El programa de vacunación del país contra SARS-Cov-2 se ha desarrollado en base a una estrategia escalonada, priorizando grupos de acuerdo al riesgo por edad, enfermedad de base o exposición a COVID-19.
En el marco de esta campaña se incorporaron los mayores de 18 años sin comorbilidades, posteriormente los adolescentes de 12 a 17 años y la población pediátrica de 3 a 11 años. En función de disminuir la transmisión de nuevas variantes es fundamental completar los esquemas de vacunación en estos grupos.
La Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) ha jerarquizado siempre la importancia de las vacunas en la población pediátrica y ha trabajado de manera constante en la mejora del calendario de vacunación del país y en su cumplimiento. Las vacunas son un derecho.
La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) es el organismo regulatorio nacional responsable de la autorización y recomendaciones de uso de las vacunas existentes. Todas las vacunas contra SARS-Cov-2 usadas en nuestro país han sido aprobadas o autorizadas por la ANMAT.
La vacunación en niñas, niños y adolescentes beneficia a quienes la reciben y la vacuna demostró ser segura y efectiva en estos grupos.
Es por ello fundamental alcanzar a nivel poblacional una alta cobertura de vacunación que construya una barrera epidemiológica que dificulte la trasmisión de SARS-CoV-2. Se necesita vacunar a la mayor cantidad de niñas, niños y adolescentes para alcanzar dicha cobertura, y de esta forma protegerlos y lograr inmunidad colectiva.
En la República Argentina, en agosto de 2021 comenzó la vacunación de niñas, niños y adolescentes entre 12 a 17 años con comorbilidades, luego se continuó vacunando al mismo grupo etario sin comorbilidades con vacunas de RNA mensajero (Moderna y Pfizer) y en octubre de 2021 se inició la vacunación en niñas y niños de 3 a 11 años con vacuna Sinopharm.
Los niños deberán recibir esquemas completos de vacunación (dos dosis con el intervalo correspondiente al esquema de vacunación de cada tipo de vacuna). Es decir que aquellos que han recibido su primera dosis deberían completar su esquema y aquellos que aún no han comenzado la serie de vacunación, sería fundamental que lo hagan.
Es necesario mantener una cuidadosa vigilancia de la seguridad y eficacia de las vacunas que están en uso en niñas, niños y adolescentes (Sinopharm, Pfizer y Moderna).
La vacunación contribuye a disminuir las poco frecuentes pero posibles formas graves de enfermedad y la mortalidad por coronavirus en este grupo, así como el número de personas susceptibles, y de esta forma evitar contagios y favorecer la presencialidad escolar y actividades sociales, culturales y deportivas necesarias para el normal desarrollo de los niñas, niños y adolescentes.










