
La autopsia realizada el pasado sábado sobre el cuerpo de Rubén Malvido (49), el delincuente que ingresó a robar a una ferretería ubicada en las inmediaciones de Pellegrini y José Ingenieros, reveló que el deceso del sujeto se produjo por un shock hipovolémico provocado por los múltiples disparos recibidos.
La investigación se encuentra a cargo de la Dra. Andrea Palacios de la UFI Nro. 7, quien el pasado domingo le formuló una serie de preguntas a Martín Valenzuela, el dueño de la ferretería y quien efectuó los disparos, quien además aportó un descargo escrito a través de su abogado, el Dr. Hugo Tomei.
Se trata de un hecho complejo: por un lado, se encuentra el “robo calificado por el uso de arma”, del cual Valenzuela es víctima; y por el otro, está imputado por el delito de “homicidio agravado por el uso de arma de fuego, tenencia de arma de guerra atenuada y lesiones culposas”. Aunque a partir de la información recabada durante los últimos días, todo lo ocurrido reuniría los presupuestos de una legítima defensa.
Por el momento, los investigadores pudieron acreditar el robo, dado que Malvido ya tenía el dinero en su poder cuando recibió los disparos. La reacción del ferretero se habría desencadenado luego de que el delincuente se tornara más violento al exigir una suma de dinero mayor.
Por otra parte, fuentes consultadas informaron que el arma utilizada por Valenzuela se encuentra registrada a su nombre, aunque el registro se encontraba vencido. Por esa razón, la calificación de “atenuada” en la imputación por “tenencia de arma de guerra”. Se trata de una pistola 9mm que, al igual que la que presentaba el delincuente -una réplica de 9mm de aire comprimido- serán peritadas en las próximas horas.
Las cámaras de seguridad del comercio pudieron determinar que Malvido llegó al lugar solo, por lo cual, hasta el momento no hay indicios de la participación de un cómplice en el hecho.








