Luego de varios días de huelga de hambre, el padre Marcelo quien dirige el Hogar “Sagrado Corazón de Jesús” del Barrio Juana María donde residen varios ancianos totalmente desprotegidos de la sociedad, -muchos de ellos indocumentados y con problemas de salud-, fue recibido ayer por el intendente Osvaldo Cáffaro y funcionarios. Fue la respuesta a la extensa carta enviada por el padre Marcelo donde hace un recuento de su historia personal y del Hogar que sostiene con la gran ayuda de la comunidad.
El reclamo del hermano Marcelo lo llevó a un extremo de hacer una huelga de hambre para ser atendido por el intendente y así solicitarle la colaboración con el sostenimiento económico del personal para seguir atendiendo a los abuelos ya que quedó una sola señora. También, a instancias de concejales del FdT-PJ se había presentado una resolución en el HCD.
Finalmente ayer, se llevó a cabo un encuentro con el intendente Cáffaro junto a funcionarios, quienes recibieron al hermano Marcelo.
Como resultado de la reunión mantenida, el intendente se comprometió a colaborar y poner a disposición personal para realizar tareas generales y de limpieza del lugar. Como así también, realizar un acompañamiento integral de las necesidades tanto de infraestructura como de mobiliario que la institución requiera y articular a futuro nuevas labores con el hermano Marcelo.
“Marcelo es una persona muy cálida, con un enorme corazón. Su vida está puesta en esto, lo menos que podemos hacer es acompañarlo. Las puertas siempre estuvieron abiertas. Vamos a fortalecer ese vínculo a partir de ahora con nuestras áreas de Salud y Desarrollo Humano, y a ver si podemos mejorar lo edilicio del lugar. Tiene que ser parte de nuestro equipo, lo mismo que pensamos con el resto de instituciones de la ciudad. De acá en más vamos a trabajar más coordinadamente”, manifestó el intendente.
“Estoy muy contento de que pudimos hablar con el intendente, fue muy positivo. Quiero agradecer a la comunidad zarateña que siempre nos apoya y a la gente amiga del Hogar. Esta obra la hacemos entre todos, uno solo nunca puede hacer nada. Estoy feliz de que esta situación se pudo solucionar y que vamos a seguir trabajando en el Hogar”, dijo el hermano Marcelo tras la reunión.
El padre Marcelo también mencionó que cuando la Pandemia de Covid, recibió en el Hogar a ancianos que estaban residiendo en el Hogar de Ancianos municipal por pedido de las autoridades y recordó la difícil tarea que le tocó vivir para que todos los abuelos pudieran ser vacunados ya que eran las personas de mayor riesgo sanitario.

Quién es el hermano Marcelo
“Soy natal de Zárate, cuando cumplí los 17 años, ingresé a la congregación de los misioneros de la Caridad fundada por Madre Teresa de Calcuta. Viví con ellos, su misión durante seis años, lejos de mi país natal, y realicé en esta congregación mis primeros votos. Aún después de compartir esta gran misión con tantos hermanos de América Latina, sentí que Jesús me llamaba a dejarlo todo nuevamente, y así vivir una vida de manos vacías, en la cual me di cuenta, que dentro de la Institución tenía las comodidades y seguridades que otros no tenían.
Jesús me ha hecho entender que, para seguirlo, no se necesita ninguna clase de seguridad. Después de mucha oración, pedí al Hermano General de la Orden, salir de la congregación por un tiempo. Realmente ésta fue la decisión más difícil de mi vida.
El 12 de diciembre de 1999, regresé a la Argentina, con un año de exclaustración, autorizado por el Obispo Rafael Rey, para seguir como consagrado, viviendo de una forma más radical, en una vida de servicio a los más pobres y abandonados de nuestra sociedad. El obispo no sólo me permitió vivir este estilo de vida, sino que me alentó a caminar en esa dirección. Así comencé mi apostolado, atendiendo a los que dormían en las calles, llevándoles algo de comer. Pero aún Jesús, me pedía algo más. Es así, como comencé, con mucho esfuerzo a conseguir un lugar, donde poder cobijarlos, y así devolverles su dignidad.
En plena crisis, de nuestro país, en el año 2001, una familia de Zárate, donó un terreno, en el barrio Juana María, justo el día del Sagrado Corazón de Jesús, y viendo esto como una señal de la Providencia, adoptamos este nombre para el Hogar. En ese contexto de plena crisis, donde todo parecía imposible, esta pequeña casa para indigentes, comenzó a funcionar.
En los comienzos, trajimos a los primeros hombres indigentes, que dormían en la estación, con graves problemas de salud, y vinieron a morir, ya que estaban muy deteriorados. Nadie se hacía cargo de ellos, ni siquiera existían para la sociedad”.










