros trabajadores. No obstante, y tras la denominada sangría de empresas químicas, nosotros vemos que sigue habiendo interés en esta zona. Y estamos convencidos de que habrá una ola de empresas interesadas en venir a instalarse a Zárate. El problema es que la pandemia retrasó también este proceso”, anticipó Carrizo, con aire de optimismo en relación a la posibilidad de que el parque industrial local vuelva a tener un portfolio de empresas químicas importante.
    “Estamos todos en la misma situación de incertidumbre, y nadie sabe cuál es el horizonte en esto. Sabemos que el gobierno toma medidas importantes pero todos se mantienen cautos en este sentido. Indefectiblemente habrá una recuperación económica que, con las políticas públicas acertadas, también implicarán que el empleo y la producción crezcan”, concluyó el secretario general del sindicato químico regional, Néstor Carrizo.

    Néstor Carrizo, secretario general del Sindicato Químico.
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