El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, “propuso declarar el Estado de Emergencia y/o Desastre Agropecuario por sequía para los partidos de Adolfo Gonzáles Chaves, Benito Juárez, Circunscripciones I, II, III, V y VI de Coronel Pringles, General Pueyrredón, Saladillo, San Cayetano, Tres Arroyos, Zárate, General Lavalle, Necochea y Azul”. Así se desprende del decreto N° 393/2023, publicado en el Boletín Oficial.
Con esta última actualización, los municipios afectados por la sequía y en estado de emergencia alcanzan los 73 partidos de un total de 135.
Entre los considerandos, se hace énfasis en el “fenómeno climático, por sus características y magnitud”, ya que “afecta específicamente a los/as productores/as que desarrollan la explotación agropecuaria como actividad principal”.
En ese sentido, se destaca que “el Poder Ejecutivo se encuentra facultado, frente a situaciones imprevistas, para declarar el Estado de Emergencia y Desastre Agropecuario en diferentes zonas del ámbito de la provincia de Buenos Aires”.
Caber recordar que la declaración del estado de emergencia corresponde cuando al menos el 50 por ciento de la producción o capacidad productiva de la explotación se encuentre afectada y en ese caso el titular se beneficiará con la postergación del pago de impuestos nacionales.
En tanto, si ese perjuicio supera el 80 por ciento de la producción o capacidad productiva, se declara desastre agropecuario y el productor quedará eximido del pago de los tributos correspondientes.
A su vez, Kicillof decidió “otorgar la exención del Impuesto Inmobiliario” a los productores rurales afectados por sequía en el partido de Luján, Trenque Lauquen y Villarino, “respecto de las explotaciones alcanzadas por la declaración de Desastre Agropecuario”.
Lapidario panorama para la cosecha de soja y maíz
La Bolsa de Cereales de Buenos Aires difundió estimaciones de producción de soja y maíz para el ciclo 2022/2023 y las proyecciones son lapidarias. La emergencia climática golpea de lleno en el corazón productivo y profundiza la preocupación por las consecuencias económicas.
En este marco, se prevé que la cosecha de soja sea de 25 millones de toneladas, la cifra más baja desde la campaña 2000/2001. Tal situación es a causa de la sequía que golpea desde junio del año pasado. También jugaron una mala pasada las heladas tempranas durante febrero y la última ola de calor fue otro elemento de peso.
De esta manera, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires estimó que habrá una caída del 42% con respecto al ciclo anterior.
Por su parte, la Bolsa de Comercio de Rosario también había bajado considerablemente sus estimaciones en soja a 27 millones de toneladas. De hecho, calculó que sólo en los cultivos de soja, trigo y maíz, que constituyen el 87% de la producción de granos en Argentina y el 43% de las exportaciones totales del país, las pérdidas superan los US$ 14.140 millones.
Según lo informado por la entidad, esto equivale al costo total de sembrar la próxima cosecha 2023/24 para el productor agropecuario. Pero la menor producción, afecta también a otras actividades asociadas. Si se le suma la menor demanda de fletes, mano de obra y servicios financieros, las pérdidas totales para la actividad económica nacional llegan a US$ 19.000 millones.
Además, para el maíz, la Bolsa de Cereales porteña bajó las proyecciones del cultivo a 36 millones de toneladas, descendiendo un 30% (16 millones de toneladas menos) que las recolectadas la campaña anterior.
Esa merma representa la campaña más baja desde el ciclo 2014/15, cuando tributaba retenciones del 23% y estaba intervenido el mercado con los famosos ROEs.
La disminución en la producción de este cereal de debió, principalmente, a la pérdida de rinde del maíz tardío (sembrado en diciembre) por las altas temperaturas, sumado a que la cosecha de las plantaciones de maíz tempranos (sembrado en septiembre) registran rendimientos medios por debajo de la serie histórica de los últimos 21 años.










