El Directorio de Nucleoeléctrica Argentina emitió un comunicado en respuesta a los comentarios recientes del grupo de ex secretarios de Energía sobre el proyecto de la central nuclear Atucha III que se desarrollará en Lima.
“La decisión de construir un reactor Hualong como Atucha III está respaldada por más de una década de trabajo y se enmarca dentro de la tradición de excelencia nuclear argentina, en línea con la tendencia mundial de apostar a la energía nuclear como fuente de energía limpia y segura para combatir el cambio climático”, comenzaron diciendo.
“A comienzos de febrero, Nucleoeléctrica Argentina S.A. y la Corporación Nuclear Nacional China (CNNC) suscribieron el contrato para la construcción de Atucha III, un proyecto que permitirá fortalecer la industria nuclear nacional y producir energía limpia y segura. Esta decisión está respaldada por más de una década de análisis y trabajo, y se enmarca dentro de la tradición de excelencia de más de 70 años de desarrollo nuclear nacional”, agregaron.
De esta manera, Argentina se consolida en el grupo de naciones que lleva adelante la construcción de 52 reactores alrededor del mundo, entre los que se encuentran países como Brasil, Corea del Sur, China, Eslovaquia, Estados Unidos, Finlandia, Francia, India, Irán, Japón, Pakistán, Reino Unido, Rusia y Ucrania, y otros que incursionan en la energía nuclear por primera vez, como Bangladesh, Bielorrusia, Emiratos Árabes y Turquía.
Luego de la realización del 5° Mecanismo del Diálogo Estratégico para la Cooperación y la Coordinación Económica entre Argentina y China el pasado 6 de febrero, la cuarta central nuclear fue incluida en el listado de los diez proyectos prioritarios para la cooperación en el desarrollo de infraestructura. Esta negociación se enmarca en el Acuerdo Marco sobre Cooperación Económica y en Inversiones celebrado entre ambos Gobiernos, firmado en el año 2014 y ratificado por el Congreso de la Nación en 2015. Este listado fue convalidado por el ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto argentino en reunión con la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma de China, en el marco de la reciente visita presidencial.
“A propósito de las recientes declaraciones de un grupo de ex funcionarios de la Secretaría de Energía, no resulta extraño que sus dichos coincidan con lo que hicieron cuando ejercieron esas funciones. Fue precisamente durante sus gestiones que el Plan Nuclear Argentino perdió su vigor e impulso, casi al borde de su abandono definitivo. Quienes conocemos la historia del sector, que hoy emplea a más de diez mil personas de forma directa, sabemos bien quiénes son. Incluso se han escrito libros sobre los deficientes resultados de su gestión”, respondieron a las críticas.
Por otro lado, consideraron oportuno considerar que la Argentina comenzó a transitar el desarrollo de capacidades en el mismo ciclo de combustible que utilizará la central nuclear tipo Hualong cuando, a mediados de la década del 80’, la CNEA presentó el Proyecto CAREM, prototipo del primer reactor de potencia de diseño argentino. “Este reactor que se presenta como una gran oportunidad para consolidar al país como exportador de tecnología nuclear en el segmento de reactores pequeños y medianos se encuentra en construcción desde febrero de 2014 con el apoyo de Nucleoeléctrica”.
De acuerdo a lo informado por Nucleoeléctrica a propósito de la firma del contrato con CNNC por Atucha III, éste fue el primer paso en un proceso que requerirá dar cumplimiento con la normativa nacional vigente, situación que se impone como obligatoria para poder comenzar con la obra: la justificación del proyecto en el marco de la Ley 27.122; el estudio de impacto ambiental; el financiamiento; los contratos de suministro y transferencia de tecnología para los combustibles y las licencias de la Autoridad Regulatoria Nuclear, entre otros requisitos.
Además del Proyecto Atucha III, también se está en la recuperación del Proyecto Nacional tipo CANDU (V Central Nuclear), así como en la Extensión de Vida de Atucha I.
“En Nucleoeléctrica creemos firmemente que lo mejor es hablar poco y hacer mucho”, concluyeron desde NASA.








