
La inflación es un proceso económico provocado por el desequilibrio existente entre la producción y la demanda; puede ser la producción de dinero en un país, con la impresión de billetes como ocurre en Argentina. En este caso la inflación se produce porque el Gobierno emite dinero para financiar el desequilibrio entre sus gastos y sus ingresos. Esa emisión aumenta la oferta de pesos en la economía y, como cualquier bien cuya oferta sube, su precio cae. La inflación es el reflejo de un peso que cada vez vale menos.
Por eso el gremio de ATE, por ejemplo, argumenta que la inflación les “come los salarios” a los trabajadores municipales. Con cien pesos antes se compraba cierta cantidad de bienes y hoy es un billete con el que se compran pocos productos de góndola, por ejemplo.
También se puede producir por el desequilibrio entre un bien o un servicio, como lo es ahora con el gas importado de Rusia que, tras el conflicto bélico con Ucrania, disparó los precios de esa energía en países desarrollados.
En la escala doméstica, todos los zarateños conocen este proceso porque lo han vivido desde siempre, pero en la escala municipal tiene más complejidades que terminan por afectar aún más al bolsillo de los ciudadanos. Ni hablar para un municipio.
“Nos preocupa la inflación como a cualquier vecino o vecina, claro que sí. Para la obra pública es un flagelo, y hemos decidido que si hay un retraso en la transferencia de fondos, en obras públicas financiadas por el gobierno nacional o provincial, saldremos a pagarla con dinero del Estado municipal y luego veremos cómo se la cobramos al Estado nacional o provincial. Hay que aclarar que si una obra tiene un presupuesto de 80 millones de pesos, y la financia el Estado nacional o el bonaerense, no bajan esos 80 millones de pesos en un sólo pago, sino que se hace por etapas, por certificaciones de obra. Se paga un adelanto y al terminar la primera parte de la obra, viene un segundo pago para la segunda etapa y así hasta terminar el proyecto. Lo que sucede es que el adelanto se hace ahora en marzo, por ejemplo, por un monto determinado atado al presupuesto original, y el plazo de obra es de 12 meses. Pero esa misma obra no termina costando 80 millones en diciembre de 2022 sino que por el aumento de los materiales y de la mano de obra terminó valiendo 90 millones de pesos. Por lo tanto, decidimos que vamos a ir pagando los desfasajes inflacionarios de cada una de las etapas con dinero del Estado municipal ya que sino las obras se paralizan por no contar con el dinero suficiente para iniciar una segunda o tercera parte del proyecto. Es muy complejo todo el mecanismo”, explicó el intendente Osvaldo Cáffaro.
“La idea es que las obras no se paren por esta situación”, opinó el jefe comunal.
“HAY QUE LUCHAR CON DIFERENTES HERRAMIENTAS”
“Estamos de acuerdo con el presidente, Alberto Fernández, que hay que luchar contra la inflación con diferentes herramientas que como dije antes, considero a la inflación como un verdadero flagelo dado que ataca de lleno a quienes menos tienen, porque en un país con inflación el principal perjudicado es el ciudadano con menos recursos. Y en este caso también los municipios, porque somos, en la escala estatal, la célula más pequeña del Estado”, reflexionó.

Inflación y Atucha III
Otra de las variables que compartió el intendente, y por el cual también el municipio está preocupado en relación a la obra pública es la construcción de una tercera planta nuclear en Lima. “Nosotros celebramos la construcción de Atucha III porque genera trabajo, diversifica y sostiene la matriz energética y demás beneficios para el Partido y para los trabajadores que ya los hemos desarrollado en los últimos años con la puesta en marcha de Atucha II, el Carem y demás proyectos nucleares que son un orgullo para el Partido y para Lima. Ahora, y en referencia a la inflación y a la obra pública, tenemos que decir que una megaobra como Atucha III también eleva los costos de construcción para cualquier obra municipal que queramos desarrollar. Porque los precios de la ferretería de la esquina aumentan, porque las escalas salariales del ayudante de obra, del capataz y de toda la estructura también lo hacen y terminan afectando al ciudadano que quiere ampliar su casa. Esto sucede porque la obra de Atucha fija un valor que luego no se puede replicar y sostener en la obra pública y en las obras particulares. Así que estaremos atentos a este efecto no deseado que ya lo vimos con Atucha II”.
Controles de precios
En cuanto a los precios en las góndolas para los productos alimenticios de primera necesidad, funcionarios municipales adelantaron que una vez que se definan los detalles y lineamientos del plan contra la inflación lanzado por el gobierno nacional, volverán a las góndolas a controlar precios; dado que es un pedido que ya deslizaron desde el Gobierno a todos los intendentes del Frente de Todos.
Cabe señalar que en noviembre pasado, el intendente Cáffaro supervisó un operativo de control de precios en supermercados para los precios de productos de consumo masivo en comercios de cercanía. Fue en el marco de un proceso de monitoreo que llevó adelante la Defensoría del Pueblo de la provincia de Buenos Aires. Dicha acción tuvo como objetivo colaborar con las tareas que impulsa el gobierno nacional para frenar el incremento de precios en alimentos “claves”.
Lo que se anticipa desde el gobierno nacional es que los municipios afronten un rol clave en el control de precios, implicando a los intendentes y funcionarios.









