Las fuentes ferroviarias -numerosas, disímiles- consultadas desde el viernes y hasta el cierre de la presente edición de LA VOZ, por un equipo periodístico de este matutino, dijeron en todos los casos que existen “problemas operativos y conflictos gremiales” el seno de la estatal Trenes Argentinos y su servicio Diesel entre la Estación local y la cabecera de Ballester.
Durante los últimos intentos de esta publicación de conocer en portavoces sectoriales, las posibilidades de comenzar con los despachos a las 2 de esta madrugada hacia los andenes zarateños, no hubo respuestas categóricas, ni versiones aproximadas, y así la modalidad de transporte público suma un tercer día consecutivo, sin operaciones en sus grillas.
Ni siquiera el “veranito” de formaciones presentadas, horarios cumplidos, bajo nivel de cancelaciones y coches reacondicionados, pudieron superar el abismo sin fin de “la línea, el tren y el destino de la compañía”, remarcaron varios comentaristas que respondieron a este diario y que remataron el cuadro de situación con un preocupante: “nadie sabe que será de Trenes Argentinos”.
Progresión
El viernes mientras perfilaba su destino estudiantil hacia el Área Metropolitana para descender en Bancalari y continuar en colectivo hacia un examen de profesorado, Valeria manifestó a LA VOZ el hastío oscilante del ramal: “no hay planificación, por que no hay inversión. Sólo silencio, fortuna o decepción.
“Los usuarios somos parte del problema. Muchos no pagan pasaje, como tampoco imaginan el daño que nos hacemos a nosotros mismos. Todo condiciona”, aseveró la joven alumna.
Marta, que el sábado llegó como pudo a la Feria de los Eucaliptos desde Campana “para hacer algún pesito”, también lo vivió en carne propia. “Sacarnos el tren es como sacarnos la vida. Somos limitados, pero responsables. Tenemos dinero para pagar, queremos que el servicio cumpla y sea confiable. El colectivo es incómodo y muy caro”, graficó.
Y el domingo a media mañana, un grupo de jóvenes amigos “mateaba” en los bancos del perímetro ferroviario aguardando una salida cercana al mediodía con destino Escobar. Un voluntarioso les advirtió que el servicio estaba “paralizado hasta nuevo aviso”. Los adolescentes no supieron qué hacer por el viaje y la posible alternativa de colectivo, la que los influyó y desanimó a viajar o quedarse en Zárate, como comprobó LA VOZ.
Detrás, entre un caracterizado vendedor ambulante del lugar y otra persona asidua observadora del movimiento ferrocarrilero, un hombre de entrada edad sentenció con filosa ironía: “los chicos no tienen tren y nosotros no tenemos futuro”.











