Por Pablo Gallardo
Le toca en esta historia al cineasta Eduardo Vecchio (1947-2024) ocupar el lugar de actor pionero de este movimiento amateur de prácticas cinematográficas, cuyo impacto se mide tanto en el ámbito local, como a nivel regional y nacional.
Recibió premios en los circuitos del cine de paso reducido, movimiento en el que participó con gran intensidad tanto como realizador como promotor.
Fue parte del grupo fundador y presidente del Círculo Cinematográfi co Zárate (CCZ), entidad que presidió durante su etapa de mayor actividad.
Como campo dinámico de saberes técnicos y opciones estilísticas, el movimiento de cineastas de paso reducido promovió un abanico de debates que abarcaron desde la diferenciación entre cine amateur y cine comercial hasta la reflexión sobre la construcción social del hecho cinematográfico.
Frecuentemente, se enarboló la bandera de un “auténtico arte grupal”, concepto que Vecchio vinculaba a la producción cinematográfica tradicional, pero que veía potenciado por las necesidades asociativas del cine independiente. En el número 35 de la revista Sin Cortes, otro director zarateño, Carlos Romagnoli, explicaba este enfoque: “Discutamos nuestra idea genial, para que se pule y enriquezca con el aporte de todos aquellos que manejan mejor el tema (…) Organicemos cada parte de la película explotando a los ‘especialistas en su salsa’ —guion, cámara, iluminación, sonido, etc.—, pues ‘el hombreorquesta&# 39; no existe”.
Además, la actividad del CCZ gozaba a principios de la década del 80 de una particular explosión sinérgica. No solo consolidaba un trabajo institucional y una red de relaciones audiovisuales a escala provincial y nacional, también dejaba su huella en la cultura impresa con el lanzamiento de la primer y única revista de cine amateur de Zárate, Prime Plano. Con una existencia de 6 números entre 1978 y 1981, la publicación abrevaba en conceptos de fotografía y cine, manejo de cámara de super 8, notas de interés y correspondencias e intercambios con otras asociaciones superochistas.
A pesar de algunos prejuicios iniciales por parte de la dirección de la revista porteña “Sin Cortes¨ y otros sectores del underground audiovisual sobre la labor desarrollada en Zárate, crecieron las referencias en el campo del cine amateur (Vecchio por “La Mercancía”, Romagnoli por “Ritmo”, Gustavo Ivanoff por “Los delirios del mariscal”) lo que fue alentado la emergencia de nuevos realizadores en Zárate y Campana: Horacio Gallinat, Adelelmo Porticelli, Mario Reynoso, Eduardo Pérez y el Grupo Erdosain compuesto por Armando Borgeaud, Osvaldo Croce y Miriam Montoni, entre otros. Incluso el escritor, periodista y propalador de saberes cinéfi los, Gustavo Giorgi, emprendía en esos años una serie de ejercicios de cámara y un proyecto documental que quedó a medio producir.
Cabe destacar los concursos de montaje en cámara- una auténtica escuela de Super 8- que también promovió el surgimiento de realizadoras mujeres (Mariam Puig, Antigüedades, 1980; Marilú Vecchio, Otoño ciudadano, 1979).
Si hay un elemento común entre la pluralidad de filmes y las visiones personales de los realizadores, sin duda es el paisaje urbano. No solo como escenario del realismo típico del cine independiente, sino también como territorio de experiencia vital inmediata y creación de enfoques espontáneos.
Espacio identitario, la ciudad se reconstruye en un imaginario cinematográfi co que captura las emociones y percepciones de sus habitantes.
De esta manera, el cine amateur como expresión auténtica e íntima, ofrece retratos urbanos que trascienden las postales costumbristas o las vistas turísticas. Se trata de componer un “logos estético” desde el cual el entorno revela la trama de sus materialidades (barrios, edifi cios, plazas, puentes, estaciones) y medios (prensa gráfica, radio, publicidad) tornando visible los modos de vivir y las realidades de época. En su dimensión patrimonial, actúa como arqueología audiovisual del siglo XX, documentando procesos de profundos cambios sociales, tecnológicos, urbanísticos y territoriales.
Entre el amplio corpus de películas en Super 8, ciertos filmes buscaron explorar todas las posibilidades del aparato de filmación a partir de la dinámica del movimiento urbano, privilegiando una relación viva de acontecimientos espaciotemporales antes que una trama sostenida en el guion literario o en la interpretación actoral.
Podemos destacar filmes documentales y de ficción de fines de los 70 y principios de los 80 que transitan este sentido: El otro cambio, los que se fueron (Horacio Gallinat, 1980): Un día más (Carlos Romagnoli, 1979): Piedad de Nosotros (Osvaldo Croce y Armando Borgeaud, 1982), Un brazo largo a la Mesopotamia (Valentino Faienza, 1978). Especial mención conviene realizar al filme Ochenta Películas en busca de un trofeo (1981), registro del 1er Concurso Nacional de Cine No Profesional “Charles Chaplin” en Zárate, con contexto urbano, cine amateur y debates sobre su producción y exhibición.
Estos valiosos filmes podrán ser vistos- en formato digital y analógico- en la jornada “Sinfonía Urbana. Miradas de Zárate en Super 8”, el sábado 7 a las 20 horas, en el Museo de Artes Visuales Raúl de La Torre, Ituzaingó 202.









