El tan destacado cordón industrial de la zona norte de la Panamericana tuvo un 2025 difícil. Se combinaron despidos, manifestaciones públicas y paros y movilizaciones como postal de una crisis laboral y productiva apuntalada por la apertura de las importaciones y la decisión de varias empresas de dejar de producir en Argentina.
“La situación es cada vez peor, los compañeros están buscando trabajo, casi ninguno consiguió, ni siquiera los llaman para entrevistas”, comentó un obrero de la fábrica de motos que cerró en Campana. Esta planta es KTM, perteneciente al Grupo Simpa SA, y dejó de operar en septiembre despidiendo a 60 obreros.
En tanto, también en la ciudad de Campana, trabajadores de Siderca reclamaron por más de 300 despidos aplicados en los últimos meses por la empresa del grupo Techint, 200 trabajadores de planta y 100 contratistas.
Ellos realizaron marchas por la ciudad y se instaló una radio abierta frente a la planta de la empresa que dio voz a las denuncias de los trabajadores. Mientras la compañía atribuye los despidos a una caída en la producción siderúrgica en el país.
En este contexto de enorme conflictividad social, los sindicatos denunciaron el proyecto económico del Gobierno nacional que está llevando al “desguace del proyecto CAREM” y la privatización de las empresas ferroviarias y de Nucleoeléctrica Argentina, la empresa que opera las centrales nucleares.
Por su parte, la empresa suiza Clariant anunció el cierre definitivo de su planta en Zárate en mayo y dejó de producir en el país, afectando a unos 50 trabajadores. Sus productos pasaron a importarse de otros lugares.
El caso se suma a una ola de conflictos en el sector químico en medio de un contexto económico crítico, especialmente para el sector industrial.
Agrofina analiza un recorte de personal bajo un procedimiento preventivo de crisis; y Alpek, tras un confl icto por 29 despidos, acordó con el sindicato la reorganización de turnos para evitar cesantías.
“Archroma”, ubicada en el Parque Industrial, buscó despedir a seis trabajadores a mitad de año.
En tanto, el cierre de Clariant se suma así a una lista creciente de empresas que abandonan la actividad industrial en Argentina como parte de un proceso de “sangría química” iniciado en marzo de 2015; TFL, Quipro, Carboclor, Lanxess, Bopp, Bunge (despidos masivos), Rohm and Haas.
La fe es lo último que se pierde Con las miradas puestas en Mercedes Benz, Atucha 1 y emprendimientos gastronómicos, el intendente Matzkin dijo a finales del 2024 que el 2025 sería un buen año.
“Tengo fe que será un buen año”, había declarado el intendente.
“Seguimos trabajando para que haya nuevas inversiones. No me cansaré de intentar aunque todos sabemos que si el país no despega, sino crece nación o provincia, no podremos hacer mucho”, evaluó el jefe comunal. No obstante, reflexionó; “si logramos que empresas no cierren y sumar una gran automotriz como Mercedes, será un año más que positivo”.
Pero, al sector industrial local hay que mirarlo con la lupa de la macroeconomía de las naciones imperialistas ya que una de las ventajas comparativas del Partido es su ubicación logística e industrial atada a la división internacional del trabajo y a la posibilidad de exportar bienes desde los puertos con destinos a toda Latinoamérica y Asia.
No sólo recién ahora Mercedes Benz comenzará a producir en Zárate, sino que perdieron a Clariant y otras PyMEs que trabajan para las multinacionales, hoy en crisis y reducidas a mínimas expresiones en el ámbito químico.
Todo está puesto en la instalación de Mercedes Benz como parte de un proceso que consolide un enclave logístico y autopartista. Si los noventas fueron momento de las químicas, “los 2 mil” de los puertos y las logísticas, y los “2010’s” de las automotrices, todo supone que la década post pandemia de los “2020’s” también será de las automotrices, apuntalada por Mercedes Benz y por la llegada de “Mirgor S.A”; una empresa argentina que se dedica a la producción de electrónica y autopartes.
En tanto, el sector comercial incluidos Diarco y Mostaza, dos franquicias instaladas recientemente en la ciudad, siguen luchándola como cualquier otro comercio atravesado por la crisis. No se ven grandes colas, góndolas llenas de consumidores o mesas ocupadas al 100% en el caso de Mostaza.
“BAJA EN LAS VENTAS Y LA PRODUCCIÓN”
El titular de la delegación local del ministerio de Trabajo bonaerense, Alejandro Hillkirk, apuntó algunas ideas a este proceso de “achicamiento” de la producción, el comercio y el empleo. “Más allá de las empresas nuevas que buscan radicarse en la ciudad, se nota una notoria baja de ventas y producción. Todas las industrias están teniendo problemas y han bajado su nivel producción. Las cerveceras trabajan a un nivel reducido y las industrias químicas y del plástico también porque entran en competencia con productos importados.
Claramente que hubo grandes pérdidas del poder adquisitivo y todo esto impacta en el comercio. Basta con ver locales vacíos y obreros a quienes indemnizan por retiros voluntarios o despidos pero que luego le cuesta bastante volver a ingresar a mundo laboral”, concluyó Hillkirk.
Finalmente, consideró que todo se está “achicando” a la mínima expresión para esperar un repunte económico que, por el momento, no está en el radar de comercios e industrias.











