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Presos de la cárcel de Campana elaboraron más de 1200 ladrillos para ampliar una biblioteca popular

Por primera vez personas privadas de libertad de una cárcel ubicada en Campana elaboraron más de 1200 ladrillos para ser donados a un “aula para las infancias” de la Biblioteca Popular La Cárcova, que se encuentra en General San Martín.
La experiencia se desarrolló en la Unidad 41 Campana del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB), en el marco de un doble objetivo: el aprendizaje de oficios por parte de las personas privadas de libertad y el servicio solidario a la comunidad.
Con la producción hecha se propuso apoyar el trabajo de Waldemar Cubilla, fundador de la Biblioteca La Cárcova, un liberado que cuando estuvo detenido estudió sociología y en la actualidad dirige una biblioteca popular en un barrio de San Martín, con el objetivo de sacar a los jóvenes de la calle y procurar brindar acceso a la educación, trabajando también para tener un parque educativo.
La experiencia laboral y de servicio a la comunidad contó con la participación de 20 internos, los que se capacitaron en construcción de bloques de cemento.
La entrega de los bloques de cemento se efectuó este lunes con el apoyo de autoridades del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires, de la Suprema Corte, del Patronato de Liberados, de la Defensoría en Ejecución Penal de San Isidro. y del Colegio de Abogados de San Isidro, de la ONG Semillas Hoy, de Prácticas Restaurativas y del propio Complejo Penitenciario Campana.

El proyecto de Hugo
Hugo es un privado de la libertad alojado en la Unidad 41 que le presentó un proyecto de oficio en armado de bloques de hormigón a Cecilia Moreno, perteneciente al Patronato de Liberados, quien articuló la idea.
Con el apoyo de las autoridades de la Unidad 41 y del Complejo Penitenciario Campana se avanzó en el proyecto en el que Hugo capacitó e instruyó a sus pares en el armado de los bloques de hormigón.
Hugo afirmó que: “Con mucho amor y algunas cosas que conseguimos, como el motor de una centrífuga, un par de electrodos y una máquina de soldar pudimos poner en funcionamiento la bloquera que nos donaron. Y como yo tenía experiencia desde la calle pedí permiso para enseñar”.
“Comenzamos con el curso de bloques de hormigón hasta llegar a tener bloques calificados, aprobados por el INTI, lo que le dio el marco oficial al mismo. Con el apoyo de muchas personas como Cecilia Moyano, Patricia Colombo y muchos más, hoy estamos concretando con esta donación, a través de Waldemar Cubilla, que estuvo detenido aquí, pero que hoy hace un trabajo increíble con los chicos en la Villa La Cárcova”, agregó Hugo. Waldemar también tomó la palabra. “Hoy estamos organizándonos, no solo para no delinquir, sino para generar educación y trabajo genuino a través de poder cambiar la historia de nuestras vidas y fundamentalmente, de las de los que vienen detrás nuestro”, dijo.