La Unión Obrera de la Construcción local participó el pasado miércoles de la firma del contrato para la continuidad del proyecto Carem. El acuerdo alcanzado establece la finalización del edificio del prototipo del reactor modular de diseño 100% nacional, que se construye en Lima, al lado de Atucha II.
Mediante la firma del nuevo convenio, la obra continuará su marcha y empleará a unos 250 trabajadores para la construcción del edificio central, en una millonaria inversión que prevé tareas de hormigonado.
A comienzos de julio de este año, se inició una nueva y definitiva etapa en el desarrollo del Proyecto CAREM25, con la firma del contrato para la terminación del edificio del reactor celebrado entre la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la empresa Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA). De esta manera, se formalizó la nueva relación contractual a través de la cual la empresa operadora de las centrales nucleares argentinas vuelve a constituirse como contratista de la CNEA en la construcción del edificio, un rol que había ejercido en la primera etapa de esa obra, desde 2014 hasta 2017.
A mediados del año pasado se había firmado un contrato “de transición”, a partir del cual los equipos de trabajo de la Gerencia Dirección de Obras CAREM (responsable de la dirección integral de la construcción) y de la Unidad de Gestión de Proyectos Nucleares de NA-SA comenzaron un proceso de ordenamiento y análisis de la documentación técnica referida al edificio y el grado de avance al que se llegó con la anterior contratista. Este análisis incluyó un relevamiento de materiales y del estado de las instalaciones, como también los subcontratos pendientes y la situación laboral de los trabajadores que habían sido cesanteados y con los que se acordó la paulatina reincorporación.
El objetivo global de aquel pre-contrato fue establecer las bases del que sería el acuerdo definitivo a partir del cual NA-SA retoma la ejecución de la construcción, bajo la dirección de CNEA. Este nuevo contrato establece una duración de 36 meses para completar el edificio del reactor, reeditando la sinergia entre la CNEA y NA-SA que en el pasado permitió iniciar la construcción y lograr avances.
En esta nueva etapa se busca aprovechar el mayor grado de avance de la ingeniería y, en general, toda la experiencia obtenida por ambos actores durante los últimos años, como así también sostener y consolidar la buena relación que se ha ido forjando entre los equipos de trabajo y con los grupos de trabajadores, factores que indudablemente favorecerán el cumplimiento del objetivo fundamental de terminar la obra y poner en marcha el prototipo del CAREM.
EMPLEZARA A 250 TRABAJADORES
La crisis, las promesas incumplidas de la construcción de una nueva central nuclear y luego la pandemia, ha dejado a miles de trabajadores de la Uocra desocupados, que se agolpan en la puerta de la seccional local en busca de trabajo. Es por ello que la Uocra local cuenta cada trabajo y defiende cada puesto de trabajo, cuando antes lo hacía por cientos o miles.
Hoy la situación económica es otra y las demandas sociales son urgentes, por eso celebró la firma de este contrato que permitirá emplear a 250 trabajadores de la construcción.
“Estimamos que para finales de noviembre deberíamos tener involucrados un número no menor a 150 trabajadores”, anunció el secretario general de la Uocra local, Julio González.










