• Hoy 17 - Zárate - 10.2° / 11°
    • Nublado
    • Presión 1029 hpa
    • Humedad 48%
  • Reflexiones en el Día del Periodista

    7/6/2021

    El periodismo en tiempos de pandemia: Seguir informando con resiliencia y sensibilidad

    El periodismo cambió en el último año porque la sociedad ha cambiado. La pandemia y el confinamiento han modificado esquemas, rutinas, ocupaciones y, sobre todo, han profundizado las bases de las sociedades desiguales. Por lo tanto el periodista notó que su profesión mutó y que su objeto de estudio y de análisis también lo hizo. Aunque siempre la sensibilidad y la resiliencia serán virtudes bienvenidas para aquel que quiera ejercer esta profesión.
    Sin embargo, el periodista hoy debe trabajar frente a la indómita luz de una pantalla, mirando un reflejo, confundiendo sus ojos con los íconos de whatsapp o de facebook, recibiendo notificaciones de lo que podrían ser noticias de sus fuentes de información o publicidades. Aunque siempre son publicidades.
    Poco esperan los profesionales más ordenados que buscaban en la planificación de sus agendas algo de certezas. La incertidumbre vuela bajo sobre los techos de las viviendas, y en un ambiente cerrado el periodista debe esperar la buena predisposición de sus fuentes de información, de un funcionario, legislador o personaje público decidido a construir el derecho a la información de un pueblo. Hoy tal situación sigue siendo un ideal, aún por ambas partes, ya que en épocas de tantas carencias como la actual, todo pareciera alejarse aún más de lo real.
    Otra circunstancia actual es que dentro del personal declarado “esencial” en esta pandemia, el altruismo pareciera estar depositado sólo en la comunidad médica y en los esforzados enfermeros, y no en las cajeras de supermercados, en el periodista “de a pie” o en el chofer de remis.
    Y aquí se abre otra lectura, que tal reconocimiento nada se relaciona con los salarios de los periodistas en una economía empobrecida y con un peso depreciado. Por lo tanto el periodista es pobre para los índices económicos, esenciales para circular y con su oficio que, en general, se vio empobrecido por el confinamiento de las actividades culturales, de los recintos gubernamentales cerrados y a merced de una desatenta predisposición de sus fuentes de información que, excusándose en la pandemia y en reuniones de zoom, eligen no brindar información pública, o sólo difundir aquella que le conviene a sus responsabilidades.
    Hoy muchos zarateños y zarateñas piden leer e interiorizarse sobre otras agendas y otros temas porque la vida sigue, tomó otras formas, pero la comunidad continúa decidida a encarar otro invierno en estas circunstancias epidemiológicas inéditas.
    Algunos detalles nombrados sobre el oficio del periodista se desarrollan en el seno de una sociedad argentina que profundizó la desigualdad en sus bases sociales. Y particularmente en ciudades como Zárate y Lima, donde el gran problema siguen siendo los servicios públicos, justamente, reconocidos como esenciales. Muchas falencias en la provisión de aguas y cloacas, en el mantenimiento de la vía pública, en la estabilidad del sistema eléctrico, trabajo coordinado en materia de seguridad, educativo, en la rapidez de un sistema judicial y en la sensibilidad de legisladores para tratar temas fundamentales que interesen a las personas. Aparte el Estado debe asumir un rol clave, en sus tres poderes (ejecutivo, legislativo y judicial) y en sus tres niveles (nacional, provincial y municipal); como garante primero de la paz social y luego del orden, aparte de salvaguardar derechos inherentes a todos los grupos sociales, adultos mayores, niñez y personas con cualquier tipo de discapacidad.
    Pese a situaciones comunes que nos atraviesan como sociedad y diferentes circunstancias del oficio mismo, muchos profesionales siguen negándose a ser condescendientes de sus fuentes de información pero fieles a su rol y a la propia información, sabiendo que es “esencial” la comunicación en cualquier sociedad. No hay excusas en la pandemia, no hay lugar para la pereza de “copiar y pegar noticias” de sitios de Internet. Urge redoblar la apuesta de ese mero reconocimiento de “personal esencial” para ejercerlo con sensibilidad y resiliencia. Llamar, insistir, chequear información, no mendigarla, buscar otras agendas, salir a la calle con la posibilidad de contagio, de cura, de sanación. Agradecer y felicitar. Agradecerse y felicitarse por abrazar esta profesión.
    Juan Andrés Ghiglione
    Periodista de LA VOZ

    El desafío de repensar las prácticas periodísticas

    Hay un interrogante que recorre casas de estudio y espacios de discusión que parte de la pregunta acerca de cuál es el futuro del periodismo. Las dinámicas sociales que trajo el siglo XXI dan cuenta de que, a priori, será difícil arribar a una respuesta definitiva ante una realidad que dispara constantes cambios que aparecen y desaparecen antes que puedan asimilarse.
    Por eso, hablar de periodismo no es hablar de comunicación (una disciplina tan abarcativa) ni de medios de comunicación. Es importante poner de relieve la especificidad del campo de estudio al que nos referimos para poder deconstruir las prácticas periodísticas de manera tal que entren en diálogo con los tiempos que corren.
    La era digital llegó con una explosión en diferentes modalidades y plataformas de comunicación que resignifican la tarea periodística. También sobrevinieron desvíos como las fake news o la infodemia, tan características durante los últimos años.
    La emergencia de las redes sociales como vehículo de información expuso la necesidad redoblar la apuesta entorno a la profesionalización del oficio y su compromiso social, pero sobre todo trazó una nueva directriz que tiene que ver con la innovación como un signo de la actualidad.
    Hoy la información se presenta como cúmulo infinito al que se puede acceder (y producir) en cualquier momento, en cualquier lugar y (casi) desde cualquier dispositivo con conexión a internet. Pero el periodista sigue ocupando un rol social, no es un dispositivo técnico que transmite asépticamente un determinado suceso; es una subjetividad que compone un punto de vista en un escenario donde muchas veces los hechos no son lo suficientemente claros y busca aportar algún componente que permite desarmar la madeja de informaciones que revisten el acontecimiento.
    No debe entenderse su función como un rol paternalista. Las proposiciones funcionalistas ya fueron discutidas y desarticuladas por los estudios culturales hace más de medio siglo y el devenir histórico demostró que los esquemas de comunicación no son tan lineales como se pensaban, sino que la producción de sentido opera, mejor dicho, en forma de redes interconectadas.
    Es entonces, donde las demandas de esta era exigen redefinir las prácticas periodísticas a traves de modos alternativos de contar historias que introduzcan argumentos novedosos que reaviven la pasión por el oficio, donde la diversidad sea la fuente de vitalidad, y se abandone la nostalgia improductiva para pasar a reflexionar sobre un presente maduro que permita imaginar nuevos futuros.
    Para eso, la creatividad intelectual y el compromiso personal serán fundamentales en la ampliación de herramientas narrativas que logren albergar enfoques y puntos de vista competitivos de manera inclusiva, para configurar un aporte hacia una nueva construcción de ciudadanía.
    Damián Duarte
    Periodista de LA VOZ

    A %d blogueros les gusta esto: