Inicio Actualidad Hepatitis C: una enfermedad silenciosa que se puede curar

Hepatitis C: una enfermedad silenciosa que se puede curar

El test es rápido, sencillo y puede salvar vidas

Las hepatitis virales son un grupo de enfermedades infecciosas que afectan al hígado y pueden ser causadas por distintos virus, siendo los más comunes los tipos A, B, C, D y E. Aunque cada una tiene características particulares -en cuanto a su forma de transmisión, evolución y tratamiento-todas tienen algo en común: comprometen la salud hepática y, en muchos casos, avanzan sin presentar síntomas.
Hasta el año 2019 se registra un aumento de casos de Hepatitis C.
“En el caso de la hepatitis C, hablamos de una enfermedad del hígado causada por el virus del mismo nombre. Aunque puede presentarse como infección aguda, en la mayoría de los casos no da síntomas y evoluciona de forma silenciosa hasta convertirse en una afección crónica. Esta progresión puede conducir a complicaciones graves como cirrosis, cáncer hepático y otras afecciones vinculadas al deterioro del hígado”, explicó la Dra. Valeria El Haj, Directora Médica Nacional de OSPEDYC.
La forma de transmisión más frecuente es a través del contacto directo con sangre infectada. Esto puede suceder al compartir agujas, jeringas o elementos cortopunzantes, o al realizarse tatuajes o piercings con materiales no descartables o sin una correcta esterilización. También se consideran en riesgo aquellas personas que recibieron transfusiones de sangre antes de 1992, cuando aún no se conocía el virus ni se implementaban controles específicos.
Los síntomas pueden aparecer entre dos semanas y seis meses después del contagio. En esta etapa aguda, los signos suelen ser confundidos con un cuadro gripal: fiebre, escalofríos, fatiga, malestar general. Sin embargo, en su forma crónica, los síntomas pueden tardar años, incluso décadas, en manifestarse. Cuando lo hacen, pueden incluir náuseas, vómitos, orina oscura, materia fecal clara, ictericia, alteraciones en la coagulación, sangrados digestivos o acumulación de líquido en el abdomen.
El diagnóstico se realiza a través de un análisis de sangre específico. Por eso, se recomienda que todas las personas mayores de 18 años se realicen al menos una vez en la vida el test de hepatitis C.
“Hoy -comenta El Haj-, la hepatitis C tiene cura. Gracias a los avances médicos, existen tratamientos antivirales de corta duración -de entre 8 y 12 semanas- que resultan efectivos en el 95% de los casos. Este abordaje terapéutico no solo elimina el virus, sino que previene complicaciones graves como el trasplante hepático, la cirrosis y el cáncer de hígado”.
No existe aún una vacuna para prevenir esta infección, por eso es fundamental tomar recaudos. Evitar el contacto directo con sangre ajena, no compartir artículos personales como cepillos de dientes, agujas o máquinas de afeitar, y asegurarse de que se utilicen materiales esterilizados para tatuajes, piercings y procedimientos médicos o estéticos, son acciones clave para reducir el riesgo de contagio.
“La hepatitis C se puede prevenir, detectar y curar. El test es rápido, sencillo y puede salvar vidas”, finalizó la Dra. Valeria El Haj.

El test es rápido, sencillo y puede salvar vidas