Fueron cuatro horas con treinta minutos que obsesionaron a Yorman Apóstol, un joven caraqueño de 39 años, oriundo de la comunidad San Martin (oeste) que llegó a Zárate hace un año.
Las primeras noticias adelantadas en redes y portales, lo encontraron el miércoles de tarde y noche intentando comunicarse con sus hermanos ( hombre y mujer) que quedaron en el mismo barrio de la metrópoli.
Pero las operadoras celulares Movilnet Movistar y Digitel, estaban caídas.
La desesperación -le contó ayer a LA VOZ en la tienda de alimentos connacionales en la que se desempeña de San Martin casi Ameghinolo surcó hasta la medianoche, como a otros tantos paisanos.
Cerca del cambio de día logró a través de la compañía española echar luz a semejante desasosiego.
Según explicó a este diario, a su hermano lo encontró bien de salud y sin daños de infraestructura en su vivienda.
No fue lo que ocurrió con su hermana, la que debió trasladarse con su hijo “a casa de un vecino, por rajaduras” en la estructura de su casa.
En las calles, el mal desatado sobre la capital del país, Carabobo, Aragua y los primeros “directos” de REUTERS, AP y RTVE, que registraban el extendido desmoronamiento de “todo”, con un primer registro de fallecidos que “voló” de los 30 a los 164.
La solidaridad se presentó entre vecinos que distribuyeron comida, agua vestimenta a resguardo en parques y plazas atemorizados por futuros temblores o réplicas -agrega Apóstol- .
LA NOCHE DEL DESMORONAMIENTO
En las vivencias inmediatamente posteriores a los “potentes terremotos” – como tituló el rotativo caraqueño EL NACIONAL-, este diario comenzó con los primeros sondeos de información dirigida a residentes locales, de Lima y Campana. Algunos respondieron que sus seres queridos moraban “bien lejos de Caracas o La Guaira”. Otros exclamaban desconsolados la falta de conocimiento de sus paraderos e interrumpían abruptamente las charlas.
Para muchos la tarde del jueves todavía se manifestaba con tensión, dolor y mucha amargura.
Pasadas las 14 de la víspera, LA VOZ recibió el llamado de una persona que hacía instantes había cortado el contacto con sus familiares más cercanos en el epicentro de la tragedia. Este interlocutor describió a cientos de personas desaparecidas, enterradas bajo los escombros y aún conjunto social “afectado emocionalmente y sin estar preparado para esta tragedia”.
Todos esperaban la ayuda internacional que asistiera a un país empobrecido, pasivo e inerte, con un gobierno sin presencia.
Al cierre de esta edición la Iglesia del Camino de Moreno 50 informó a LA VOZ de la “Oración en el Amor por Venezuela” que ofrecerá el domingo 28, a las 10 h.
Con fotos propias y de agencias noticiosas internacionales.










