Un violento intento de robo, tiroteo y toma de rehenes conmovió al centro de la ciudad de Zárate, el sábado por la tarde. El dramático episodio ocurrió en un comercio de telefonía celular ubicado en la peatonal, dejando como saldo dos delincuentes detenidos, uno de ellos herido de bala, y una mujer liberada ilesa.
El hecho se desencadenó cuando dos jóvenes armados, con antecedentes penales ingresaron a robar al local de celulares. Un vecino advirtió la maniobra y alertó rápidamente al COZ.
Al notar la inmediata llegada de los móviles de la Policía Bonaerense, los delincuentes se vieron rodeados. En su desesperación por escapar: Golpearon fuertemente en la cabeza con la culata de un arma al dueño del comercio.
Capturaron a una mujer de 40 años y la utilizaron como escudo humano.
Uno de los asaltantes retrocedió por la peatonal apuntándole a la mujer en el cuello mientras efectuaba disparos contra los efectivos policiales. Tras registrarse al menos 18 detonaciones, las fuerzas de seguridad lograron neutralizar la situación: Primer delincuente: Quien retenía a la mujer se vio acorralado por el despliegue de los agentes, liberó a la víctima y se entregó.
Segundo delincuente: Intentó darse a la fuga a pie e intentó apoderarse de una moto mientras continuaba el enfrentamiento armado. Recibió impactos de bala en un brazo y una pierna, por lo que fue detenido y trasladado bajo custodia al Hospital Virgen del Carmen.
Tanto la mujer tomada como rehén como el propietario del local asaltado se encuentran fuera de peligro. Las autoridades locales confirmaron que los delincuentes son oriundos de las localidades de Garín y Benavídez, y la justicia ya interviene en el caso.
LO QUE DEJO EL HECHO DELICTIVO
El violento episodio policial ocurrido este sábado en pleno centro de Zárate, que incluyó un intento de robo, una toma de rehén y un enfrentamiento armado, tuvo repercusión nacional. Evidentemente hay hechos y circunstancias delictuales que resulta dificultoso evitar y sin entrar en discusiones de tipo político en torno a “quien tiene la culpa” y más allá de las impactantes imágenes, lo sucedido permitió advertir el funcionamiento articulado del sistema de seguridad municipal (COZ)con el de la policía de la Provincia, para responder ante situaciones de extrema gravedad.
La rápida intervención de la Policía Bonaerense, junto con el trabajo de coordinación y monitoreo del Centro de Operaciones Zárate (COZ), permitió ver el funcionamiento “a campo” de la estructura de seguridad municipal en la que se invirtieron importantes sumas de dinero desde el inicio de la gestión del intendente Marcelo Matzkin.
La decisión municipal de adquirir 33 nuevos móviles, 25 destinados al COZ y ocho a la Policía, permitió descomprimir esa limitación de patrulleros histórica, ampliar la presencia territorial y fortalecer la capacidad de respuesta ante emergencias.
Fuentes consultadas por LA VOZ ayer en el municipio y en el COZ advertían, además, que la integración operativa entre la Policía Bonaerense y el COZ, que comparten la sala de monitoreo y reciben las alertas del 911 correspondientes a Zárate, respaldada por la modernización del sistema de videovigilancia iniciada en enero de 2024, fue fundamental en haber garantizado una rápida respuesta ya que permite articular el trabajo de los operadores de cámaras con los efectivos desplegados en la calle.
La adquisición de tecnología, la mejora en la calidad de las imágenes y la incorporación de nuevos sistemas informáticos no constituyen hechos aislados, sino parte de una estructura que, si bien no puede evitar que los delitos se lleven a cabo, permite detectar situaciones de riesgo y facilitar intervenciones rápidas y coordinadas.
A estas horas se valora asimismo, como factor relevante el r espaldo p olítico e i nstitucional a quienes tienen la responsabilidad de actuar. Tanto el intendente Marcelo Matzkin como funcionarios provinciales han expresado su acompañamiento a las fuerzas policiales y al personal municipal de prevención. La expresión de los vecinos que circunstancialmente se encontraban paseando por el centro y realizando compras por los festejos que se preparaban para la noche fue de expreso reconocimiento a quienes intervinieron.
Ese respaldo resulta fundamental en situaciones críticas, cuando los efectivos deben tomar decisiones en segundos. Durante el episodio del sábado, un policía utilizó su arma reglamentaria frente a un delincuente armado que mantenía amenazada a una mujer. La intervención permitió neutralizar la amenaza y liberar a la rehén.
Quienes actúan dentro de la ley y de los protocolos deben tener la certeza de que contarán con el acompañamiento del Estado. Ese respaldo, compatible con los controles correspondientes, también debe alcanzar al personal del COZ, que diariamente desarrolla tareas de prevención y asistencia en la vía pública.
Las imágenes que trascendieron, desagradables de por sí, exhibieron por su parte que nuestra Ciudad cuenta con un sistema de videovigilancia enteramente del estado, que no fue necesario recurrir al aporte de cámaras de video privado y, además, de una estructura de respuesta que fueron exigidos ante una emergencia real.
También dejó un mensaje hacia quienes llegan desde otros distritos con intenciones delictivas: la presencia de cámaras, patrulleros y fuerzas coordinadas incrementa las posibilidades de detección e intervención, un factor que puede contribuir a desalentar el delito.
Pero quizás la principal enseñanza esté relacionada con aquellas inversiones públicas cuyos resultados no siempre son visibles de inmediato. Comprar móviles, instalar cámaras, mejorar software, renovar equipamiento y optimizar comunicaciones son decisiones que pueden parecer lejanas a las preocupaciones cotidianas de los vecinos, hasta que una emergencia demuestra su utilidad.
Se trata de recursos aportados por los zarateños que, cuando se traducen en herramientas efectivas de prevención y respuesta, reflejan el valor de una inversión pública bien direccionada.
Por supuesto, ningún sistema puede impedir que ocurran delitos ni una intervención exitosa resuelve por sí sola los problemas de inseguridad. Sin embargo, existe una diferencia sustancial entre enfrentar una emergencia sin recursos suficientes y hacerlo con una estructura previamente fortalecida.
Lo ocurrido merece reconocer especialmente la actuación de los efectivos de la Policía Bonaerense que lograron liberar a la víctima, así como el trabajo de coordinación y prevención desarrollado desde el ámbito municipal.
La seguridad no comienza cuando ingresa una llamada al 911. Se construye mucho antes, con decisiones políticas, inversión, planificación, coordinación y respaldo institucional.
El sábado, ante los ojos de todo el país, Zárate puso a prueba esa estructura. Y quedó en evidencia que la inversión en seguridad muchas veces no se ve, hasta que llega el momento en que más se necesita.












