Ingresar a trabajar a Nucleoeléctrica Argentina ya no es lo que era en su momento, “un empleo estable y bien pago”, según el sindicato de Luz y Fuerza local.
Muchos trabajadores que forman parte del plantel hace veinte años han visto épocas mejoras a las actuales. De hecho, la gran mayoría no recuerda una situación similar a la actual, con mucha conflictividad y con una pérdida del salario real.
Damián Straschenco es dirigente sindical y trabajador de NASA y evalúa que el actual momento del sector dista mucho de ser el normal, ni siquiera el “ideal”.
“Hoy un técnico arranca con 700 u 800 mil pesos en mano y el operador más calificado no supera los tres millones. Estamos hablando de una central que abastece buena parte de la energía del AMBA y que muestra superávit”, explicó el dirigente. “El convenio colectivo se encuentra incumplido hace tiempo y las paritarias vienen cerrándose a la baja. Somos tres sindicatos dentro de la planta, pero el gobierno negocia con uno solo. Por suerte, ahora logramos una unidad más amplia entre todos los gremios de la zona para enfrentar estas políticas que buscan dividirnos y empeorar las condiciones laborales”, afirmó. “En definitiva, trabajamos mucho, cobramos salarios de miseria y recibimos muchas presiones. Y respecto a paritarias, en este último año venimos perdiendo casi un 16% del salario. Estimamos que hemos perdido 140% en relación a la inflación desde el año 2015. O sea que estamos cobrando un tercio del salario que deberíamos estar cobrando; todo esto por reiterados cierre de paritarias a la baja”, reclamó el dirigente gremial.
Por otro lado, denunció presiones y extorsiones de parte de la empresa; “cuando convocamos a asambleas para debatir la privatización o consensuar las recomposiciones salariales, la empresa amenaza con despidos; algo que nunca sucedió. De hecho, la empresa comenzó a despedir gente sin causa. Antes, si se echaba alguien era a través de un sumario y el trabajador tenía derecho a una defensa. Hoy no, ya no se goza de la estabilidad de antes. Incluso están hablando que si se privatiza van a despedir a varios trabajadores porque ahora argumentan que sobra gente”, advirtió.
En definitiva, argumentó que poco importa la situación de los trabajadores y las condiciones de trabajo para Nucleoeléctrica. “No hay insumos y existe una notoria precariedad laboral en una planta que produce energía eléctrica con base nuclear. No es algo en el cual se pueda ahorrar insumos”, explicó.
Con respecto a las consecuencias sociales de la posible privatización, el dirigente fue claro: “Atucha, Yacyretá y las grandes generadoras estatales producen al costo. No tienen ganancias ni plusvalía, sólo cubren los gastos de operatividad y mantenimiento. Quien venga a comprar no lo va a hacer a pérdida: va a buscar rentabilidad, y eso va a derivar en tarifas mucho más altas para todos los usuarios”.
Straschenco recordó que el Estado ya desreguló el mercado mayorista eléctrico, lo que “anticipa una escalada tarifaria”. “Hoy a Atucha se le paga el mega a 63 dólares, mientras que el país está importando energía a 116. Privatizar implicaría llevar ese costo a más de 100, y lo vamos a pagar los usuarios”, subrayó. En la entrevista, el sindicalista repasó además los antecedentes históricos: “Ya en los 90, durante Menem, se intentó privatizar Atucha. En ese momento la obra de Atucha II estaba paralizada y recién pudo reactivarse durante las presidencias de Néstor y Cristina Kirchner”. Straschenco destacó el papel del Estado en la finalización de esa obra y en la creación del reactor CAREM, un desarrollo tecnológico argentino de proyección internacional que hoy está completamente detenido. “El CAREM es un reactor de diseño y fabricación nacional, un proyecto único en el mundo, moderno y modular. Podría garantizar soberanía energética total, pero hoy está abandonado”, lamentó.
El dirigente explicó que Argentina es uno de los pocos países del G20 que domina todo el ciclo nuclear, desde la minería del uranio hasta la ingeniería metalmecánica. “Eso nos permitiría ser totalmente independientes de cualquier país o tecnología extranjera. Si se concreta la privatización de Nucleoeléctrica Argentina, como dice el presidente, se va a poner el último clavo en el cajón del proyecto nuclear argentino que tiene más de 70 años”, alertó.
Finalmente, Straschenco advirtió que la falta de inversión estatal y la cesión del control energético a manos privadas significarán una pérdida de soberanía y un retroceso estructural. “Si dejamos de producir, vamos a tener que importar lo que antes hacíamos nosotros, pagando más caro y perdiendo independencia. Lo que está en juego no es sólo el salario o una empresa: es el futuro energético del país”, concluyó.
Por último, respecto a las últimas polémicas por irregularidades y sobreprecios en una licitación de una empresa de limpieza para las centrales nucleares; Strachenco no se mostró sorprendido y atacó al gobierno de Milei; “este gobierno está cruzado por corrupción en muchas áreas, como discapacidad, y la verdad es que no es nada nuevo esto que sucede en NASA. No nos sorprende, nos preocupa y nos ocupa, porque tenemos un sentimiento de pertenencia a esta empresa que es pública, que es de todos y que la vimos crecer hasta el día de hoy”, concluyó el dirigente de Luz y Fuerza Zárate.









