
La edad no importa. Una frase que suena a tópico hasta que ves cómo alguien la pone en práctica. Y ese alguien es Alide Soverina de Silva quien cumplió ayer sus felices 100 años.
Nuestra vecina, y lectora diaria de LA VOZ, nació el 1ro. de septiembre de 1924, en Zárate donde transcurrió toda su vida, donde estudió, ejerció como maestra, se casó, tuvo sus hijos y hoy disfruta de sus nietos y bisnietos.
Hija de un calabrés y una descendiente de italianos, corre por sus venas la sangre “tana”, de Calabria, como le gusta identificarse, lugar a donde viajó varias veces para conocer el origen familiar paterno. De aquel inmigrante que llegó a nuestras tierras con sólo 17 años en busca de su padre, con quien nunca pudo reunirse. Pero sí, encontró aquí un lugar en el mundo donde afincarse definitivamente, formar una familia y crear un próspero negocio maderero.
Alide nos recibió muy cordialmente en su casa de la calle Independencia que construyeron con su esposo el recordado y querido escribano Carlos Manuel Silva. “No me vas a hacer emocionar”, me dijo despacito, pero por el contrario, nuestra charla transcurrió en medio de la alegría y el entusiasmo del preparativo de la gran mesa que organizó para el almuerzo de cumpleaños con familiares e hijas de amigas, ayer domingo. Hasta llegó su nieta Agustina que vive en Australia para compartir la celebración. No dejó pasar ningún detalle en el preparativo de la fiesta, personalmente eligió la vajilla y dispuso los entretelones del almuerzo que seguramente habrá sido un derroche de emociones, supervisado por la Reina de la casa.
Con una lucidez y claridad envidiables, Alide contó algunos tramos significativos de su vida. Sus estudios primarios en la Escuela Nro. 1 y su carrera de Magisterio en la Escuela Normal de Campana. Allí se detuvo para relatar como era de sacrificado en su época viajar todas las mañanas a la vecina ciudad: tomaba de noche el colectivo de Cracco hasta la estación, allí el tren hasta Campana. Desde ahí a pie, con días lindos o fríos, de sol o con lluvia con botas con papel de diario adentro para protegerse, hasta llegar a la Escuela que por entonces estaba frente a la plaza principal Eduardo A. Costa. Eran épocas felices que compartía con sus compañeros, recuerda a Edith, a Toti, a Modesto González y Jorge Olmos, entre tantos zarateños que se graduaron de maestros en la Normal de Campana.
Alide tuvo una vida muy intensa. Fue maestra en las Escuelas Nº 21, de la Nro. 7 y finalizó su trayectoria en la Escuela Nro. 1 siendo docente siempre de Primero Superior y donde se la recuerda al frente del aula, con su guardapolvo blanco almidonado, impecable. Fue la escuela donde estudiaron sus dos hijos Carlos María y Anahí.
También viajó mucho, recuerda sus recorridos por Europa, donde visitó el pueblo de su padre en Calabria; donde se enamoró de Francia, y también anduvo por Chicago (EE.UU) donde conoció a una prima Soverina de 103 años.
Ayer fue la cabecera de una gran reunión familiar con sus hijos, sus nietos Gonzalo, Rodrigo, Constanza, Javier y Agustina, sus tres bisnietos y otro en camino, como le gusta decir.
Nuestra querida vecina zarateña tuvo también el reconocimiento de su ciudad. Los miembros del Concejo Deliberante por unanimidad le otorgaron la distinción de Personalidad Destacada del partido de Zárate por la trayectoria, compromiso con la educación y el aporte cultural e histórico a toda la ciudad de Zárate , el pasado septiembre de 2022.
Una vida plena, una hermosa familia, 100 años transcurridos y vividos con intensidad, “honrando la vida”, como dice la letra de la canción de Eladia Blazquez.
Feliz cumple querida Alide!!!!!








