El efectivo policial Alejandro García, de 55 años de edad, fue operado en la noche del lunes luego de ingresar al Hospital Zonal Virgen del Carmen con al menos dos impactos de arma de fuego, tras enfrentarse a dos delincuentes en la colectora de barrio Bosch.
Fuentes de la investigación confirmaron que el agente policial fue operado de urgencia en la noche del lunes, dado que las lesiones en su abdomen habían afectado sus intestinos. La intervención quirúrgica resultó con éxito, pero aún resta evaluar la evolución del hombre.
En cuanto a los sospechosos del hecho, dos sujetos de 23 y 25 años de apellidos Pardo y Lemos, respectivamente, se encuentran aprehendidos y el pedido de detención ya fue elevado al Juzgado de Garantías del Departamento Judicial Zárate Campana, pero el magistrado a cargo aún no resolvió la medida.
Uno de los individuos ya fue dado de alta y será indagado hoy por la Fiscal que lleva adelante la investigación, la Dra. Andrea Palacios; en tanto el otro imputado, permanece internado y no se encuentra en condiciones de declarar, al igual que la víctima.
El hecho se produjo cuando los malvivientes abordaron con fines de robo al hijo del efectivo policial y le sustrajeron un celular. El uniformado intervino en su defensa y fue en ese momento cuando se produjo el enfrentamiento.
Las pericias quedaron a cargo del personal de Gendarmería Nacional, al encontrarse implicado un miembro de la Policía de la Provincia de Buenos Aires en el hecho. Ya fue secuestrada la camioneta Chevrolet Tracker de García para ser peritada -dado que presenta varios impactos de arma de fuego-, al igual que su arma reglamentaria para las pruebas balísticas.
La fiscal de la causa también ordenó pericias de dermotest para todas las partes, cuyos resultados estarán en las próximas horas, así como también se incautó ropa de los sospechosos que podrían ser de utilidad para la investigación.
En el lugar del hecho se realizó un relevamiento de la zona donde se produjo el intercambio de disparos con el propósito de incautar vainas y rastros de los proyectiles. La causa se encuentra caratulada como “Robo agravado por el uso de arma de fuego en grado de tentativa y lesiones graves”.








