En los últimos meses se notó un incremento en la cantidad de hechos delictivos llevados a cabo por personas que se dedican a vulnerar los portones de garages para ingresar a viviendas y robar elementos del interior.
En la edición de ayer se informaba sobre dos hechos recientes: uno de ellos, un intento de robo por parte de un grupo de sujetos que fueron descubiertos por una vecina que comenzó a gritarles cuando los individuos intentaban abrir un garage en calle Lavalle; el otro, fue un robo que se concretó en calle Alem, cuando dos delincuentes abrieron la puerta de un edificio y sustrajeron una motocicleta Honda Falcon.
Es una modalidad delictiva muy particular que presenta algunas características que cabe mencionar. Los sujetos que llevan a cabo este tipo de delitos son, en la mayoría de los casos, personas jóvenes que aprovechan la noche para ejecutar este tipo de actos. La acción no requiere de armas ni herramientas porque su éxito consiste en ser lo más sigiloso posible para pasar desapercibido.
De hecho, en reiteradas oportunidades las propias víctimas han ignorado el robo en proceso, aún estando en la vivienda. Por eso, si bien el robo se suele acotar a los garages en busca de motos o bicicletas, lo cierto es que muchas construcciones conectan esta dependencia con el resto de la construcción, con lo cual los delincuentes tienen acceso a otras partes de la vivienda.
En un comienzo el objetivo eran los garages particulares con portones levadizos, los cuales al ser forzados en lugares puntuales, ceden su traba y permiten el ingreso de los delincuentes. Pero luego la modalidad también abarcó los edificios que cuentan con espacios comunes para motocicletas y bicicletas, y la presencia de los ladrones puede confundirse con la de un vecino del lugar.
A partir de consultas realizadas por LA VOZ a la UFI Nro. 7, fuentes judiciales detallaron que “hay bastantes casos y denuncias con esta misma modalidad, en algunos casos hemos tenido filmaciones pero como son de noche, se logra ver que son sujetos jóvenes, que usan gorras, barbijo” por lo cual se dificulta identificarlos.
Cuando ocurre un hecho de este tipo y las víctimas dan aviso a las autoridades, lo que se suele realizar es un relevamiento del material fílmico disponible para intentar identificar a los malvivientes. De igual manera, el personal de Policía Científica intenta llevar a cabo un levantamiento de huellas, pero muchas veces los delincuentes no dejan rastros o la escena del robo se ve alterada por la circulación de personas y el afán de las víctimas por acomodar el desorden del lugar.
Por último, desde la Fiscalía confirmaron que según consta en las denuncias que llegan para ser investigadas, se han registrado varios hechos con esta modalidad a lo largo de calle Lavalle.










