Ayer comenzó el juicio oral y público por el femicidio de la joven oriunda de Resistencia, asesinada el 2 de agosto de 2019 en nuestro Partido.
El crimen fue uno de los más conmocionantes de la ciudad de Lima por cómo se dieron los hechos y los ribetes inesperados y macabros que fue tomando el rumbo de la investigación. El cuerpo decapitado de la joven Stella Maris Ramirez, de 26 años, fue arrojado sin vida al río Paraná, donde lo encontraron un grupo de personas a bordo de una embarcación días después.
El principal procesado es su esposo, Carlos Entivero, y su madre Amelia Itatí Lezcano, implicada también en el caso. La pareja llevaba viviendo juntos por 6 años, y eran padres de una nena de 5.
Desde el entorno de la víctima declararon en aquellos días a este medio, que Stella Maris sufría constantes ataques de violencia de género por parte de Entivero, donde no sólo mediaba el maltrato psicológico o el acoso, sino también la violencia física. Por esta razón, la joven debió abandonar su carrera, sus amistades y sus salidas.
Según pudo reconstruir la investigación, el asesinato tuvo lugar cerca de las 22 horas del 2 de agosto del 2019. Ese día, los vecinos cercanos del barrio oyeron una fuerte discusión, así como también varios golpes. Cuando el fiscal a cargo de las pesquisas, Alberto Gutierres de la UFI Nro. 7 de Departamento Judicial Zárate-Campana ordenó un allanamiento a la vivienda ubicada en calle 60 al 200 del barrio Granja 8, los efectivos policiales a cargo del operativo detectaron a través de las pruebas con Luminol, distintas manchas de sangre en una pared, en una heladera y en la camioneta Fiat Strada del acusado.
En la mañana de ayer se desarrolló la primera audiencia del juicio oral de la sede del Tribunal Oral en lo Criminal Nro. 1 de Campana, ubicado en calle Del Pino 819.
Entivero y Lezcano serán juzgados por el delito “homicidio doblemente calificado por tratarse la víctima de una persona con quien uno de los autores mantenía una relación de pareja conviviente y por ser cometido por un hombre contra una mujer mediando violencia de género”, que prevé una pena máxima de prisión perpetua.
En cuanto a la hija que comparten Ramirez y Entivero, se está quedando con su abuela, María Estela Soberon, mamá de Stella Maris; “la nena tuvo que ser judicializada en ese momento, yo logré recuperar a la nena y la traje a vivir conmigo y ahora ya tengo la tenencia definitiva. Se queda conmigo hasta mayor de edad y ya está recibiendo el subsidio por ser hija de una víctima de femicidio”, confirmó la mamá de la víctima.









