El Secretario municipal de Lima, Guillermo Rojas, confirmó ayer a LA VOZ, que tras una reunión preparatoria efectuada durante las últimas horas con equipos gerenciales de la empresa adjudicataria (Pose S.A.), se decidió que los trabajos iniciales de despeje y ordenamiento constructivo comenzarán el lunes venidero -desde primera hora- en el proyecto sanitario de la Avenida 11 entre las calles 6 y 8.
Rojas adelantó a este medio que las tareas introductorias se dispondrán sobre el céntrico terreno público que linda con los fondos de la Delegación, cuyo estudio de suelo está optimizado y donde se empezará con trabajos internos de cimientos, suministro eléctrico y se montará el obrador de servicios.
El funcionario, contento con la histórica e inédita inversión municipal, aseveró que serán “entre 2/3 etapas, de seis meses cada una”, con un armado de mobiliario y aparatologia médica en proceso administrativo de licitación (por elaborar) que correrá en paralelo a la fecha final de entrega edilicia, ya contemplada por el Intendente Marcelo Matzkin.
El plan partirá con una dotación mínima de 10 trabajadores de la construcción, relacionados a UOCRA Zárate- Lima, que crecerá de acuerdo al avance del programa de obras y etapas.
CRÓNICA
Hacia mitad de mayo, el Jefe de Gobierno Marcelo Matzkin había anunciado la adjudicación de la obra para la construcción del centro médico limeño, que había calificado como “una obra tan necesaria como histórica, prometida por muchos, que hoy luego de un trabajo muy serio, silencioso y constante estamos cumpliendo”.
En aquel momento el mandatario había consignado que la IMZ había cumplido “todos los pasos necesarios y los fondos están afectados a esta obra que debe arrancar en julio próximo”, data comprobada durante la víspera y avanzada en exclusiva por LA VOZ.
Matzkin había asegurado que la obra se “hace con el producido de las tasas municipales derivadas de la actividad nuclear” que Nucleoeléctrica desarrolla en la complejo de esa ciudad, “Estamos haciendo lo que dijimos que íbamos a hacer”, remarcó el titular de Rivadavia 751.
Casi al cierre de junio, se habían terminado “los tres ensayos de suelo a una profundidad de entre cinco y seis metros, con el objetivo de analizar la composición y resistencia del terreno, y las bases que sostendrán la construcción.
El proyecto se realiza con el destino del 80% de la recaudación de tasas municipales que surgen de la actividad nuclear en Lima y gracias al convenio de tributación firmado con la operadora energética NASA.
La iniciativa fue valuada en $ 3.300 M.











