Inicio Actualidad Restricciones en el gas siguen afectando al sector industrial

Restricciones en el gas siguen afectando al sector industrial

Juan Sajnín dialogó con LA VOZ

Varios expertos han señalado que la Argentina “está en una situación de extrema vulnerabilidad energética”, dado que durante este invierno el Gobierno destinará unos tres mil millones de pesos para comprar gas importado. “Aún así, las industrias y los usuarios de garrafas estarán expuestos a las restricciones”, sostuvieron desde el Instituto Argentino de Energía (IAE) “General Mosconi”.
Según un estudio que hizo sobre la proporción de combustibles utilizados por la generación eléctrica térmica, en junio último “se ha llegado a cubrir con gas menos de un 40% de las necesidades de combustible”.
Cuando el gas no alcanza, se lo reemplaza por combustibles líquidos. En los últimos inviernos, el fueloil representó aproximadamente el 30% del combustible para la generación eléctrica. Pero año tras año está creciendo la presencia del gasoil (aún más caro), que ya incluso supera al uso del fueloil. El fueloil, medido en toneladas equivalentes de petróleo, es 4,7 veces más caro que el gas proveniente de la cuenca neuquina. El gasoil es 6,3 veces más caro.
Precisamente este combustible líquido es el que usan las industrias para seguir produciendo ante la eventualidad de no contar con el gas.
El titular de la Unión Industrial de Campana, Juan Sajnín, se refirió a la situación por la que atraviesa el sector industrial de la zona, “realmente el tema de la energía es una situación bastante complicada y el Gobierno nacional no quiere reconocer que estamos en una crisis. Muchas industrias, fundamentalmente las más grandes, están limitadas con el consumo de gas. Al respecto, hay muchas empresas que están paradas porque su materia prima es el gas y otras que trabajan con ese combustible para mantener su producción que han optado por realizar paradas de mantenimiento, aprovechando esta situación”, informó Sajnín.
A su vez, opinó, “esperemos que afloje el frío para poder normalizar la producción. No obstante, hay que tener una política a largo plazo, no puede ser dependamos del tiempo. O le restringen a los domiciliarios y a las estaciones de servicio de GNC o a las industrias. Debería haber más planificación”, concluyó.
Entre las empresas más afectadas por las restricciones de gas señaló a Cabot, la subsidiaria en Argentina de la compañía multinacional especializada en industria química que se desarrolla en los mercados de adhesivos, agricultura, energía, alimenticios y siliconas.
Según Emilio Apud, ex secretario de Energía de la nación, “en siete años creció la demanda y bajó la oferta”. El crecimiento “alocado” de la demanda, explicó, reconoce orígenes tanto en el crecimiento económico como en el congelamiento tarifario. “Para los próximos cinco o seis años, la perspectiva de la Argentina es importar todo lo que falte”, dijo, y lo contrapuso a la planificación a largo plazo que encararon otros países. “Chile hace cuatro años se dio cuenta de que ya no podía contar con la Argentina, de la que recibía veinte millones de metros cúbicos por día. Puso dos plantas de regasificación y hoy está en condiciones de exportarnos”.
El problema de la oferta, indicó, está relacionado con los bajos precios que reciben los productores locales en relación con lo que cuesta el gas importado. “Se paga poco acá, entonces se invierte poco, se explora poco y se produce poco”, resumió.

Juan Sajnín dialogó con LA VOZ