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“Las nuevas tecnologías cambian el ejercicio profesional; no la esencia de la abogacía”

El Dr. Mariano Matzkin (CAZC T°1 F°417) es un destacado profesional del Departamento Judicial de Zárate Campana, que siempre ha demostrado preocupación por la colegiación. Forma parte del Colegio de Abogados, institución que ha integrado desde distintos lugares directivos. A lo largo de su profesión ha manifestado interés en la defensa de las incumbencias y del ejercicio profesional. Ha creado un grupo de whatsapp de más 500 colegiados, en el que participan y se comunican profesionales de la zona, intercambiando en forma rápida y “on line” consultas e inquietudes. Ha escrito obras relacionadas con el ejercicio de la abogacía y no podía escapar a su interés la influencia de las nuevas tecnologías en esta actividad, en ambos lados del escritorio, desde el ejercicio liberal hasta en la administración de justicia. Su artículo se remonta a una realidad que hoy parece mucho más lejana, pero que el autor la sitúa solamente hace 30 años.

Agosto de 1995. Fin de la feria judicial de invierno. Los abogados van abrigados al entonces único Tribunal de Trabajo de Zárate en el Departamento Judicial para reanudar sus tareas profesionales. Una larga fila de colegas comienza a formarse bien temprano a la mañana en las escaleras de la dependencia de calle Gral. Paz al 1700 mucho antes del inicio del horario judicial, para luego anotarse en una lista y con suerte poder de ver y tomar apuntes de las novedades de apenas una cantidad limitada de voluminosos expedientes de papel sin saber de antemano si iban a estar disponibles en la “letra” del casillero. Horas de nuestro tiempo para entregar un escrito con firma en tinta negra, ver una resolución judicial, esperar junto al cliente esa audiencia que no arrancaría en punto o hacer una simple consulta con algún empleado o funcionario.
Agosto de 2025. Fin de la feria judicial de invierno. Los pasillos de los Juzgados y Tribunales están vacíos de abogados y clientes. Ya no hay necesidad de ir, salvo algunas audiencias. El expediente es enteramente digital y se consulta on-line. Los escritos se envían en forma electrónica desde cualquier computadora utilizando untoken de firma digital sin límites de días y horarios. Se puede gestionar casi por completo todos los asuntos en cualquier dependencia judicial de la Provincia de Buenos Aires sin viajar ni movernos de nuestros Estudios Jurídicos. Las notificaciones se reciben electrónicamente y muchos oficios se envían y contestan de la misma forma. Para realizar una consulta al organismo, se lo puede hacer vía web. Muchas audiencias son remotas.
La forma de ejercer la profesión en el sistema judicial cambió radicalmente en estos años, especialmente desde que la pandemia en Marzo de 2020 nos obligó de golpe a los abogados a enojarnos primero y amigarnos después con la tecnología para poder seguir cumpliendo nuestras tareas en momentos difíciles de aislamiento social obligatorio. Crisis fue oportunidad para todos: abogados, jueces, funcionarios,empleados y auxiliares de justicia.
Esto no solo involucró a los abogados sino también a muchas otras profesiones y actividades. Casi todos los órdenes de la vida están definitivamente atravesados por las nuevas tecnologías de información y comunicación. Con sus ventajas y desventajas, cada escenario donde nos desenvolvemos está dejando de ser el del contacto presencial para ser reemplazado por entornos digitales que son mayormente impersonales. Casi todo pasa por “internet”.
En este contexto de constante evolución, además de las redes sociales y los sistemas de mensajería personal que cambiaron la forma de publicitar los servicios profesionales y de contacto con los clientes, hay que sumarle la disruptiva aparición de la inteligencia artificial para uso masivo desde que recientemente nuevas plataformas la pusieron al alcance de la mano de cualquier computadora o teléfono celular permitiéndonos chatear en forma personal con un “alguien” que no existe en la vida real pero que nos “responde” al instante lo que sea le preguntemos.
La IA ahora nos impone la cruzada de adaptarnos a esa revolución que significa la existencia de un recurso informático que no solo tiene el potencial de recopilar, procesar e interpretar una inmensa cantidad de datos en milésimas de segundos, sino que además pretende emular al máximo la mente humana razonando, aprendiendo y generando contenido específico para su aplicación a los más diversos usos, incluyendo el jurídico. La IA Generativa ya no es ciencia ficción de películas, series y libros de antaño.
Estamos transitando un presente donde el ejercicio de la abogacía también está en constante ebullición al compás del ritmo vertiginoso de los avances tecnológicos. Hay que adaptarse para sobrevivir en la era digital.
A diferencia de las nuevas generaciones de jóvenes abogados que cuentan con la ventaja de ser nativos digitales, los que nos iniciamos en la vida profesional en épocas no tan lejanas de expedientes de papel y escritos con firma manuscrita y sello de goma, somos inmigrantes digitales que debemos hacer un esfuerzo mayor para adaptarnos a este nuevo mundo que es muy distinto a aquel en el que nos formamos.
Lo que sí nunca cambiará ni debe cambiar, cualquiera sea la generación a la que pertenezcamos y cualquiera sea el entorno o herramienta que la tecnología ponga a nuestro alcance para complementar y facilitar el ejercicio profesional, es la esencia de la abogacía donde los abogados somos parte insustituible del sistema de administración de justicia siendo quienes, por formación académica y habilitación legal bajo imperativos éticos tenemos la noble y trascendente función social y responsabilidad personal indelegable de la defensa de los derechos de los ciudadanos cuando se encuentran vulnerados.