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La UCR de festejo: Se cumplen 50 años de la compra de la Casa Radical

Muy pocas agrupaciones políticas hoy tienen la suerte de tener una casa propia, de los afiliados, donde realizar actividades y reuniones públicas o con sus afiliados.
En una realidad marcada por las redes sociales, donde todo pasa por allí de manera efímera, o los alquileres de locales temporales que para unas elecciones son “unidad básica” y al mes maxikiosco, la Unión Cívica Radical apuesta por la seriedad y por la sustentabilidad de las acciones a largo plazo, tal como así lo pregonan sus ideas políticas también.
Por eso, hoy está de festejo, porque sigue creyendo que para albergar a las ideas primero debe estar el lugar, primero debe estar el techo para montar sobre él un proyecto político serio.
Como parte de esta sentida conmemoración, dos correligionarias locales recordaron cómo fueron esos inicios. “Ingresé a las filas de la UCR a los 8 años, cuando Pedro Goyena, era el vicepresidente del comité local. Luego, estuve al frente del subcomité de Escalada cuando Pablo Manca era titular del comité. Y en esos momentos fue que se planteó la compra de la casa radical. Recuerdo que estuvimos presentes, Onofre Desbouts, Tomasito Blanco, Heffermann y otros nombres históricos del partido”, expresó Nélida “Ñata” Goyena.
“Por mi parte, y mientras se pueda, seguiré en el radicalismo y espero que la UCR tenga el mejor de los futuros. También espero que ingresen más jóvenes al comité con el fin de que sigan llenando de gloria a la Unión Cívica Radical”, comentó Goyena. Y agradeció también a la ex diputada provincial, Sandra Paris, por permitir su reingreso al comité y por promover una remodelación y modernización importante de toda la casa radical.
En tanto, otra correligionaria de renombre para las filas locales de la UCR es Mirta Reigner, quien tuvo un papel importante en la adquisición de la casa. “Salimos muy lastimados, políticamente hablando, de la derrota de 1973. Y para levantar el ánimo de la tropa, León Guehenneuf, propuso comprar un inmueble que fuera propio del partido. Recuerdo que, en aquel entonces, el comité se ubicaba en Bolívar al 800, en un salón muy pequeño. Las palabras del querido León fueron; ‘el partido merece una casa’. Y tenía razón”. Fue así que todos los afiliados se pusieron en campaña para conseguir un inmueble para comprar, “La verdad es que buscamos mucho una vivienda porque tampoco disponíamos de muchos recursos. Recuerdo que vimos una casa en Ituzaingó al 800, pero no pudimos ubicar a las propietarias que eran de Tigre. Otro en calle Brown, donde ahora está el edificio del Concejo Deliberante pero, finalmente, se compró el actual edificio en Belgrano 915”, rememoró Reigner.
De hecho, los afiliados conformaron una comisión “Pro Casa Radical” para conseguir donaciones y organizar actividades con el objetivo de recolectar fondos.
La afiliada radical recordó que ella, como tesorera, fue la encargada de recolectar peso por peso y que fue la encargada de pagar cada cuota, que ascendía a 200 pesos por mes. Estamos hablando de abril de 1974.
“Y llegamos al primero de mayo con la gran inauguración. Las mujeres hicimos parte del lunch, el vino fue donado y la Confitería Ideal donó la torta. Me acuerdo que la semana siguiente a la inauguración hubo elecciones internas, y triunfó José María Formigoni como presidente del partido y de Carlos Bordachar como secretario general. Fueron las primeras elecciones internas que se hicieron en Belgrano 915, con la casa recién inaugurada.
“Luego vino el largo proceso de escrituración ya que en 1976 toda la actividad democrática se suspendió por el Proceso Militar, y no se pudo hacer nada. Recién en el año 80 pudimos escriturar la casa y se hicieron cargo de la compra Francisco Yacobone, Onofre Desbouts, Carlos Bordachar, Nelson Morini y Tomás Blanco. Todos firmamos y celebramos, formalmente la adquisición de la casa radical en la escribanía Tapia”; concluyó su relato histórico, Mirta Reigner.
“Primero la casa”, es el lema de muchos abuelos y padres a la hora de aconsejar a un hijo qué hacer con sus primeros pesos. Y lo mismo pensó la UCR, para salir de una derrota dura hay que tener una casa propia donde apoyar la cabeza, donde descansar para la próxima batalla política y dónde celebrar los triunfos, pequeños y silenciosos, como precisamente éste, el de tener una casa propia. Una casa política, de la Democracia y las ideas. Que se rompa y no se doble, el gran partido radical.

Como parte de esta sentida conmemoración, dos correligionarias zarateñas recordaron con LA VOZ cómo fueron esos inicios.