Inicio Actualidad Se instalaría una planta en Zárate con una inversión millonaria

Se instalaría una planta en Zárate con una inversión millonaria

Desde abril pasado, las petroleras están obligadas a cortar el gasoil con un 5% de biodiésel. Ese porcentaje podría subir a 7% en el segundo semestre de este año, lo que provoca que  algunas compañías estén diseñando plantas que podrán producir el combustible ecológico a partir de distintos insumos, como aceite de cocina reciclado y algas marinas.
En la Argentina hay alrededor de 20 plantas productoras de biodiésel, con una capacidad instalada de 2,6 millones de toneladas al año. Un negocio que mueve U$S 2.100 millones. Las principales firmas están en manos de exportadoras agrícolas como Glencore, Vicentín, Louis Dreyfus y Aceitera General Deheza.
El 65% de la producción se exporta y las 800.000 toneladas restantes se destinan al corte de gasoil local.
Por ahora, la utilización de aceite de soja para producir combustible es imbatible en cuanto a costos. Pero a medida que la demanda crezca, con la soja no será suficiente.
Con esa idea, empresarios se lanzaron a buscar otras alternativas rentables.
ALS Bionenergías es una compañía que desarrolló un nuevo proceso para fabricar biodiésel, en el que no sólo se puede utilizar aceite de soja sino que es posible producir a partir de aceites usados, grasas animales, algas, y aceites crudos de girasol y colza, entre otros.
“La planta que vamos a desarrollar, con una tecnología novedosa, tiene mayor efectividad ya que se desperdicia menos aceite. Y como puede funcionar con varios tipos de insumos, cuenta con mayor flexibilidad y cobertura ante fluctuaciones en el precio de las materias primas”, cuenta Justo Martínez de ALS.

LA PLANTA SE INSTALARIA EN ZARATE
El emprendimiento demandará U$S 6 millones y ALS está buscando inversores que se sumen al proyecto, que arranca en la segunda parte del año. La fábrica se instalará en Zárate y tendrá capacidad para producir 60.000 toneladas.
“El enorme mérito de ALS es hacer una planta modular, que es apta para empresas chicas y puede ir expandiéndose a medida que aumentan las necesidades. Además tiene un menor costo de inversión: tan solo el 30% de lo que cuestan las convencionales. La ventaja adicional es que se pueden tomar aceites usados”, señala Meninato de ALS, y explica que estas plantas modulares serían aptas para los municipios que trabajan con programas de reciclado de aceite de cocina, como el de Escobar y Campana a través del plan provincial BIO para la recuperación de aceite usado  de restaurantes, clubes y corredores gastronómicos. Cada municipio elige a las redes sociales que se benefician con lo recaudado por dicho Plan.
El desafío está en avanzar en el biodiésel de segunda generación, es decir, a partir de insumos que no se utilicen en la producción de alimentos. ALS planea hacerlo en principio con aceite de cocina reciclado, pero también con salicornia, una especie de espárrago de mar que no se utiliza para alimento de humanos o de animales, ni requiere de tierras cultivables, y se riega con agua salada.