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El consumo de carne volvió a caer. En Zárate también se vende menos

Los precios siguen aumentando y el poder adquisitivo se ha perdido notoriamente frente al proceso inflacionario. Y en el país del asado, el consumo per cápita de carne vacuna se ubicó en 47,5 kilos por año en mayo, lo que significa una baja de 6,1% interanual y una retracción de 3,1 kilos por habitante respecto al mismo período de 2025. Se trata del registró más bajo de los últimos 20 años.
Y en la ciudad llamada “la isla” por su industria incipiente y su portfolio de empresas multinacionales radicadas en el Partido; esta merma en el consumo de la carne también se hace notar.
Las carnicerías locales coinciden con la apreciación de las cámaras frigoríficas nacionales y provinciales sobre la merma en el consumo y la poca venta, lo cual ha llevado a los comercios a generar ofertas, “paquetes” para pucheros y guisos o direccionar toda su venta hacia el cerdo, que entre la carne vacuna y el pollo resulta ser lo más barato hoy en día.
En líneas generales, y tras un relevamiento de 7 carnicerías de cadenas (ya que la otra situación es esa, una concentración de la oferta y ya no quedan carnicerías de barrio); todas comentaron que si no arman promociones, no venden.
Es que los carniceros locales ya no encuentran la manera de “disfrazar” los aumentos de la carne y de ofrecer al consumidor precios accesibles. Eligen promociones de dos kilos con rebajas; 10% de descuento en efectivo o descuentos por la mañana para jubilados.
En todos los casos, buscan que los clientes paguen al contado, los descuentos son todos con pago efectivo. Ya no aceptan “Cuenta DNI” o promociones bancarias.
“Que eso lo banquen los supermercados que tienen más espalda económica que nosotros”, se excusaron los carniceros. Y acto aclaran en forma de amenaza; no vas a poner que lo dije yo, y no vas a mencionar a esta carnicería porque si se entera el patrón pierdo el laburo y no te compro más el diario”, se excusó un empleado.
La concentración en grandes cadenas frigoríficas es un proceso comercial difícil de parar en la ciudad. El gremio de la venta de carne minorista, el típico carnicero, es muy reticente a dar información. Y si lo hace, no quiere que lo nombre, temen por reprimendas del patrón y muy pocos son los dueños de la carnicería.
No obstante, la concentración comercial no genera una baja en los precios sino un estándar de calidad ya que 5 frigoríficos son los que abastecen a toda la ciudad con precios similares. Por eso las ofertas que puede llegar a ofrecer una u otra carnicería se debe a los productos que elabora el comercio como valor agregado; por ejemplo las milanesas o ciertas achuras. El resto es el mismo precio mayorista para todos.
Por lo tanto cuesta diferenciarse para una carnicería de otra, sólo les queda apelar al volumen. La que más compra por el movimiento que tiene, puede ofertar más barato ya que compra a un volumen mayor.
Y en este sentido, abundan las ofertas; 2 kilogramos de milanesas de carne, 20 mil pesos. 2 kilos de milanesas de pollo, 19 mil. Y ofertas similares.
En cuanto a los cortes más pedidos, en promedio, un kilo de asado en Zárate se puede conseguir a 19 mil pesos. El vacío a 21 mil. Un asado corte inglés a 18900. Un matambre de ternera a 19 mil. El cuadril, hasta 22 mil pesos el kilo; la nalga 23; la carne picada común 12 mil; la falda en promoción 2 kilos 26 mil. Costeletas anchas, 2 kilos 28 mil.
Lo que sigue barato y estable es el cerdo, donde abundan las promociones para atraer clientes; pechito de cerdo y costeletas de cerdo se consiguen 2 kilos por 20 mil pesos.
En tanto el pollo; pata y muslo, entre 12 y 15 mil los 3 kilos. Alitas, lo más barato, 2 kilogramos entre 6 y 8 mil pesos.
CARNICERÍA O SUPERMERCADO
Todo tiende a la concentración como forma de competitividad. El último gran aumento de la carne se dio en marzo, cuando subió cerca de 10%, más de tres veces la inflación proyectada, y acumula un alza del 68% en el último año. Con aumentos del 20% en octubre y de un 10% en diciembre. Por lo tanto, con precios en niveles elevados, el consumo de carne vacuna se mantiene en mínimos de las últimas dos décadas. Ese sería el resumen.
Pero más allá del nivel de precios, hay otra diferencia que pesa cada vez más en el bolsillo: no es lo mismo comprar en una carnicería que en un supermercado.
Por un lado, en las carnicerías, precio promedio del kilo de carne supera los $20.000; por el otro, en los supermercados, esta se mantiene en torno a los 18.500 pesos. En términos prácticos, con lo que se paga un kilo en un supermercado, en una carnicería se compran 80 gramos menos.
La diferencia no siempre fue así.
De acuerdo con datos del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna (Ipcva), durante buena parte de 2024 los precios se movían casi en simultáneo. Pero, a lo largo de 2025, empezó a abrirse una brecha que en los últimos meses se profundizó.
En enero de 2024, el precio promedio de la carne en carnicerías y supermercados era similar. A lo largo de 2024, ambos canales mostraron un incremento sostenido, alcanzando en diciembre de 2024 un valor cercano a los $10.000 por kilo en carnicerías y unos $9.800 por kilo en supermercados. Para 2025, la brecha entre ambos se empezó a ampliar, mientras que en junio de 2025, el precio promedio en carnicerías llegó a los $12.000 por kilo y en los supermercados rozó los 11.500 pesos.
En diciembre de 2025, los precios en carnicerías superaban los $15.000 por kilo, en tanto que los supermercados alcanzaban aproximadamente $14.000 por kilo. En los primeros meses de 2026, el incremento se aceleró. En marzo de 2026, el precio promedio de la carne en carnicerías supera los $20.000 por kilo, mientras que en supermercados se ubica cerca de los $18.500. Entre los cortes, las mayores subas se dieron en la picada común (20,4%), la carnaza (17,7%) y la falda (13,4%), mientras que otros como el lomo (8,5%) o el matambre (7,6%) tuvieron aumentos más moderados.
La suba de precios, sin embargo, no vino de una mayor demanda, sino que, por el contrario, el consumo se mantiene a la baja, lo que marca un cambio fuerte en el patrón de la mesa argentina, que, según estimaciones realizadas en los primeros meses de 2026, esa tendencia no se revirtió e incluso podría perforar ese piso.
Detrás de este fenómeno hay una combinación de factores. Por un lado, la pérdida de poder adquisitivo. Por otro, un cambio en la oferta. Y, en tercer lugar, una mayor demanda externa, en un contexto en el que no hay límites -sino mayores incentivos- a las exportaciones. A la par, la oferta disponible se volvió más limitada.
En los últimos meses, la producción de carne se redujo y parte de ese volumen se volcó a exportación, en un contexto donde la demanda externa se mantiene firme. Entonces, con menos hacienda disponible y un canal exportador que sigue traccionando, el resultado es un mercado más ajustado, donde los precios encuentran sostén incluso con consumo en baja, explicaron desde el sector.