Inicio Actualidad Cuando la Justicia no llega… ni siquiera tarde

Cuando la Justicia no llega… ni siquiera tarde

Dra. María Laura Chouhy, Abogada de familia y de la niñez.

La muerte de Ángel, un niño de 4 años en Comodoro Rivadavia, sacudió al país. Pero no por inesperada.
Porque ahora sabemos algo que cambia todo: Ángel no quería ir con su mamá. Y lo decía.
Un video que se viralizó en las últimas horas muestra al niño llorando, con miedo, resistiéndose. Suplicando no ir.
Ese dato —que podría haber sido una señal de alerta— hoy se transforma en una pregunta incómoda:

¿Quién escuchó a ese niño?
No es solo un caso penal
La investigación determinará si hubo un homicidio. Eso le corresponde a la justicia penal.
Pero hay otro plano que ya no puede ignorarse: el de la responsabilidad del sistema que intervino antes.
Porque, según surge de los testimonios:
– El niño habría sido entregado a su madre por decisión judicial.
– Existían conflictos previos entre los progenitores.
– Se mencionan posibles situaciones de maltrato.
– Y, sobre todo, había indicadores emocionales claros.
El problema no empieza con la muerte. Empieza cuando esas señales no se traducen en protección.

El error más grave: no escuchar
En derecho de familia hay un principio rector: el interés superior del niño.
Pero ese principio no es declamativo. Se construye con hechos concretos.
Escuchar a un niño no es opcional. Es una obligación.
Y escuchar no es:
– Forzarlo a vincularse
– Minimizar su miedo
– Ni suponer que “ya se va a adaptar”
Cuando un niño expresa rechazo, miedo o angustia, eso no es un capricho. Es un indicador.
Ignorarlo puede tener consecuencias irreversibles.

La peligrosa automatización de decisiones
Este caso vuelve a poner en evidencia una falla estructural: la tendencia a resolver conflictos familiares con criterios rígidos.
En muchos expedientes:
– Se prioriza la restitución
– Se actúa rápido
– Se aplica un esquema estándar
Pero cada caso es único.
Y cuando se automatizan decisiones en contextos de riesgo, el sistema deja de proteger… y empieza a fallar.
Ni madre ni padre: el eje es el niño
El análisis no puede reducirse a quién tiene razón entre los adultos.
No es:
– Madre vs padre
– Denuncia vs defensa
Es niño vs riesgo.
Cuando el foco se corre, el sistema pierde su sentido.

¿Se pudo evitar?
Es la pregunta que hoy atraviesa a la sociedad.
Y aunque la causa está en investigación, desde el derecho hay algo claro:
Si existían señales, si hubo advertencias, si el niño manifestaba miedo, entonces había margen de intervención.
Y cuando hay margen y no se actúa, la responsabilidad no es solo individual.
Un patrón que se repite
El caso recuerda inevitablemente otros precedentes en Argentina donde:
– Había denuncias previas
– Había indicadores
– Había intervención estatal
Y aun así, el sistema no llegó a tiempo.
No por ausencia. Sino por falla.

Los derechos del niño: el eje que no puede correrse
En Argentina, los niños son sujetos de derecho. La Convención sobre los Derechos del Niño y la Ley 26.061 obligan a que toda decisión priorice su interés superior.
Esto implica algo básico: escuchar al niño y tomar en serio lo que expresa. Está comunicando un posible riesgo.
El Estado no solo debe intervenir, debe hacerlo de manera adecuada:
– Protegiendo su integridad
– Evitando exponerlo a situaciones de daño
– Sin forzar vínculos que puedan afectarlo

Cuando el foco se corre hacia el conflicto entre adultos, y se deja de mirar al niño, el sistema deja de proteger.

El punto crítico: cuando las señales no alcanzan.
El derecho de familia no se construye con automatismos.
No alcanza con:
– Dictar una resolución
– Ordenar una restitución
– O cerrar un expediente
Las decisiones requieren seguimiento real.
Si existían indicadores —como hoy se afirma— emocionales, vinculares o de contexto, debían ser evaluados en profundidad.
Porque en estos casos, el margen de error es mínimo.

Conclusión
La muerte de Ángel no puede leerse únicamente como un hecho aislado.
Obliga a revisar cómo se decide, cómo se escucha y cómo se protege.
Porque hay algo que este caso deja expuesto con crudeza:
No alcanza con intervenir. Hay que intervenir bien.
Y cuando el sistema no escucha a quien más importa, la consecuencia no es un error judicial. Es una tragedia.

Dra. María Laura Chouhy
Estudio Jurídico Chouhy & Asoc.
Gral Paz 963, Zárate
WhatsApp: 3489-350808 | Tel: 3487-437694
Instagram: @estudio_chouhy
Facebook: estudiochouhy