Las actividades de los centros de jubilados muchas veces no son visibilizadas, aunque resultan claves para el acompañamiento, la sociabilización y la contención de miles de abuelos y adultos mayores que asisten y consultan por distintas propuestas turísticas y recreativas.
Hay que mencionar algo respecto a la sociabilización, y es que la soledad es un estado, una sensación, que en la tercera edad se torna más palpable y afecta directamente a los jubilados; algo que con la llegada de la pandemia del Coronavirus se agudizó, sumado a que son parte del grupo de riesgo de Covid-19 y con ello aparece el miedo al contagio. Soledad y miedo son sensaciones que terminan afectando a la psiquis de este grupo de personas que, en pandemia, carecen de la posibilidad de estar contenidos en las mesas coordinadoras locales.
Por lo tanto, la empatía y el acompañamiento que antes se compartía en los centros de jubilados, todavía no es posible porque el regreso de las actividades todavía deben esperar un poco más y para eso fundamental pasar esta pandemia.
LA ACTIVIDAD DE LOS CENTROS LOCALES
Hoy en día, los centros de jubilados de la ciudad se encuentran abocados a atender al Covid-19; como es el caso de la Mesa Coordinadora de Jubilados y Pensionados de la calle Castelli, que funciona como un centro vacunatorio contra esta enfermedad, en reemplazo del anterior centro que lo hacía en IOMA. Allí se montó una carpa en su patio interno y se sigue vacunando en función de la campaña sanitaria.
Por su parte, el centro de Jubilados de calle Sarmiento, puso a disposición su gimnasio para el otorgamiento de las credenciales de vacunación.
No obstante, ambas entidades están gestionando de a poco regresar con sus propuestas turísticas que, por otra parte, son las que también sostienen financieramente a cada entidad junto con otras actividades de consultorio médico.
reconocimiento
Ayer se celebró el Día del Jubilado y en este marco debe ser merecido el reconocimiento para estos centros que durante un año y medio permanecieron cerrados por la pandemia. Se han transformado en instituciones de participación y organización que resultan claves en la ciudad en función de la contención y la sociabilización de este grupo etario.










