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La confianza argentina en las vacunas

Dr. Federico R. Simioli Médico Infectólogo M.N. 134255 M.P. 551400

Según datos del Ministerio de Salud de la Nación, hasta el 1 de octubre de 2021, el 93,9% de las personas de 55 a 59 años habían empezado su esquema de vacunación contra la COVID-19. Entre quienes tienen de 50 a 54 años, habían recibido su primera dosis 92,3%, y esa misma cobertura alcanzó a 93,7% de las personas de 40 a 44 años. La estadística da cuenta del operativo de vacunación pero también de lo que pasa del otro lado: para que la cobertura sea masiva tiene que haber vacunas disponibles y también brazos dispuestos. En Argentina, la adhesión a la vacunación es alta. Y no se trata de una reacción ante la pandemia, sino de una idiosincrasia con hitos históricos que la construyeron y la afianzaron.
Hay algunas estadísticas que dan cuenta de esa adhesión generalizada. En 2019, antes de que el SARS-CoV-2 se expandiera por el mundo y por el país, 96% de los argentinos consideraba confiables a las vacunas, según el Índice de Confianza y Acceso a Vacunas (ICAV) elaborado por la Fundación Bunge y Born.
El sitio Our World in Data, que monitorea los indicadores de la pandemia a nivel global, registra que 45,5% de la población mundial recibió al menos una dosis de la vacuna contra la COVID-19. En Argentina, más del 50% de la población ya completó su esquema de vacunación
Según estimó la Organización Mundial de Salud, las vacunas salvan alrededor de 3 millones de vidas cada año. Son el método más efectivo para prevenir enfermedades infecciosas, que hace un siglo eran la principal causa de muerte en todo el mundo.
Argentina y también la región de las Américas tienen una alta adherencia a la vacunación. Tiene que ver con la equidad en el acceso, porque no en todos los países es gratis vacunarse. La región lidera la completitud del calendario de vacunas obligatorias (en Argentina son 20) y eso logra que siempre sea la primera en eliminación de enfermedades. Pasó con la poliomielitis, con el sarampión. Es una región en la que está muy impregnada la idea de que la vacuna es para protegerse o para proteger a los hijos, pero también para proteger a los otros.
La idea de solidaridad es muy importante en la vacunación: parte de los vacunadores en terreno y eso hace que esa idea suba desde la base hasta quienes conducen las políticas sanitarias. A su vez, la sociedad empieza a entender a la vacuna como un recurso solidario: sirve para cuidarse pero también para formar esa inmunidad de rebaño que cuida a los demás. Una vez que se logra que eso se instale, la vacunación se vuelve un valor indiscutible para la enorme mayoría, y eso explica la adherencia en un país como éste.
Argentina es un país que pasó a tener un calendario sólo para niños a uno que tiene 20 vacunas obligatorias para distintas edades y que logró mantener una adherencia a la vacunación siempre muy significativa. Esa adherencia es mensurable: en el país, más de nueve de cada diez personas se acercaron a recibir la vacuna que previene las formas más graves de la COVID-19.

Dr. Federico R. Simioli Médico Infectólogo M.N. 134255 M.P. 551400