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El predio de la estación y la terminal se encuentran cada vez más abandonados

Falta de mantenimiento de todo este sector clave, concurrido y estratégico de la ciudad.

Es increíble cómo ciertos lugares van impregnándose de la energía y el dinamismo de las personas que habitan la ciudad. Como estos espacios públicos o semipúblicos van mostrando la inercia social; la situación económica y el foco, o no foco, del Estado en todos sus niveles sobre estos predios.
Es necesario centrarse en la estación, hoy convertida en “Terminal de transferencia”. En otras palabras, la terminal de ómnibus de Zárate emplazada al lado de la estación.
Se ubica al lado de un añoso bosque de eucaliptos, hoy apropiado por feriantes para ganarse el mango a través de multitudinarias ferias de usados.
En Anta y De la Torre, y a la par de la vieja estación de trenes, se emplaza esta terminal de ómnibus que fue foco de las conversaciones vecinales, porque allí reina la inseguridad y la desidia. Pero también la precariedad, la falta de funcionalidad y la falta de mantenimiento de todo este sector clave, concurrido y estratégico de la ciudad.
La precariedad del lugar se ve, principalmente, en el servicio. Por un lado, redunda información de horarios de trenes viejos, no actualizados. Ventanillas cerradas con la leyenda sin servicio de SUBE. Empleados que se disculpan de no poder dar información precisa sobre los servicios, sobre la carga de la tarjeta SUBE y demás información pública necesaria para el pasajero que no es brindada ni facilitada por una terminal o por un empleado.
La falta de mantenimiento se ve en la suciedad de la terminal y la estación. Ni que hablar de los sanitarios, de la poca iluminación de todo el predio y del frío que pasan los pasajeros al esperar un tren o un micro; expuestos a la intemperie; ya que no hay zonas de espera cerradas.
Los pasajeros son pacientes, esperan, no se quejan, rezan para que un colectivo venga rápido y que no les roben sus pertenencias algún motochorro o no tener que lidiar con personas en situación de calle que piden algún peso para pasar la noche y que, muchas veces, se ponen “cargosos” cuando uno no les da.
Viajar en Zárate tiene sus riesgos; es incierto, es precario y peligroso. Pero nadie habla de ello. El pasajero es paciente, no reclama y por ende nadie habla de ello.
Y se trata de una situación de larga data ya que ha existido una continuidad desde el gobierno de Cristina Kirchner, pasando por Macri, Alberto Fernández y en el poco tiempo de Milei. De Cáffaro a Matzkin. El transporte público interurbano a Capital Federal es deficitario financieramente, dicho por las propias empresas, y esto se traslada al pasajero como un servicio sumamente precario, hundido en la desidia. Es carísimo por el servicio que brindan. Es peligroso por la infraestructura de la estación y la terminal. Y es incierto ante tantos servicios ferroviarios diarios que se cancelan y ante empresas de transporte de micros monopólicas que improvisan diagramas todos los días. En esta precariedad se hunde el SIT. Con pocas frecuencias de micros locales y una preocupante falta de conexión y planificación que pueda evitarle a un vecino, de cualquier barrio, tener que caminar más de diez cuadras para tomarse un colectivo.
Finalmente, existen predios tomados por familias en espacios linderos a la estación y galpones usurpados. De noche es un panorama sombrío. Iluminado por fogones improvisados. Y de día, colchones, ropa y demás objetos de la gente que subsiste en estos lugares, se sacan a orearse con el sol. Utilizan las esculturas de acero como tender o cuelgan sogas sobre los postes y árboles.
Pero el pasajero es paciente. Espera, viaja, no exige y reza que no le pase nada. Ni a él y a su familia.
COLOCARON UNA GARITA SIN POLICIAS
Hace dos semanas, gran parte de la sociedad local se conmovió al enterarse de un abuso sexual ocurrido en las inmediaciones a este predio; en donde existe una calle, un pasaje, entre el predio de acopio de durmientes y el baldío de la propia estación.
Allí, una mujer de 24 años fue atacada por una persona aún prófuga. Según las versiones de la familia, la joven se dirigía a tomar el colectivo a Capital Federal, cerca de las 6 de la mañana. En esa zona descampada, un hombre le cortó el paso en bicicleta, la tiró al suelo y comenzó a abusar de ella.
A raíz de esto, la joven comenzó a los gritos y a pedir ayuda, lo que logró disuadir al sujeto de su cometido y salió corriendo. Este hecho, que no es el primero de esta magnitud, los vecinos habían reclamado al Municipio y a la Policía que coloquen más seguridad e iluminación en esa zona.
Por este motivo, en la cabecera del pasaje y sobre el andén, se emplazó una garita de policía montada sobre una grúa. Con una cámara domo e iluminación pero sin efectivos policiales.
Los propios vecinos celebraron tal iniciativa pero luego se dieron cuenta que no había efectivos policiales en su interior. Lo hubo, en los primeros días, y luego no se vieron más policías en esta garita.

Falta de mantenimiento de todo este sector clave, concurrido y estratégico de la ciudad.