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La comunidad de Villa Massoni sigue de fiesta

Las fiestas patronales de Nuestra Señora de Luján del pasado miércoles que incluyeron una procesion..

Aún siguen en alto los pañuelitos blancos que confeccionaron las voluntarias de la parroquia de Villa Massoni, luego de las fiestas patronales de Nuestra Señora de Luján, del pasado miércoles.
La devoción popular de todos los vecinos de Villa Massoni para esta imagen de la virgen se hicieron presentes en la procesión y en la misa, que contó con gran participación de la comunidad de este vecindario. Como cada 8 de mayo, se celebra el Día de la Virgen de Luján, y parte de la fiesta estuvo a cargo de la comunidad parroquial y del Padre Félix.
Los profesores de Catequesis repartieron las invitaciones por el barrio y comunidades parroquiales de barrios vecinos se plegaron a los festejos.
Durante la peregrinación y la misa el coro parroquial fue el encargado de amenizar la jornada con su canto y también participó parte de la comunidad del Instituto San Francisco de Asís.
En tanto, este martes 14, de 9 a 13 horas, la comunidad parroquial ha organizado una nueva “Fericáritas”, de ropa, calzado y accesorios usados. Se realizará en el salón parroquial de la Nuestra Señora de Luján en Pueyrredón 953.
DIA DE LA VIRGEN
La imagen de Nuestra Señora de Luján no solamente tiene fieles seguidores en nuestro país; sino también en países vecinos ya que, en 1930, el Papa Pío XI la declaró patrona de Uruguay y Paraguay. Aunque su imagen es muy conocida tanto para los creyentes como para los no creyentes, no todos conocen el origen de esta particular advocación católica de la Virgen María, madre de Jesucristo.
La historia de su milagro se remonta al siglo XVII, cuando un hacendado portugués llamado Antonio Farías de Sá, residente en la ciudad de Córdoba, encargó a un amigo de Brasil una imagen de la Virgen María. No podía saber que de su pedido iba a surgir la patrona de los argentinos. Su intención era exponerla en una capilla que formaba parte de una estancia suya en Sumampa, en la actual provincia de Santiago del Estero. La imagen solicitada llegó al puerto de Buenos Aires en marzo de 1630, clasificada y acondicionada en un cajón. Desde allí inició su camino al destino final en una carreta tirada por bueyes.
Sin embargo, según se lee en el libro “De la frontera a la Villa de Luján – Los comienzos de la gran Basílica” del padre Juan Guillermo Durán, la carreta quedó parada al llegar al paraje denominado “Árbol solo”, a orillas del río Luján, en la actual provincia de Buenos Aires. Creyendo que se trataba de un problema del peso de la carga, quienes manejaban la carreta quitaron varios bultos, pero los bueyes no se movían. No había modo, cada esfuerzo era inútil. Hasta que bajaron la caja que contenía la imagen de la Virgen. Para su asombro, los animales sólo se movían para seguir viaje si la virgen quedaba en ese lugar. Esto fue interpretado como una señal de que debía quedarse allí, y allí la dejaron. Entendieron que la Inmaculada Concepción no quería irse de ese lugar, lo interpretaron como un designio divino.