La vuelta a la presencialidad en las escuelas, tras la pandemia, tuvo la continuidad de una vieja situación que se vive en la ciudad; el caos de tránsito que se registra a la salida y entrada de los colegios. Las calles aledañas a los establecimientos permanecen congestionadas por espacio de diez minutos diariamente, durante la semana de clases.
Es un descontrol, literalmente, la afluencia de las personas como así también todas las normas de tránsito incumplidas en escasos metros. Autos en doble fila, motos que se estacionan en plena calle y largas filas de autos que esperan retirar a los niños y niñas.
Aparte, los peatones no cruzan por la senda peatonal de la esquina, lo hacen peligrosamente por el medio de la calle. En tanto, las camionetas de transporte escolar frenan en la puerta de los colegios obstaculizando el tránsito de la calle y un sinfín de situaciones que generan accidentes, embotellamientos y discusiones que terminan en violencia.
Además, no hay acciones para que este tipo de situaciones no alteren el orden y la tranquilidad de la cuadra en donde está emplazada la escuela.
Cabe mencionar que este tipo de situaciones duran media hora o más en puertas de colegios públicos, dado que, por ejemplo, a las 12 del mediodía egresan los alumnos de primaria, a las 12:30 los de secundaria o 12:40. Y a esa hora comienza la dinámica del turno tarde y lo propio sucede a las 17 horas con el egreso escalonado de alumnos de la primaria y la secundaria.











