Ayer la ciudad de Lima, celebró por anticipado su fiesta local que recuerda el momento en que se realizó un 24 de junio, hace 136 años, el trazado del pueblo. Fue un día de participación de escuelas e instituciones locales en medio de un desfile en el también estuvieron presentes efectivos de la Prefectura Naval y la Banda Municipal.
En la celebración se presentó la bandera y el escudo oficiales, y el intendente Marcelo Matzkin, junto con secretario de la Delegación de Lima Guillermo Rojas y el secretario de Gobierno Ignacio Suárez, firmaron la promulgación de la Ordenanza 5153/24 que declara a los ganadores del concurso de ambos símbolos, y aprueba sus diseños. Luego se procedió al izado de la bandera en la Delegación Municipal.
UN POCO DE HISTORIA
A fines del siglo XVI y en la primera mitad del siglo XVII, los únicos dueños de este territorio que hoy forma la ciudad de Lima y sus aledaños eran un puñado de personas que recibieron tierras en los repartos de los colonizadores, y que fueron vendiendo sus estancias a los jesuitas, que se dedicaron a la explotación agropecuaria y ganadera.
En 1767, el rey Carlos III expulsó por decreto a los jesuitas de los dominios de España. Es por eso que en 1785, las tierras ―entre ellas en la que hoy se encuentra Lima― fueron vendidas en subasta pública y entonces la Estancia de Areco fue adquirida por José Antonio de Otálora, un rico comerciante de Buenos Aires. Otálora pasó la última etapa de su vida abocado a la organización y explotación de su enorme posesión rural, cuyo casco lo constituía la Estancia Las Palmas, núcleo básico del proceso colonizador y civilizador de esta parte de la provincia de Buenos Aires. En 1821 se fraccionó la Estancia Las Palmas y le tocó esta parte a Jacinta Otálora (hija de José Otálora), quien la vende en el mismo año a Toribio Lima casado con Sebastiana Cabrera. Esta última le compra a Dominga Saavedra (hija de Cornelio Saavedra) la porción que había heredado de su madre.
En 1867, José Atucha compró los terrenos a Agustín Saavedra (hermano de Dominga). Luego, Justa Lima, hija de Toribio Lima y segunda esposa de Atucha, le compró a Juan Castex otra fracción de terreno que con anterioridad había pertenecido a Francisco Saavedra, otro hijo de Cornelio.
De este modo Justa Lima de Atucha, cuyo nombre está relacionado con el progreso del partido de Zárate y con el desarrollo económico del vasto sector rural de Lima, a fines del siglo pasado era dueña de numerosas estancias, cuyos nombres se conocen como “El Rincón”, “El Paraíso”, “La Justa”, “El Orden”, “San José” y “San Sebastián”, heredadas de su padre Toribio Lima, de su madre Sebastiana Cabrera de Lima y también de su esposo José Atucha.
En cuanto a la extraordinaria evolución ganadera de las tierras limeñas en la época de Justa Lima a fines del siglo pasado, de sus fértiles campos se entregaron a la Sociedad Rural Argentina los 95 animales de tipo ideal, que a la postre fue la primera exportación de carne vacuna argentina a Europa.
Llegada del ferrocarril: Estación Lima
El ferrocarril Buenos Aires – Rosario luego del estudio previo, construyó estaciones intermedias entre Zárate y Baradero, siendo una de ellas la ubicada en el km 99,77 con el nombre de Lima, pues así eran conocidos estos terrenos, independientemente que en ese momento pertenecían a Altgelt.
CREACIÓN DEL PUEBLO
En 1867 se traza la mensura correspondiente al campo de Toribio Lima, que es vendida en 1884 a Altgelt por la sucesión de Toribio Lima.En 1888, Algelt escritura a favor del Dr. Faustino Alsina dos fracciones de tierra, la primera dividida en diecinueve edificados. En el espíritu del Dr. Alsina estaba la idea de formar una población estable alrededor de la Estación Lima, de la Línea Ferrocarril Buenos Aires-Rosario.
El 24 de junio de 1888 salen a remate los terrenos. En ese momento, Lima contaba con 300 casas de material, entre ellas negocios e instituciones como: un colegio, una plaza y una Iglesia a punto de construirse e inaugurada el 17 de diciembre de 1899 obra del maestro constructor Dionisio Ferrari y dedicada a San Isidro Labrador.
Este caserío hizo que Lima fuera trazada según lo que previamente habían levantado los colonos llegados de Baradero, gran parte de ellos de origen suizo, italiano y vasco, quedando dividido el pueblo en viejo y nuevo.











