Desde principios de año el Ejecutivo municipal viene preparando una ordenanza de “alivio fiscal” para beneficiar a los comerciantes que no pudieron abrir durante la pandemia.
En realidad se trata de beneficios impositivos que los eximirá de pagar las tasas municipales en diferentes porcentajes y de acuerdo a los rubros.
Lo que pretende el municipio es verificar los rubros que no han podido abrir y que resultaron más perjudicados; es el caso de los salones de fiestas.
El engranaje más deteriorado de la economía local fue el comercial. Por eso estamos determinando cuánto logró trabajar cada rubro y otorgarle un beneficio impositivo. Es decir, determinar de acuerdo a su rubro, cuánto tiempo pudo abrir y a partir de allí fijar un porcentaje de exención fiscal. Hubo algunas actividades que no pudieron abrir nunca y estamos evaluando proponerles, además de las exenciones fiscales, alguna ayuda económica”, expresó el intendente Osvaldo Cáffaro en una entrevista con este medio.
Por otro lado, el jefe comunal anticipó que “queremos reabrir el Mercadito Witcell con emprendedores, ya que muchos de ellos hoy están vendiendo sus productos por Internet. Por lo tanto queremos que ese sea un nuevo epicentro comercial y de emprendedores para que se encuentren con sus clientes y así lleguen a más personas durante los fines de semana, en donde existe mucha actividad en costanera. Y la inauguración del muelle de Celulosa fue en ese camino, como parte de nuestra estrategia de acompañar y ayudar al sector comercial”, consideró el intendente.
En cuanto al proyecto de ordenanza de “alivio fiscal”, Cáffaro anunció que lo elevarán en los próximos días al Concejo Deliberante para su aprobación.











