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Ricardo Reynoso: La familia duda de la causa de su fallecimiento

María Inés Reynoso es la hija de Ricardo Orlando Reynoso, vecinos del Barrio Pecorena. Vivían juntos, con su madre y Ricardo y el hijo de María Inés. Ricardo tenía 73 años y llevaba una vida normal. Hacía los mandados, iba a la casa de algún amigo, tomaba mates en la casa de familiares, compartía tiempo con su esposa, con su hija, con su nieto. Paseaba por el centro, por la costanera. Todo esto hasta que un 13 de abril del 2023 se sintió con un malestar y por indicación del PAMI, deciden internarlo en la Clínica Santa Clara. A los cuatro meses falleció y aún su familia espera una respuesta.
Esta clínica ubicada en calle Hipólito Yrigoyen 523, de Zárate, es el establecimiento al que el PAMI deriva para su atención a jubilados de nuestra ciudad. Y a raíz de la marcha que se realizó el jueves pasado en el frente de dicha clínica y de la programada para el día de mañana, hablamos con María Inés, hija de Ricardo, quien nos cuenta su historia.
Nos dice que luego de su internación, que tuvo lugar el 13 de abril, a Ricardo; “le indican una ecografía y que el resultado fue que tenía una piedra en la vesícula y que le programarían una cirugía para el día 20 de abril (de 2023)y que se llevaría a cabo en la clínica”. Continúa diciendo que “el día 15 luego de la ecografía lo mandan a su casa, el 16 de abril era su cumpleaños, pasamos todos en familia, a pesar de su dieta líquida y siguió bien durante todos esos días hasta que el 20 se acercan a la clínica para que se lleve a cabo la cirugía programada. Lo buscan a las 18 horas para ir a quirófano”.
María Inés quiebra su voz. Sobre todo cuando recuerda que pasaron su cumpleaños en esas condiciones y que -en definitiva- faltaban pocos meses para que falleciera.
Continúa diciéndonos, a nuestro requerimiento, que al salir del quirófano el cirujano (la cirugía iba a ser lamparoscópica) les comentó que “debieron reconvertir la cirugía en quirúrgica y no lamparoscópica por cuanto la vesícula estaba inflamada”..
Cuenta que le comentaron que tenía que “quedar en sala y seguir con dieta líquida y se queda acompañado por mi mamá”. Al día siguiente llega María Inés, con un andador para ayudarlo a levantarse porque estaba dolorido. Su padre se para de la cama y se vuelve a acostar porque dijo que se sentía dolorido. Desde esos días que ingresó por una operación de vesícula, su padre nuncal mejoró,siempre estuvo postrado y así hasta su fallecimiento.
De ahí en más siguió en un estado de desmejoramiento, que le dijeron que que era normal por ser postquirúrgico ya que no toleraba ni un té y que si estaba condiciones lo iba a mandar a su casa.
Lo envían a su casa, le dieron el alta el 22 de abril, pero el 29 frente a una notable desmejoría “nos enteramos que tenía líquido y lo operan recién el 3 de mayo”. “Mi padre – continúa María Inés- continuaba de mal en peor hasta que hace poco tiempo (porque nunca nos dijeron y recién) me di cuenta cuando pedí la historia clínica que a mi papá le habían extraído una vesícula gangrenosa. Repito, nunca antes nos lo habían dicho. Y tampoco nos recomendaron
ningún protocolo especial para el tema del líquido que mi papá tenía en su abdomen y pelvis ni tampoco nos autorizaban un traslado a otra dependencia que pedíamos desesperadamente y nos decían en todo momento que ningún otro médico iba a asumir atender a mi papá en ese estado”.
Quiero destacar, continúa María Inés que “en todo este tiempo que estoy relatando con mi papá íbamos y veníamos de nuestra casa a la clínica y que nunca dejaron internado a
mi papá….a pesar de haber estado día a día peor, postrado, sin poder caminar y con fiebre”;.
En concreto desde que le encontraron la piedra en la vesícula” ;mi papá tuvo once internaciones intermitentes!;todas de uno o dos días nada más, de las que se iba peor
que cuando había entrado, y pesar de que en la historia clínica refiere que todas esas internaciones fueron por dolor abdominal, cirugía, hemorragias, colocación de sonda nasogástrica, fiebre, infección urinaria y respiratoria, etc. María Inés comenta indignada que ninguno de esos diagnósticos ameritó que tuviera una derivación a una institución más compleja que evitara en definitiva la muerte de Ricardo lo que tuvo lugar, luego de todo este
derrotero, el día 29 de agosto de 2023.
María Inés y su familia se preguntan aún el porqué. Si -dentro del desconocimiento que todos tenemos de cuestiones médicas- era necesario llegar a tal extremo, si no se podría haber puesto un punto final a todo el traginar casa-clínica y dejarlo internado en terapia o disponer el traslado a otro centro o realizar una consulta con otra especialidad, o realizar una nueva operación. En fin, darle desde una clínica de la que uno espera una solución a un problema de salud, una respuesta que no sea que una persona absolutamente sana, que ingresa para sacarse una piedra de una vesícula termine -luego de sufrir con idas y vueltas por 4 meses- falleciendo. Todas estas preguntas que se hace la familia de Ricardo Reynoso, y que nadie en la Clínica Santa Clara ni en el PAMI, les dio está intentando que la Justicia lo haga a través de una causa penal que tramita en la Fiscalía descentralizada local.