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Ante el descontento con la gestión municipal, el intendente Cáffaro en busca de recomponer la relación con limeños

Uno de los cortes que realizaron los limeños

Uno de los cortes que realizaron los limeños

Previo a las elecciones para intendente del año 2007, Osvaldo Cáffaro confiaba en que finalmente era su oportunidad para conseguir su triunfo. Lo que sorprendió a muchos en ese entonces fue que en Lima (una localidad tradicionalmente peronista) sacó mayor cantidad de votos que los otros dos candidatos del Justicialismo: Omar Bernués, quien iba por su reelección, y Abel Furlán, ex concejal y actual secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica Seccional Campana.

Cáffaro en aquella oportunidad no estaba alineado al kirchnerismo como sí dos años después, cuando en las elecciones legislativas, su partido “Nuevo Zárate” acompañó en la boleta al candidato a diputado nacional Néstor Kirchner y se hicieron anuncios de obras públicas por 400 millones de pesos para Zárate y Lima.

Luego de asumir en el 2007, la relación entre el intendente Cáffaro y los vecinos de Lima comenzó estable, ya que tenían muchas esperanzas depositadas en lo que podía hacer para la localidad (los números lo demostraron en las elecciones).

Pero el idilio duró poco y pasadas las elecciones legislativas del 2009, al ver que las obras prometidas por el intendente no se concretaban y todo seguía igual, la paciencia muchos de los vecinos limeños se empezó a agotar y se produjo el quiebre en la relación con la actual gestión municipal.

El 16 de octubre pasado, la Junta Institucional para el Crecimiento de Lima (JICRELI) hizo uso de la Banca Abierta en el Concejo Deliberante en la cual planteó las problemáticas que observaba el organismo en Lima y hasta solicitaron a los ediles la interpelación del intendente.

Además de las obras prometidas e inconclusas hicieron mención al mal estado de las calles de tierra, el avanzado deterioro en arterias pavimentadas, iluminación deficiente, falta de refugios para trasporte público y recolección de residuos sin cronograma ni eficiencia.

El segundo quiebre se produjo en diciembre de ese año, previo a las fiestas de Navidad y fin de año. Durante esos días, gran cantidad de vecinos limeños bloqueó los accesos a localidad por la misma razón que dos meses atrás: retraso en las obras prometidas y el estado del pueblo. Fueron momentos muy tensos y desgastante para la Comuna. Ya no alcanzaban los diálogos con el delegado municipal, el intendente mismo tuvo que apersonarse en Lima para volverles a prometer que continuará gestionando recursos para ellos y los invitó a conformar una comisión de trabajo para programar un plan de obra.

La situación entre Lima y el Ejecutivo se tornó tan tensa que hasta le costó el puesto al delegado municipal en la localidad, Oscar da Costa, quien fue remplazado por Ricardo Priori.

Pero la situación no terminó allí. Finalizado ya el 2009, este año no comenzó bien en la relación entre el intendente y los limeños: en marzo volvieron a cortar el acceso a la localidad en reclamo de obras prometidas. Para poner fin a los cortes, contener la situación y que el desgaste sea menor, Cáffaro tuvo que firmar un acta compromiso en la cual promete gestionar y dar avance a las obras.

Estos últimos días se nota la intención del Municipio en querer levantar la imagen y la popularidad del intendente en Lima. Se han realizado diferentes anuncios, entre ellos el convenio con el Banco de la Provincia de Buenos Aires para que los vecinos no tengan que venir hasta Zárate a pagar impuestos. Desde la Dirección de Políticas Comunicaciones además se encargaron de destacar que gracias a la intervención del intendente con la Comisión Nacional de Regulación del Transporte, la empresa Chevallier logró conseguir nuevos servicios para fletar micros de Lima al barrio porteño de Retiro, sin tener que pasar por el centro zarateño. Todos estos anuncios con muy poco tiempo de diferencia.

El intendente sabe que la relación con los vecinos de Lima ya no es la misma que cuando ganó las elecciones por el 2007, donde su figura representaba un cambio. Pasado el tiempo, los vecinos se cansaron de que todo siga igual que con otras gestiones municipales.

Faltando poco para 2011, Osvaldo Cáffaro tendrá que gestionar mucho para que lleguen los fondos de Nación y Provincia y culminar las obras anunciadas. Así será un final feliz para todos.