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Saludos y besos, aplausos y emoción

La Presidente se tomó un tiempo para dialogar con la prensa
Los intendentes Osvaldo Cáffaro y Stella Giroldi

Con dos horas de retraso se llevó a cabo el acto que luego duró cerca de cuarenta y cinco minutos.
Estaba todo preparado desde temprano aunque se debía esperara a la Presidente y  su comitiva.
Estaban presentes muchos colombianos, ecuatorianos, peruanos y centroamericanos, todos ellos miembros de otras prefecturas internacionales que integraron la “1st. International Coast  Guard Meeting” (Primer Encuentro Internacional de Guardacostas) realizado el martes en Capital Federal.
Se habían dispuesto tres palcos, el “Palco Irigoyen” para los suboficiales, cadetes y algunos de sus familiares; el principal donde estuvo la Presidente, el Gobernador y el Prefecto General, “Palco Thompson”. Y un tercer palco, “Mantilla” donde se encontraban los invitados especiales.
A los costados de estas estructuras, cientos de familiares de los cadetes aguardaban parados, ante la falta de lugar.
Cristina ingresó por una de esas cabeceras, donde se encontraban las familias de los cadetes (en su mayoría del Interior) y no fue recibida con efusivos aplausos como se esperaba.
Recién los aplausos comenzaron cuando el palco oficial inició este saludo, aunque tampoco fueron efusivos.
Saludos y besos
Siempre desafiando al protocolo, la presidente caminó por una senda hasta el palco saludando a las docentes y a los alumnos de las diferentes escuelas presentes. Se agachaba para darles un beso a los chicos o solamente se limitaba a acariciarles la cabeza.
Unas coloridas filas de pensamientos completaban el arreglo floral frente al palco oficial y alfombras rojas demarcaban el camino que debía seguir la mandataria.
Estaba vestida con un tapado a cuadrillé blanco y negro, un sombrero de pana y guantes negro que solamente se los sacó para firmar el Libro de Honor.
Aplausos y Emoción
Siempre sonriente, cuchicheó con Scioli y el ministro de Justicia Alak durante todo el acto y solamente se la vio emocionada al cantar el Himno Nacional, apoyando su mano en el corazón, y al escuchar el juramento de lealtad hacia la Bandera de los cadetes de primer año.
Por último, en el desfile siguió el ritmo con su pie mientras la banda de Prefectura ejecutaba la “Avenida de las Camelias”  y aplaudió efusivamente el paso de delegaciones de cadetes y oficiales mujeres.
“Los nuevos guardaespaldas”
Una vez finalizado el acto, y tal como sucedió dos años atrás autoridades políticas salieron tras la presidenta.
En su momento se colgaron todos del sobretodo de Scioli, pero en esta oportunidad la presencia del gobernador bonaerense pasó inadvertida y todo el foco se puso sobre la presidente.
Cuando Cristina y Scioli se retiraron del palco, todo el orden se quebró. Muchos medios de prensa se abalanzaron sobre la mandataria al igual que otras autoridades políticas sentadas en el palco con Cristina, entre ellos el Intendente municipal Osvaldo Cáffaro y su par de Campana, Stella Maris Giroldi.
La seguridad de la presidente limitaba el paso de los periodistas pero no podían hacer nada contra “los nuevos guardaespaldas” de la presidente, intendentes y funcionarios oficialistas.
Ellos la secundaron hasta el helipuerto, posando para fotógrafos y cámaras de televisión. Algunos testigos juraron que, antes de verla partir, hubo saludos y besos, aplausos y una emoción que solamente se vio interrumpida por el encendido de los motores del helicóptero que trasladaría a la presidente a Olivos.

La Presidente se tomó un tiempo para dialogar con la prensa